Mis lágrimas del corazón y otras paranoias

martes, 27 de diciembre de 2011

Dias de navidad

Te echo de menos. Hoy más que nunca, no sé porqué, no me ha pasado nada diferente al resto de días… Quizá sea la navidad y esa promesa de hace un año de un 2011 juntas... no se

Y esto de echarte tanto de menos siempre me obliga a buscarte, a saber de ti.

Te he visto con ella y, aunque me comen los celos por no ser yo la que iba contigo, no puedo evitar sentirme feliz por ti. Y apaciguo el fuego que me  quema el alma imaginándote así, sonriendo como una vez te hice sonreír yo, pero ahora junto a ella. “Es feliz y tiene lo que quiere” –me digo- “eso es lo que importa”.

Me prometí no llorar y ya no lloro por ti, pero hay veces que extraño hasta eso. Duele tanto tenerte tan lejos mi vida.

Y hay días en que todo es normal, que pienso en ti como algo hermoso de mi vida que ya pasó… pero hay días, como hoy, que el sentimiento no es tan colorido y solo se pensarte y echarte de menos.

Sé que siempre te voy a amar así, pase lo que pase… aunque dudo que pueda pasar ya nada peor que haberte perdido así, de esta manera. Ese va a ser mi castigo para siempre por el pago a cada una de las lágrimas que te hice derramar, por cada vez que te hice daño: mantenerte viva en mis días sin poder tenerte en mi vida, una tortura y el mayor de los castigos.


jueves, 22 de diciembre de 2011

No estoy enamorada de tí

No estoy enamorada de ti, pero tus whatsapp diarios despertándome, preguntándome si he comido y qué comí, y los de antes de dormir, son ya tan necesarios como mi propio sueño. Ellos me mantienen cerca de ti a pesar de los muchos kilómetros que nos separan y me dicen que estás bien.

No, no estoy enamorada de ti, pero eres protagonista en mis sueños y de muchas de las canciones que escucho. Hasta mis ensoñaciones son contigo. Y, por la noche, a veces imagino que la que duerme pegada a mi espalda no es la almohada si no tú.
No estoy enamorada de ti pero, cuando dices que vas a venir, ese es el día más importante de mi semana. Y, cuando no puedo verte, solo quiero hacerlo.

No estoy enamorada de ti, pero me gustaría pasar contigo todas mis fechas importantes.
No, no estoy enamorada de ti… Aunque te pienso día y noche, y cuando creo que te he olvidado por un segundo, apareces con llamadas o mensajes y vuelves a poner una sonrisa en mi vida.

No estoy enamorada de ti, pero te comería a besos donde quiera que nos acompañásemos.

No, no estoy enamorada de ti pero cada vez que miro al cielo te imagino fumando en tu terraza y recuerdo la entrada que te escribí, y esa llamada tuya luego.



No, no estoy enamorada de ti, pero esto empieza a parecerse mucho a algo que tanto miedo me da.

lunes, 19 de diciembre de 2011

No diré que te quiero...

No te voy a decir “te quiero”…son dos palabras con las que entrego demasiado de mí. Nunca diré esas palabras porque mientras no las diga esto no será real.

Mientras no las diga será como solo un sueño esto de pensar en ti a todas horas. Serán efímeras mis sonrisas y estas miradas de tonta… Hasta la forma de no ser nosotras por vergüenza cuando nos vemos.
Mientras no las diga no me engañarás con otras en tus fiestas con el alcohol. Ni me romperás el corazón mucho más de lo que ya lo rompieron otras.
Y tampoco podré perderte porque nunca habrás sido mía… No puedo enamorarme de besos que solo se dieron en sueños: en mis sueños.

No, no voy a decir esas palabras. Me niego a reconocer que siento algo que va a doler. Me niego a volver a pasarlo mal por otras dudas que también vuelven a ser las mías.

No quiero dedicarle otras navidades a alguien que no sabe verme más allá del miedo y nuestros pasados.
Estoy ya tan rota que no puedo permitirme el lujo de volver a decir esas palabras… porque al final serán solo eso, unas palabras vacías y sin sentido… y yo no quiero eso.
Estoy cansada de corazones rotos, de pedir perdón y de tener que tragarme lo que siento porque “solo somos amigas”.



Por estas razones, no voy a decirte “te quiero”.
Porque pierdo la parte más importante de mí con esas palabras. Me pierdo yo dándome a tí.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Por tu santo...

¡Muchas felicidades! 

Sé que no celebras los santos pero igualmente, siempre te hizo ilusión que te felicitasen, aunque no se qué tanto te hará ahora de mi… en fin.

Y ya, tras felicitarte, me tomo la licencia de explicarte algunas cosas que espero que sepas pero necesitaba decirte.
Como diría el barrio: “Querida enemiga, ya que fuiste mi amiga…”
Como ves no te olvido, no te voy a mentir diciéndote tontas cosas que no sienta.
Y, antes de nada, el tema que más me duele:
Quiero que sepas que, con respecto a lo de Julia, solo hay una cosa que fue mentira (y no lo fue por mí precisamente) y me encantaría decirte que fue con detalles, pero igual que no dejo que nadie hable mal de ti delante de mí, tampoco puedo decirte más que sí, la conocí en el hotel, pero no porque trabajase allí, esa ha sido mi gran y obligada mentira.
No sé hasta qué punto has vuelto a saber de ella o te ha vuelto a llamar, espero que te dejase en paz como me prometió.
Según me dijo en un mail hace 2 semanas, tiene pensado volver pronto a España y, en cuanto lo haga y yo pueda dejar de odiarla y sentarme a hablar con ella tranquilamente, prometo como sea, que si quieres conocerla, la conocerás personalmente. Aunque creo que tardaré aun en poder volver a sentarme tranquilamente con ella también… Pero algún día la perdonaré, eso seguro. Y verás que es real y que nunca te mentí.
Que las demás no lo crean me da igual, pero que no lo creas tú sí que mi importa y por eso haré al menos el esfuerzo de volver a verla. Por el momento no quiero saber nada más de ella y espero que sea feliz allí o aquí.
… ¡Dio mío Yolanda!, tenías razón en tantas cosas… ahora por fin las veo.
Pasé el tiempo preocupada y hablando con el psicólogo sobre qué hacer para soltarte, para apartarme de tu vida definitivamente… Él simplemente me decía que lo haría cuando yo quisiera hacerlo y estuviera preparada para ello. Y siempre me venía abajo porque siempre pensaba que no sería jamás capaz de hacer eso, de soltarte del todo.
Luego pensé que quizá no soy capaz de soltarte porque hay muchas cosas entre nosotras que no tengo claras y en las que no te he dicho del todo la verdad.
Verás, no es cierto que me arrepienta de haberte conocido, si que eres importante en mi vida y lo serás siempre a pesar de ya no estar, de los años que pasen, o de lo que pasase en el pasado entre ambas… si me duele perderte, y que siempre es un placer verte aunque duela no poder saludarte si quiera… duele demasiado además… y si es cierto que te echo de menos y que todos los días me acuerdo de ti aunque sea un rato (que más bien suele ser largo)… y decir lo contrario a todo esto, como alguna vez te he dicho, eso son cosas que digo en caliente cuando me cabreo o me puede el orgullo, nada más.
Nunca me ha importado perder a Susana, Alicia o a Érika. Por ellas jamás lucharé por que ninguna han sido más que unas compañeras. Si en cambio me dolería perder a Azahara, Ana, Pablo y a ti. Sobre todo a ti. Pero tú y yo ya nos hemos perdido y no hay marcha atrás.
Me ha constado mucho entender que esto no se va a solucionar dándote tiempo, ni dejándote de lado, ni nada de eso…. Sé que las cosas entre nosotras no van a ser igual jamás y yo tampoco quiero eso ya, no quiero volver a hacerte daño (de verdad que no, es lo que menos me perdono de todo esto), ni que tú me lo hagas a mí, por supuesto. Pero si me hubiera gustado que, con el tiempo claro está, poder al menos saludarnos y poder llegar a tomarnos un café tranquilamente, sin nada más, sin todo esto… no sé. Ojalá dentro de algunos años así pueda ser al menos.
Puede que lo que te diga ahora te suene a prepotencia o algo así, pero no cariño, ni mucho menos… Lo que te voy a decir es fruto de mi trabajo y del amor inmenso que aun siento (y sentiré siempre) por ti, nada más: que yo si te perdono Yolanda. Perdono todo el daño que me hiciste y me has hecho. Ahora estoy feliz sin ese peso dentro de mí y espero que algún día tú puedas sentir lo mismo por mí y perdonar todos mis fallos y defectos contigo. No he sabido hacerlo mejor y a veces actué mal por miedo precisamente a perderte. Creo que pocas veces hice algo a sabiendas con la intención de hacerte daño y las veces que así fue sé que no tienen perdón, pero aún así yo te lo pido tantas veces como lo necesites. Tú si lo mereces.
Bueno, no espero que respondas a esto. No te lo pido porque entonces sería una carta y esto suena más bien a despedida con un toque de melancolía y todo mi amor.
Si, tú eres el amor de mi vida. Ahora me doy cuenta de que puedo vivir sin todo mi pasado sin dolerme tanto como me duele vivir sin ti… Que por nadie he luchado tanto ni me duele igual que tú. Y que dudo que vuelva a amar a nadie tanto como te he amado a ti.
Si de verdad alguna vez me quisiste mi princesa, te pido que por favor seas feliz, muy feliz y que te quieras tanto como te quiero yo.
Y bueno, creo que ya poco me queda que decirte.
Te deseo una feliz navidad (que sé que no es tan feliz siempre como a mí me gustaría que fuera para ti). “Que lo mejor de mi pasado, sea lo peor de tu futuro” mi amor.
Un beso enorme mi vida.
Hasta que nos veamos otra vez, dentro de un año.
Te quiero


miércoles, 14 de diciembre de 2011

Lo peor de mí...

· No les encuentro sentido a los largos besos con lengua, me encanta que sean muchos y pequeñitos.

· No me gusta que me traigan el desayuno a la cama, prefiero que me despierten con mimos y sin prisas... Despertar contigo.

· Me desilusionan los regalos que no son una sorpresa.

· Soy de esas cursis que prefieren un ramo de rosas con las disculpas antes que un regalo caro.

· Hay días que no me soporto ni yo y otros en que te necesitaré por completo para mantenerme a flote.

· Tengo cosquillas por todo el cuerpo casi siempre.

· Prefiero un paseo por la playa contigo a mil días de fiesta.

· Lo que más odio del mundo es la monotonía y las mentiras.

· Lo que más asco me da es la saliva, los caracoles, las ortodoncias y la menta.

· Lo más antierótico son los chinos, los muy gordos y las ortodoncias.

· Sería capaz de desenamorarme de ti solo porque olieras mal.

· Haría cualquier cosa con tal de hacer feliz a los que amo.

· Suelo tener muy buena memoria para los hechos pero no retengo nombres.

· Tengo pánico cuando pierdo por completo las riendas de cualquier situación en la que esté. Pero a veces suelto yo las riendas de mi vida cuando me aburre todo y me dejo guiar.

· Soy mucho más fría y calculadora de lo que aparento.

· Adoro los detalles en momentos inesperados y los días de cama, peli y lluvia en tu compañía.

· A veces te antepondré a mis amigos... Pero por norma general los antepondré a ellos (cuestión de tiempo y confianza).

· Creeré todo lo que dices hasta que te pille en alguna tonta mentira y ya empiece a dudar de todo: soy así de insegura.

· Soy cabezota y no reconozco mis errores si me obligas a reconocerlos. Yo sola caeré del burro y, entonces, pediré perdón.

· No pido perdón, ni digo “te quiero” ni nada de eso, si de verdad no lo siento: te puedo llamar "cari" hasta hartarme como sustituto.

· Si siempre estoy con gente me agobio y si siempre estoy sola me deprimo, pero necesito ambas cosas para ser feliz.

· Amo el amor, valoro la verdad y creo en el Karma y el destino.

· Si te quiero y me importas te daré infinitas oportunidades siempre.

· Me cuesta soltar y no se llevarme mal con quien quiero.

· Apenas lloro, pero en su lugar escribo.

· Siempre me enfado “a la italiana” y o lo tiro todo, o exploto en llanto, o te digo cosas que ni siento con tal de hacerte daño…

· No pierdo los papeles con facilidad.

No soy perfecta lo sé, tampoco pretendo serlo, soy así y, aunque sé que tengo mucho que cambiar, soy feliz así.

martes, 22 de noviembre de 2011

Sonrísas

Me asomo al balcón. Hace frio.
Finjo que miro el móvil ante la mirada intrigada de la vecina de enfrente que tiende la ropa.
Apoyo mis codos en la barandilla y miro al cielo en busca de alguna perdida estrella... "¡Echo tanto de menos las estrellas!"


Pienso otra vez en ti. Me gusta cómo eres y como soy yo cuando estoy contigo.  Sonrío al recordarte y me vuelvo a poner seria cuando me vienen mis dudas.
Me da miedo ver lo deprisa que va esto. Me da miedo enamorarme de alguien que puedas ser en vez de enamorarme de la realidad, de ti.
No recuerdo aquella noche… ¿Y si en persona somos diferentes?, ¿y si no te gusto o no me gustas?, ¿Qué pasaría entonces con esta ilusión que ahora decora mi vida?... No quiero sufrir otra vez por amor (que este año mi cupo está desbordado), ni tampoco que sufras tú por un cambio repentino que ninguna entienda. “Me da miedo enamorarme de ti” – te digo todos los días, pero lo cierto es que no pasa ni un segundo sin que estés en mi mente, sin que deje de sonreír.

Veo tu nombre parpadear con luces de fiesta en la pantalla de mi móvil… y yo me contagio de esa fiesta y sonrío. Y oigo tu voz riéndose de mi acento, y tu acento mientras me hablas de los tuyos, y tu risa… Y otra vez la mia.
Eres el motivo que siempre me hace sonreír, aún cuando me rompo, aún cuando los fantasmas vuelven de sus tumbas, aún cuando todo dice que no debo hacerlo… Nada importa, tú estás aquí y me haces así de feliz.
Y no puedo quitarme esta cara sonriente que me persigue allí donde voy. Ni puedo dejar de sentirme tan bien como ya había olvidado que podía sentirme… Tampoco quiero dejar de sentirme así.
Vivo flotando entre nubes de sonrisas donde los problemas pasados y presentes pesan tanto que caen al vacío sin más.
Este es el mundo que tú estás creando para mí.

Estas son las sonrisas que pones en mi cara cada día y a todas horas.



martes, 15 de noviembre de 2011

Otra realidad

Es la noche del día en que llego a tu casa a verte. Esa noche salimos a tomar unas copas con algunos amigos tuyos.
Bebemos ambas un poco más de la cuenta hasta que llega la hora de irnos: nos despedimos del resto y nos vamos a tu piso.


Mientras andamos por las calles (ambas un tanto ebrias) camino a tu casa, no paramos de reír, de contarnos pequeñas gracias, de darnos pequeños empujones... Me encanta como te ríes, el tiempo parece que se para cuando lo haces de esa manera.

Llegamos a tu piso, las risas no cesan pero si intentamos silenciarlas para no despertar a los vecinos y entramos en él.
No enciendes la luz, las farolas de la calle dejan la estancia en penumbra… parece como si una pequeña vela iluminase desde el medio de la casa.

Dejas las llaves mientras yo me quito el abrigo y te quedas por un momento, mirándome tan seria como solo te he visto ponerte en sueños. Yo, que sigo intentando colgar el abrigo en el perchero por cuarta vez, mientras me rio porque este se cae, te miro y dejo de reírme para ponerme nerviosa: puedo leer en tus ojos que piensas en cada uno de los sueños que, desde la distancia, siempre te he contado… y, para romper el repentino silencio, te pregunto dónde voy a dormir.
Saliendo de tu serio ensimismamiento, sonríes otra vez y vas hacia una especie de sofá-cama situado en medio de tu salón. Yo te sigo por la estancia:

-"ahí te he dejado un pijama y otra manta... por si los necesitas" -dices señalando mi cama.- "tranquila, no soporto los pijamas y siempre duermo desnuda" - suelto sin pensar y cuando caigo en lo que he dicho, me pongo roja y ambas nos reímos.
...Entras al aseo mientras yo bebo agua…


Cuando abres la puerta para salir chocas conmigo que paseaba mirando la vida de la calle...


Nos miramos otra vez serias y muy juntas... Te oigo respirar cada vez más fuerte y rápido... Y yo siento que se me va a salir el corazón por la boca... En un mismo impulso nos besamos... Es un beso con pasión... Y, con esa misma pasión te arrastro dentro del aseo y, de un salto te siento en el lavabo.
Sin dejar de besarnos comenzamos a desvestirnos mutuamente con prisa... Me quitas la camiseta y yo a ti el pantalón... Te quito la camiseta y tú te dispones a quitarme el pantalón cuando, me arrodillo y con mis manos, cojo tu pie izquierdo y lo pongo en mi oreja derecha....y comienzo a besar la parte de dentro de tu pie mientras voy subiendo por él... Con mi boca por el interior de tu pierna... Con mi lengua por el interior de tu muslo... te oigo respirar excitada. Desde entre tus piernas miro tu ojos cerrados y tus manos apretando fuerte el borde del lavabo.

Pongo tus piernas alrededor de mi cuello y comienzo el baile entre mi lengua y mis dedos por tus bajos labios. Dices algo que no alcanzo a entender y aprietas con ambas manos mi cabeza contra tu cuerpo y tiras de mi pelo… Movimientos rápidos que hacen que sueltes algún pequeño quejido de placer. Cuando estás a punto de terminar, paro mi lengua y termino el trabajo con mis dedos.


... Un pequeño grito ahogado parte la habitación…

Y cojo tus piernas, una con cada mano, y las pongo rodeando mi cintura mientras subo otra vez a besarte... Mis manos juegan subiendo a tu espalda y vuelven a caer acariciándote por el culo.

Abrazada a mí mientras, con mi cabeza apoyada en tu hombro, te beso el cuello –“me alegra estar aquí contigo mi vida”… te recuperas tras unos suspiros, me besas e intentas ahora quitarme los pantalones tú a mí.
... Pero algo falla en mí... Paro de besarte y tocarte y te miro: "esto no puede ser... No puedes seguir" - tu cara está sonrojada y ahora me miras con el ceño fruncido – “¿Por qué no?"
- "Porque yo aún te quiero y no quiero que esto sea así, no confío en ti para esto… tú no eres otra del montón"- me miras con cara de no entender nada... Yo me marcho a donde se supone que estaba mi cama, me desnudo y me acuesto...tu aún sigues subida en el lavabo y ahí permaneces un rato largo más.

Al rato sales y te metes en tu habitación con un pequeño portazo.

Pasan algunas horas... Yo no logro dormir: -"¿acaso se puede ser más tonta?...ya me arrepentí la última vez justo de esto, de que no pasara nada... ¿¿¿Cómo puedo ser tan gilipollas otra vez??? … la he convertido en otra Yolanda..."
Y mientras sigo reprochándome no haberte dejado hacer más, oigo tu puerta abrirse y tus pasos por el pasillo en mi dirección. El miedo, no sé muy bien a qué, me paraliza. Te metes en la cama conmigo, me llamas y yo me vuelvo para mirarte.
Nos miramos sin decirnos nada durante un buen rato... Al final me sonríes y pasas tu mano por mi cara... Me tranquilizo y te regreso la sonrisa:

- "Mira, yo no quiero hacerte daño ni quiero que tú me lo hagas a mi... Sé que crees que estás enamorada de mí pero bregar con mi carácter no es fácil y no siempre voy a estar tan bonita como tú me ves... También tengo mis días feos...mis días en los que me gusta estar sola… no te convengo"
Yo escucho todo lo que me dices y te respondo algo así como:
- "Todos tenemos nuestro lado feo y a mí no me da miedo ni tu carácter ni el paso de los años a tu lado… Me gusta todo lo que me dejas ver de ti y lo que yo sola adivino. No quiero que cambies absolutamente nada de ti por mí ni por nadie, porque tú para mí, así como eres, con lo bueno y lo malo, ya eres perfecta… y ya te he dicho muchas veces que no voy a dejar de quererte porque tengas mal humor o legañas en los ojos… ¡Es más! me sentiría tan feliz si algún día me dejaras compartir todo eso contigo…”

No dices nada, me miras con esos ojos tiernos que a veces pones y me das un pequeño beso en los labios.
Te abrazo – “es cierto que duermes desnuda, ¿eh?” – bromeas -“ Bueno… tu tampoco es que lleves demasiada ropa con esa camiseta solamente” - y reímos mientras apoyas tu cabeza en mi pecho.

Silencio largo solo roto por el sonido de mi corazón en tus oídos y mi boca.

-“Y… ¿Por qué has dicho que no confías en mí? … a mí no me has dejado tocarte cuando dices que me quieres y, ¿a otras que no quieres si las dejas?... ¿Acaso en ellas si confías más que en mí?”

Sonrío y te respondo: - “Pues es precisamente por eso que a ellas si las dejo, porque no siento nada por ellas, porque, pase lo que pase, se que la situación siempre la controlaré de alguna manera… si estoy enamorada de ti, no controlo nada, porque cuando me tocas dejo de tener voluntad… no sé si me entiendes del todo”

Se hace otro silencio por un rato - “te entiendo, si” – pero la curiosidad te puede y continuas preguntando – “Y tú…¿me has querido durante todo este tiempo?
-“nunca he dejado de hacerlo”
-“Entonces… ¿Qué pasa con Yolanda y Julia?, ¿Qué son ellas para ti?

Dibujo media sonrisa y te respondo: “Al volver a España me propuse dejar de quererte y justo apareció Yolanda… yo no pedí quererla, pero me enamoré de ella hasta el punto de olvidarme de todo lo demás… hasta de ti, mi amor… llené tu ausencia con su presencia supongo… pero Yolanda me traicionó y todo se terminó, fue un gran amor en mi vida si… diría que incluso ahora aún la quiero, pero se terminó… Y bueno, con Julia más o menos lo mismo, solo que Julia nunca fue capaz de hacerme olvidar a Yolanda, solo fue capaz de sustituirla… tu en cambio si haces que me olvide de ella cuando apareces aunque sea un ratito corto por internet… y haces con ese poquito mi mundo tan hermoso mi lunita… nunca he dejado de quererte… solo he variado la intensidad y disimulado por miedo a perderte, a que te alejaras de mí”

Todo se vuelve a quedar en silencio... Te das la vuelta y me miras -“recuérdame porque me llamas así: tu lunita”
Sonrío mientras te miro y vuelvo a repetir como entonces: “ ¿Nunca te has enamorado de la luna? Tan redonda, tan brillante y hermosa reina de su cielo… tan lejana y cercana a la vez… Dueña de tanta belleza como de mi corazón… Pues tú eres como esa luna mi amor, porque eres tan hermosa… (paso mi mano por tu cara sonriente) y, estás lejos pero hay días que te siento tan cerca que casi puedo tocarte... porque haces que mi vida brille cuando apareces y eres reina de la parte más importante y grande de mi corazón… porque cuando estás, no soy capaz de ver más allá de ti… porque muero por el brillo de tu piel…”
-“Y porque estoy tan redonda como ella”- bromeas y ambas reímos.

Nos miramos un pequeño rato aún con esa sonrisa.

Ya comienza a iluminarse un poco la habitación… el sol está saliendo.
De un salto, te colocas sobre mí. Yo me pongo otra vez muy nerviosa y seria, tú sonríes.Nos besamos despacio… sin prisas… como si el tiempo fuera todo nuestro… Y comienzas a bajar con tu boca por mi pecho, por mi ombligo…

- “¿Qué haces?” – pregunto con los ojos cerrados y ahogándome en mis propias respiraciones de deseo.

Paras, me miras y, mientras pones tu palma contra la palma de mis manos preguntas - “¿Confías en mí?” – te miro por un momento y entrelazo mis dedos con los tuyos – “Con mi vida”

Sonríes, te quitas la camiseta y pasas a perderte por mi cuerpo.


… Lo siguiente que recuerdo es estar abrazada a ti …y despertarme en mi cama real.





lunes, 14 de noviembre de 2011

Música para una princesa

Hoy me siento feliz por haberte tenido en mi vida,  me das tanto amor aún cuando no estás...

Has sido mis mañanas, mis sueños, mis tardes, mis deseos de querer cambiar el curso del tiempo… y aquel galopante corazón en mi pecho que se moría por verte.

Un efímero tú y yo. Conocerte…  querernos… compartir tanto en tan poco tiempo… aprender tanto ambas… amigas… amantes… y un adiós que siempre dolerá.

Me he aferrado a ti, a tu recuerdo, tan fuertemente, que luego no he sabido soltarte… quizá porque tampoco quería soltarlo. Hoy canto y lo hago por ti. No más lágrimas mi amor, no más tristezas.

Quiero ser yo la que ahora te jure amor eterno, pero no me voy a detener ya a esperar que regreses, porque sé que no lo harás, que no volverás. Aún así te lo prometo. Sé que te irá bien, que serás feliz allá donde estés mañana. Que sabrás quererte tanto como un día te amé yo y llegarás a verte con mis ojos. Y que llegará quien ocupe tu corazón… que no seré yo.

Y sé que volveré a pensar en ti mil veces …y te veré en fotos y soltará un suspiro mi corazón… quizá una lágrima, seguro una sonrisa.

Pero hoy ya no. Ya solo me limitaré a decirte, cuando nuestras miradas no se encuentren, todo lo que siento por ti y a desearte lo mejor con cada una de mis sonrisas.

Y mientras me olvido de olvidarte, aquí estoy siempre, no lo olvides.

“…Y no hay palabras que ocupen el lugar que no supe yo llenar. Se nos ha muerto el amor. Mejor decirnos adiós sin llorar…”


lunes, 7 de noviembre de 2011

Dias y depresiones

Cuando pasas días consumiendo el reloj en una cama…
Cuando te alimentas de pensamientos grises…
Cuando estás más sola que nunca…
Cuando mueres lágrima a lágrima…
Cuando sientes que ya nada tiene sentido…
Cuando tus únicos apoyos tratan de pisarte…
Cuando intentas dejar de respirar…


Te das cuenta de lo solos que estamos realmente.
Que por mucho que la gente te diga cuanto les importas, en realidad todos pueden seguir sin ti: no eres imprescindible para nadie.
Y te das cuenta que lo único que tienes en esta vida es a ti mismo… aún cuando hasta tú mismo te estás fallando.  Que solo merece la pena luchar por ti.
Y te sientes estúpida por haber querido tanto a tanta gente… por haberles dado tanto de ti.
Pero lo cierto es que entonces, esa fue tu manera de ser feliz… aunque ahora des lo mismo y te sientas tan vacía.


Siempre he sido de la opinión que, para poder llenarte siempre tenías que dar… ¿Qué pasa cuando no te queda nada más que dar?, ¿Cuándo necesitas recibir y estás sola?

domingo, 30 de octubre de 2011

Silencios que queman

...Ahora somos dos mutuos e invisibles desconocidas...

Tantas tus pequeñas promesas... que las creí solo un rato cada día, contigo susurrando en mi oído tus envenenadas verdades, que nunca fueron ni tan verdad ni tan envenenadas... Irónico que entonces me hicieras sentir mal por dudar de tus palabras.
Y yo solo te prometí mi futuro, no tenía otra cosa más importante que poder darte... no tenía nada más.

Perdida tú en tu propia mentira tratabas de convencerme a mí de que las llamas no quemaban... y las llamas atravesé por ti.
Nunca fueron suficientes llamas para ti porque, a pesar de eso, siempre tus ojos se mantenían fijos en esa meta, esa que nunca fui yo. Demasiado dolor entre tantos cuchillos de celos y dudas. Y solo conseguí este corazón ya tan quemado cuyas cenizas el viento pretende llevarse ahora.
Estrepitosos silencios solo rotos por mudas palabras hirientes. Ambas juez y condenado, soldado y fusilado.

...Se que nunca debería haberme ido, pero te recuerdo que me fui porque tú me obligaste. Y siempre quise preguntarle los motivos a tu falda, pero tu falda nunca supo de motivos. Ella siempre hizo y deshizo como le convenía y nunca le importó en exceso nada más que aquella delgada línea de Internet.
Han llovido tantas estrellas de nuestro ya hace tanto desquebrajado cielo... Ahora me pregunto si acaso no confundí los brillos del cielo y vi estrellas donde solo brillaba la luz marchita de un astro tan herido como yo... Quizá lo que brillaba eran sus tantas lágrimas derramadas... ¿quién sabe?

Entonces, nunca les hice caso a las estrellas. Quizá si mis labios no hubiesen trotado por tu impaciente cuerpo aquél día nuestros caminos habrían sido otros... Es gracioso que ahora me culpe y disculpe por adorar el brillo del sol.

Te quise tanto amor mío. Y a veces tu también me quisiste... O a veces si te creí cuando me decías que lo hacías.
Y ahora echo de menos algo que jamás conocí, y ese algo eres y sigues siendo tú.

¿Fué un sueño?... Pudo serlo pero hicimos de ello una pesadilla. Pesadilla a la que tengo pavor de dejarme volver si tu me lo pidieras.
Si murió la amante, ¿Qué fue de mi amiga?... es a la que más extraño a diario.

...De momento me conformo con ser capaz algún día de volver a mirarte a los ojos... De que tu recuerdo no sea más que el recuerdo de un tiempo que ya no duele, un tiempo lejano, una cicatriz perfecta


 

jueves, 13 de octubre de 2011

Como tú

A veces me gustaría ser como tú: poder decirte tantas malquerencias, escupir sobre lo que en un pasado fue y seguir mi vida sin pararme a pensar en el daño que te he podido si quiera causar con una sonrisa en los labios… pero no soy así.

Me gustaría no sentirme mal por tener que ignorarte a la fuerza, ignorar a la que un día fue mi mejor amiga, la persona que más quise del mundo… pero lo cierto es que te estoy echando demasiado de menos.
Hay días que me muero por compartir contigo confidencias y otros en que simplemente me pongo triste sin ti a mi lado: siempre pensé que por lo menos nos quedaría la amistad… queda demostrado que también yo me equivoco.
Te veo sonreír a lo lejos, desde mi callada fachada de la ley del hielo, y esta se derrite: “me alegro tanto por ti” – pienso mientras un veneno amargo, entre felicidad y celos, me invade – “ya llegará mi momento” –y agacho la cabeza dando oídos a la conversación, evitando tener que hablarte directamente. Me pone triste tener que hacer eso pero así me lo pediste y, bueno, te prometí ese regalo para ti.

No se odiarte, ni puedo ni tampoco quiero. A sí que me conformo con evitar cruzar palabras o miradas contigo, que a ti te son indiferentes y a mí me matan.

Ya no tengo fe en que esto algún día se arregle, contrariamente, cada día que pasa creo que me acostumbro un poco más a no tenerte en mi vida. No digo que no me gustaría recuperarte, que sí, pero decidí mirar adelante y, aunque esperaba compartir contigo muchos momentos futuros, ya empiezo a asumir que tú ya no formarás parte de mi futuro, ni yo del tuyo.

Solo me resta decir que te extrañaré demasiadas veces durante demasiado tiempo, aunque tú ni lo sepas, ni lo veas, como ahora… como siempre.  

martes, 4 de octubre de 2011

Fuera de mi vida

 Se terminó sin saber muy bien cómo.

Nos despedimos como si jamás nos hubiésemos conocido, lanzándonos afiladas palabras hirientes contra nuestros orgullosos corazones… demasiado daño mutuo.

Quizá la rabia se apoderase de mí, pero no porque rompieras esto, si no porque no entendí nunca el porqué: cómo de un día para otro explotó. No lo entendí no, pero lo acepté: Tu decisión fue como un grito que me despertó y necesitaba eso aunque no lo quisiera.

Cansada de dártelo todo, de luchar por ti, rota tantas veces y sabiendo que aquello no tendría más futuro que el que ambas ya vivíamos… acepto este doloroso final en el que tú has puesto el punto final de los finales.

 “En el cambio siempre está la evolución…” Nos hemos roto ya demasiadas veces. Nuestros comienzos y días cero han llegado a ser insanos. Y lo peor es que aún hoy se que volvería a intentarlo otra vez más.

Pero no te odio, no puedo hacer eso a pesar de todo. Dibujé lo malo en mi ilusión y luego le soplé para que se fuera lejos. No voy a odiarte, has sido demasiado para mí como para romper ese bonito recuerdo. Y sé que muchas veces, a lo largo de mi vida, volveré a esbozarte sutilmente en mis recuerdos… y allí estarás, tantos años después, sonriendo y mirándome como ahora, como entonces.

Y recordaré con cariño esos días donde fuiste una parte tan grande de mi corazón y, sobre todo, mi mejor amiga.

Te echaré mucho de menos.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

La nueva vida del león

León... Querías independencia, valerte por ti misma, ser valiente.  Querías el mundo y ahora que lo tienes todo, ¿Aún sientes que te falta lo más importante?

… buscabas un cambio. Buscabas tú vida. Querías volver a amar y ser correspondida y en tu intento lo distes todo y fallaste ambas veces. Perdiste demasiado sí. Pero León, estas cosas no pasan así como tú pretendes. Hay que apostar sin miedo a perder, pero siempre siendo consciente de lo que pierdes y ganas. Y, como buen tahúr, has de saber cuándo parar y abandonar la partida… aunque duela. Porque te conozco León, y puedes dar demasiado y perderte a ti misma.

Ahora te toca ser orgullosa como antes lo fuiste. Te toca olvidar y perdonar, pensar en ti, en avanzar sin mirar atrás.

Ya has dado los pasos más duros: mantente firme (recuerda la caña de bambú: firme y fuerte pero flexible a la vez) porque la tempestad no ha pasado… un paso el falso puede destruir los pequeños cimientos de esta nueva vida que ahora empiezas a poseer: Tus decisiones.

Sabes lo que anhelas y como deseas que sea tu vida. Lucha contra esa parte que te hace caer y volver a pasar por donde ya pasaste. Domina esa parte de ti y dominarás tu selva.

Y no olvides, León, que rendirse es de cobardes… pero a veces ser cobardes es lo más valiente.

Suerte y paciencia, yo se que puedes con este reto… Al fin y al cabo sigues siendo mi pequeño y orgulloso León.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Una mañana... un recuerdo

Salgo del trabajo diez minutos antes y camino tan rápidamente como mis pies me permiten por las calles que conducen a tu casa. Aún es de noche, pero en unos minutos empezará a amanecer.

Me paro un segundo en tu portal para coger aire mientras busco las llaves. Tras unos segundos que tardo en recuperar el ritmo normal de mi corazón, entro sin hacer ruido. Por la ventana de tu salón se ven los primeros rayos de luz que despiertan en el cielo. Dejo mis cosas en una silla junto con mi ropa y, guiada entre la penumbra por esos mismos rayos tempranos de mañana, entro a tu habitación.
Allí estás, dormida, abrazada a esa almohada que sustituye mi ausencia. Eres tan perfecta… y en tu cara esa expresión, como si el mundo fuera tan perfecto como tú… como si nada fuera más dulce que dormir como tú lo haces.
Apoyo mi cabeza en la orilla de la cama para mirarte y no puedo evitar darte un beso. Te despiertas y me miras: “hola preciosa”- te digo mientras ocupo el lugar de la almohada entre tus brazos. Murmuras algo que no entiendo y me das unos besos tiernos, de esos que tanto me gustan, besos chiquititos, lentos, tan tuyos y míos. Nos dormimos por unos minutos…



El sol ya asoma y tu despertador, molesto por tanta luz, grita para despertarte. Yo lo apago rápidamente y te despierto con besitos y cosquillas con la punta de mi nariz: “buenos días mi amor”. Oigo tu risa aún dormida al compás de mis cosquillas y siento que es el sonido más bonito del mundo. Jugamos un rato a que no nos importa el tiempo, a que no somos esclavos de nuestras vidas y nos quedamos en aquella cama hablando.



Miras el reloj y te levantas sobresaltada. Comienzas a vestirte mientras yo me quejo:
-“odio que te tengas que ir… ¡el que inventó el despertador se lució!... ¡Con lo bonitos que son los sueños y la putada que es tener que despertarse!”  - y  me quedo acostada en tu cama con los ojos cerrados y los brazos cruzados.
- “Hay que despertarse de los sueños para poder hacerlos realidad, ¿sabes?... y para hacerlos realidad hay que trabajar duro”
 -“Pues yo no quiero hacer ningún otro sueño realidad, ya te tengo a ti… ¿Qué más quiero?”
Me miras mientras te pones la camiseta del trabajo y me besas: “A veces, que un sueño se cumpla no es lo más bonito que te puede suceder, también el haber podido soñarlo lo es”,  Me susurras mientras yo sigo haciéndome la enfadada  en la cama. Vas a ver a Nicolae, y con otro  beso te despides: “pronto llegará Isa, asegúrate de que Nico desayuna todo” y te vas dejándome allí, en aquella cama, con los ojos aún cerrados echándote de menos ya.

La casa se queda en silencio mientras se te escucha bajar las escaleras a toda prisa.
Te imagino camino al trabajo, masticando esa barrita que desayunas mientras te terminas de recoger el pelo en una coleta. Imagino tu manera apresurada de andar y, con cada una de tus pisadas me siento un poco más en paz.



Suena mi móvil, odio que el móvil suene interrumpiendo mi quietud. Un mensaje tuyo: “Y desde que te conocí yo no puedo dejar de soñar contigo. Descansa. Te quiero”. Y llenas así, con tan poquito, mi mundo de cosas tan hermosas y tan grandes mi amor… no puedo creer que alguien me dé tanto a cambio de nada… no puedo creer que seas tan bonita ni tan maravillosa, eres como un sueño y yo no quiero soñar con nada más que contigo.
Y, por un momento pienso en otras personas, en otros momentos y otras escenas pasadas donde me veía diciendo justo esas mismas palabras: “quiero soñar solo contigo, para siempre”… y ahora tengo miedo. Tengo miedo de que este sueño se termine, de que un día abra los ojos y no estés… Tengo miedo… Cierro los ojos muy fuerte, muy fuerte. Tan fuerte que tengo que pensar en apretarlos un poco más y, por un momento, olvido ese miedo.



Suena mi reloj, es hora de despertar a Nicolae y de volver a casa.

 … nunca lo creí posible pero ahora extraño el sonido de tu despertador… el de tus tacones alejándose de mí… el del tintineo de tus llaves en la puerta… lo echo de menos. Porque mi hogar estaba entre a caballo entre tus abrazos y tus piernas. Porque me quedaría a vivir por siempre en tus ojos, como tantas mañanas… Abrazada a tus labios traviesos.

…Te echo de menos mi amor… ¿Dónde estás?

(A Julia: Doy las gracias por haberte conocido... aunque ahora sea tan duro tener que decirte adiós. Te voy a llevar siempre conmigo, en un huequito de mi corazón)

martes, 6 de septiembre de 2011

Un año, cinco euros :)

¡Mi niña felicidades!



Esta semana hace un año justo que nos conocimos :)

Sinceramente, no lo recordaba y fuiste tú la que me lo recordaste.

Un año juntas ya... Y no ha pasado nada en este año... ¡MADREMIA!

Recuerdo perfectamente aquella noche... o bueno, no tan perfectamente... que los 5€ eran por algo... jejeje

No se muy bien como pasó que entrantes tan rápido en mi mundo. Solo se que, desde esa noche, solo quería volver a ver a la chica de los 5€, a ti. Y así fue, ya sabes lo cabezota que soy cuando algo me interesa, ¿no? ;)

Recuerdo esa primera noche en la biblioteca con Joserra para darte los 5€... Y que empecé a ir a veros entrenar solo por verte a ti.. jajajaja... ¡Joder!, hay que ver como me gusabas amor.



Pero lo nuestro no pudo ser cielo... solo me querías por mi dinero y por mi físico (jajajaja)... El caso es que me alegro corazón. Gané una gran amiga y una mejor persona en mi vida.

¿Sabes cuanto te quiero no? ... Y tal cual eres, conociéndote aún cuando no hablas las cosas... hemos compartido confidencias y silencios... y nos hemos comido los mocos sentadas en un bordillo (jajaja) y lo que nos queda... que espero que sean años y años.

Que te quiero un montón cari... un montón de montones... ya lo sabes, solo quería recordártelo.



sábado, 27 de agosto de 2011

Un cumpleaños más, un año menos

Este año comenzó con la pena del inminente abandono de tierras de paraíso para volver a mi vida real. Comenzó llevándose una parte importante de mi corazón tan lejos, que por mucho que hubiese gritado, nunca me habría oído. Comencé mis 21 años con el corazón roto.


Empecé la universidad… Recuerdo aun esa mezcla extraña de miedo y retos nuevos, que para mi suponían una ilusión renovada por todo.

Al llegar a la universidad recuerdo que pensé que no estaría sola, que los primeros días andaría casi de la mano de Naira y Laura y, posteriormente, seguro que haría mis propios amigos. Como el bus siempre llegaba antes decidí llevarme las cartas de UNO para jugar con Naira y el resto de compañeros que, como yo, llegaban antes a clase. Así fue como comenzó mi vida social. Pasé de ser una más a ser una de las más populares de la clase. Sin esfuerzo me vi en medio de todos los grupos que posteriormente se formaron y eso me gustaba.

Hice mejor amistad con algunas personas como Alicia, Susana, Ana, Azahara y Yolanda. Sobre todo estas tres últimas se convirtieron en mis mejores confidentes. La amistad con Yolanda fue fraguando: ella me hablaba de su amor, yo le hablaba de la mitad de mi corazón que ahora vivía a millones de kilómetros de allí, en Puerto Rico, pasábamos noche hasta las tantas hablando y montando los cimientos de esta amistad que aun hoy dura… aun no sabía lo importante que sería durante este año para mí.

Recuerdo el día que todo pasó. Fue durante la Bienvenida universitaria (o “BUM”) cuando, ya siendo medio amigas la vi aparecer en la acera de enfrente dispuesta a cruzar hacia mí. Recuerdo muy bien lo que llevaba puesto, recuerdo su pelo, y que todo se paró en seco mientras ella cruzaba aquel paso de peatones que ahora siempre me llevará a aquel día de regreso.

Eras lo más bonito que jamás había visto. Recuerdo que sentí una sensación extraña. Como una fuerza que hacía que no pudiera dejar de mirarla y de querer estar con ella. Y así fue, durante todo el día no nos separamos. Fue una bonita forma de enamorarse de alguien aunque, realmente, yo no quisiera enamorarme de ella y, al principio, me costó reconocer la falta que me hacía tan solo mirarla.

Pasaron los días nuestra amistad fue creciendo y mi amor triplicó en tamaño a dicha amistad. Pero lo nuestro no podía ser asique me dediqué a ser la mejor amiga que podía ser sin dejar de amarla no tan en silencio como me hubiese gustado.

Mis amigos y compañeros me decían que la dejara, que era imposible, que jamás la conseguiría… ella me decía que jamás podría pasar nada entre nosotras… nunca fui de rendirme. Perseveré en mi amor y, una tarde, en una de las fiestas de la universidad llegó nuestro primer beso en un aseo. Jamás me hubiese creído aquello si alguien me lo hubiese contado. ¡Era mía!, ¡la princesa de mi cuento por fin era real!

Pasamos un tiempo entre escapadas para comernos a besos y discusiones sobre nuestras inseguridades. Al final, terminé perdiendo ese pequeño trozo de paraíso en manos de la legítima dueña de su corazón. Pero nos seguía uniendo la amistad y este tan aun infinito amor mío… hasta ahora.

Llegando el verano, comencé a trabajar en un hotel de Los Alcázares como controladora de seguridad por la noche. Mi jornada era de diez de la noche a seis de la mañana, pero siempre salía un rato después puesto que regresaba en bus y el bus salía a las siete y cuarto. En ese trabajo conocí a Julia, lo más parecido a un amor de verano. Julia era perfecta: me entendía, entendía mi amor por Yolanda, comprendía mis silencios, sabía lo que escondía tras una mirada, era trabajadora, preciosa y muy lista. Y estaba locamente enamorada de mí y yo creía que ella sería el motivo por el cual pudiera empezar a ver a Yolanda como solo amigas. Nos fue bien durante el verano. Pasé a ser la otra mamá de su hijo Nicolae, de cuatro años. Él me adoraba y yo estaba enamorada de aquel pequeñajo. Pero, como siempre en mis cuentos, Julia se marchó. Un tumor maligno en su pecho la obligó a regresarse a Rusia. El final del verano se volvió una pesadilla sin ella.

Este año ha sido algo inesperado y lleno de nuevos retos y oportunidades. No ha tenido grandes tragedias aunque si alguna pérdida importante como Julia e Isa (la madre de mi amiga Irina). Pero si ha estado lleno de amor. Un amor que no sabía que se podía sentir así. Un amor tan profundo que, por mucho que he intentado olvidarlo, se alimenta de mi olvido y crece aun más. Un amor incorrespondido pero no por ello menos perfecto y real. Este ha sido un año lleno de amor, de luchas por amor, de peleas y reconciliaciones.

domingo, 31 de julio de 2011

Hoy estoy dolida

No paraba de preguntarme y ahora lo entiendo todo...era necesario que te cruzaras en mi camino, era necesario aprender también de los errores, pero duele, duele darse cuenta que no te conviene, duele saber que eres la otra, duele saber que no te quiere de la manera que tu lo haces...y en general duele todo.
Quizás el error sea mio, quizás... por eso asumiré que no estoy hecha para compartir mi vida con ninguna persona en concreto y aunque me duela...debo de hacerme fuerte y asumir cuanto antes que no puedo.
Reconozco que me hubiera gustado ser como los demás pero...no soy como los demás, no soy nada normal y no me arrepiento de ello, todo lo contrario, estoy orgullosisima de poder decir que soy diferente.

Hoy me has echo daño, como ayer y como mañana, pero el peor dolor es el que duele en cada momento y tu sabes perfectamente como ralentizar o acelerar mi corazón.

Hoy estoy dolida...pero se que lo que duele cura y ahora lo único que deseo es que cure rápido y que quede la menor cicatriz posible, aunque he de confesarte que haré lo imposible por borrarla del todo y hacer como que tú nunca fuiste dueña de mi corazón.

Sólo te deseo la mayor suerte del mundo, yo a partir de ya no soy nada en tu vida, no soy nada para ti, y por supuesto, intentaré que tu tampoco seas nada en mi vida...tuviste tu momento...

Ahora sólo se decir que tienes tu mucho más que perder que yo...

Aún asi, te quiero

Navegante *

viernes, 29 de julio de 2011

Duermes

Eres tan bonita cuando duermes. Respiras... veo como tu pecho se mueve al compás de esa respiración.. 


Te ves tan indefensa, tan necesitada de protección y tan llena de paz, tan llena de ti y vacía a la misma vez... Un pequeño ángel mi vida, eso eres. Y a mí se me ponen los pelos de punta solo con mirarte... me pasaría noches enteras mirándote con mi cabeza apoyada al borde de tu cama guardando tus sueños... Quisiera hacerlos bonitos, ¡los sueños más dulces del mundo!... Pero por desgracia, no puedo. No puedo ni estar ahí contigo, ni hacerlos tan hermosos como tú te mereces.... Me gustaría poder poner el mundo a tus pies princesa, pero ya no puedo hacer nada más por ti... Un adiós es un adiós y, aunque a mi me duela seguir adelante sin ti, aunque duela tantísimo, se que comprenderás que no pueda dejar de mirarte aún con estos ojos de tonta que no puede dejar de amarte...

Te preocupa perderme... ¿Perderme? Lo eres todo mi vida, lo eres todo para mí. Y jamás me perderás mientras yo siga respirando. Esté donde esté y con quien esté tu seguirás siendo mi mundo porque, como tú dijiste ayer: "¿Qué puedes hacer cuando te duele tanto hasta respirar?" Pues puedes seguir respirando... Y cada respiración mía será un te quiero que te dedique siempre a ti, aunque ya no estés conmigo, aunque ya no te pueda ver.

Eres lo más bonito que me ha pasado en mucho tiempo a pesar de todo y te perdono todo lo malo al igual que espero que tú hagas lo mismo por mí. Y, me gustaría quedarme siempre cuidando de tus sueños pero, desgraciadamente el tiempo pasa y tu debes despertar. Un día lo harás y espero que la persona que esté a tu lado sepa hacerte todo lo feliz que a mí me gustaría hacerte... tan feliz como noche tras noche sigues siendo en mis sueños.

No me olvides nunca ni dudes de que te quiero más que a nada... porque siempre serás tú. Solo tú. Mi princesa...

domingo, 24 de julio de 2011

Cayendo al vacío

Negro y agónico vacío... como cuando sabes que vas a caerte, te ves tropezar y no puedes evitar esa caída.


Yo ya me caí y aún sigo en ello: no se lo que me queda para llegar al fondo oscuro de este precipicio, pero cada vez veo más lejos el borde donde tropecé.

Me agobia saber que me he caido, y vivo con miedo de llegar a ese fondo que la oscuridad no me deja ver pero, por otro lado, deseo llegar ya para dejar de esperarlo y descansar al fin.

Nunca pedí caerme... Pero supongo que si te arriesgas tanto, al final te terminas tropezando.

Y yo lo sabía, no lo quería pero salté. Salté alto, con todas mis energías, como quien salta para tocar el cielo... Salté esperanzada e ilusionada aún sabiendo que existía esta caida, que era lo más seguro.

Pero cuando tenía aquella nube, mi nube, entre los dedos, esta me miró, me besó, sonrió pícaramente y se deshizo dejándome suspendida en esta caida que ya tanto dura.

Y yo, que aún la espero, que volvería a saltar con tal de otro de sus besos... Yo simplemente, sigo cayendo. Supongo que aún no he aprendido a volar.

miércoles, 13 de julio de 2011

Despedida, triste despedida

Este curso ha sido un año especial... ¡Ha sido mi experiencia universitaria!
 Pero sobre todo ha sido especial porque os he conocido a todas vosotras (Pablo tu te integras en el "todas") y se, que aunque os esté diciendo hasta luego, que tristemente para muchas, con el tiempo y la perezosa distancia esto será un adiós. Han sido muchos momentos que estoy segura nunca olvidaré... Como las clases en los puf, los momentos de cigarrillo entre las otras pocas clase a las que asistíamos, los trabajos y las tardes de prácticas, las fiestas y salidas, las cervezas... Muchos y muy buenos momentos con cada una de vosotras. Y, si hemos tenido alguno malo, yo no lo recuerdo... Ni quiero. Junto a vosotras y de vosotras he vuelto a recordar el valor de muchas cosas que para mí son importantes: cosas como el amor, la amistad, la lealtad que encierra un secreto, lo reconfortante de un abrazo... Y me gustaría deciros algo a cada una de vosotras asi es que así haré con vuestro permiso:

ANA Y AZAHARA: Gracias por vuestra amistad desinteresada y vuestro apoyo siempre. Y por estar ahí cuando más os he necesitado. Por ser mi sonrisa cuando se me olvidaba sonreír, x aguantar mis noches de monsergas y paranoias... Y a pesar de todo seguir aquí siempre haciéndome sentir arropada y querida. Por todo. Gracias.

PABLITO: Porque has sido como un pequeño hermano para mi, de custodia compartida entre todas eso si. Por hacerme reír y acogerme siempre en tu casa... Y por tu predisposición siempre ante mis locuras (esto va sobre todo por lo pablito-gaga) y por ser la mejor amiga con cosito del mundo. Vales mucho cariño, no lo olvides.

SUSANA Y ALICIA: bueno... Vosotras habéis sido quizá con las que menos relación de todas he tenido pero los momentos que hemos compartido han sido bonitos también... Y sobre todo dibertidos. Muchas anécdotas se me vienen a la cabeza: como las partidas al Uno, los bailes de Alicia, los "es broooomaaa!" de Susana... Sois mis compañeras de puf, y eso no lo olvidaré seguro. Gracias también. Y por último

YOLANDA, mi mayor quebradero de cabeza este año: bueno... ¿Qué voy a decir de ti que todos no sepamos ya? Has sido confidente, amante, maestra, alumna, por desgracia enemiga y una de mis mejores amigas a la vez también... Y todo, lo has sido todo. Y aunque ya las cosas no estén bien quería darte las gracias x ese pequeño y feliz trozo de pasado que nos une. Gracias por haber sido mi motivo más bonito para empezar el día. Que te quiero muchísimo a pesar de todo y que siempre vas a ser mi pequeña princesa consentida... Por muchos años que pasemos lejos la una de la otra, porque ten por seguro que jamás te olvidaré. Que siempre te he querido y se que siempre te querré.

Y bueno... Que estoy orgullosa de poder llamaros compañeras pero aún más de llamaros amigas y sabed, que esté donde esté, y pasen los años que pasen que podéis contar conmigo. Que siempre iréis en mi recuerdo, en mi corazón. Que os quiero. No me olvidéis.


Yolanda, Ana Ester y Azahara


 Pablo, Ana E., Yolanda, yo y Susana

jueves, 30 de junio de 2011

Ojos tristes

Ojos tristes que miráis desde el fondo de una negra cuna. Ojos negros, profundos, que lloráis por un mal de amor que ya no tiene cura. Ojos tristes, molestos por tanta injusticia. Ojos de mirada desconfiada, rasgados de desesperación y cansados de tanto corazón roto. Convencidos de que su mal es el único del mundo. Ojos que se sienten incomprendidos y solos… pero que no lo están realmente. Ojos tan bonitos como el firmamento que antes, acompañaban llenos de estrellas una sonrisa pícara y ahora, solo reflejan el dolor de una noche negra llena de soledad.


A vosotros ojos os pregunto: ¿Sabéis cuanto os quiero?, ¿tenéis si quiera una idea de la falta que me hace vuestra mirada todos los días?... Supongo que no.

Y ahora necesito que volváis a ser aquellos ojos llenos de vida que un día me atraparon. Aquellos que irradiaban felicidad, ojos llenos de amor que tantas conversaciones nos han evitado, aquellos que hicieron que solo te quisiera a ti en mi vida y a nadie más.

A tus preciosos ojos negros, tan sin secretos para mí y ahora tan vacíos de lo que un día conocí.

miércoles, 15 de junio de 2011

Solo amistad...

Han sido unos meses complicados: todo comenzó en semana santa. El último día antes de las vacaciones nos comíamos a besos en cada esquina y recorríamos nuestros cuerpos con las manos con infinito deseo, pero llegó la hora de tener que separarnos: las vacaciones aguardaban. Una lágrima seria partió mi mirada en dos por que ya entonces sabía que eso que teníamos no sobreviviría a tanta distancia (aún era demasiado débil) y te conozco tan bien que sabía que te iba a perder. Y tú que odias verme triste, me recriminabas que pensara de esa manera, te cabreaste y me decías seriamente que eso jamás iba a pasar, que yo era especial, que había logrado hacerte feliz y que me querías. … Aún así, a pesar de tus palabras, yo ya sabía que aquello tan hermoso llegaba a su final y te abracé, te abracé y te di el que sabía que iba a ser nuestro último beso.


Los primeros días fueron continuación de ese sueño pero enseguida sucedió lo que yo más temía y las discusiones se hacían diarias e insoportables. Tú te habías dado cuenta de que no me amabas como pensabas y yo… bueno… yo simplemente seguí ahí para ti amándote calladamente, siendo tu mejor amiga y luchando por mantener nuestra amistad sobre todo.

Pasaron los meses, las discusiones y las reconciliaciones. Nos rompimos mutuamente y nos hicimos tanto daño mi amor… Pero ya nada es lo mismo. Ahora somos solo dos amigas que se quieren quizá demasiado, que no soportan tenerse lejos y mucho menos perderse.

Y no sabes como echo de menos aquellos días donde todo era tan fácil. Donde nos comíamos a besos en cada esquina. Donde nos reíamos buscando un rincón para desatar ese poco de pasión que nos unía. Donde una mirada decía más que cientos de palabras.

Echo de menos sentir que no puedo volver a ser más feliz, ni que nada me importa tanto como estar sentada encima de ti mientras te abrazo, tu olor y esa mirada que solo pones cuando estás conmigo.

Vuelvo a sentir que las canciones me rompen en dos el corazón. Me veo otra vez abrazada a la almohada fingiendo que eres tú, y una lágrima cruza mi cara. Te echo tantísimo de menos Yolanda…

Desde el día que no estás todo ha vuelto a no tener sentido… Siento sin sentir realmente y abrazo unos besos que no son los tuyos, ni los míos… ¿Quién vuelvo a ser sin ti? No lo se… no me reconozco. Y vuelvo a perderme en un mar de bocas y pasiones que me rompen solo un poquito más en vez de arreglarme. No son tu y nunca lo serán.

Pero ahora, todo empieza a darme un poco igual. Ahora me empiezo a conformar con ser solo esa amiga fiel y me duele porque no es lo que quiero. ¡No lo quiero!

Y hay días que me sorprendo deseando que llegue ese tan temido verano para aprender a vivir sin el veneno de tu mirada ni tu olor. Hay días en que siento que he dejado de amarte de aquella manera... pero mis sueños me dicen que no es verdad. Otros días en que me planteo dejarme querer por esas personas que ahora quieren ocupar tu lugar, pero me sigo sorprendiendo acariciando con mi dedo tu cara en la pantalla de mi ordenador, me sigue asaltando aún esa cara de tonta enamorada y, cuando te veo en ropa interior el deseo me sigue invadiendo.

Y sigo sin soportar verte llorar: cada una de tus lágrimas es como un pequeño cristal en mis venas… me duele tanto no poder estar ahí para apoyarte.

Pero supongo que nada de esto ya tiene sentido, porque todo está cambiando. Ya no me veo con cuarenta años compartiendo una vida contigo porque se que al mirarte entonces a los ojos descubriría que no soy yo esa persona especial, que ambas sabemos quién es.

Solo te puedo decir que sigo echándote de menos muchísimo y que supongo que eso será así hasta que esos recuerdos desaparezcan de mi día a día, hasta que la huella de tus besos se borre del todo de mi mente, hasta que mis manos dejen de recorrer tu cuerpo en tantos sueños, hasta que deje de soñar contigo…

Pero de momento, y hasta que eso llegue, has de saber que aún te quiero tanto que seguiré diciéndote que la elijas a ella aunque eso a mi me parta en dos. Debo de ser solo tu amiga y Dios sabe que cada día me levanto intentado ser solo eso, pero aún es taaan complicado…

Siempre serás parte de mi vida… aunque te entierre en mi mente.

sábado, 11 de junio de 2011

Thinks I don´t understand

"Amo cosas simples que no entiendo, que no se porqué me gustan tanto y sin embargo las adoro.


Pero tampoco pido entenderlas… solo a veces, muy de vez en cuando, en el mismo instante en el que están sucediendo, me vuelvo espectadora por un segundo de mí, y me pregunto que fue lo que me ha llevado a enamorarme de ellas: ¿ porqué me gustan tanto si no las puedo entender?
A veces me respondo que aún no estoy preparada para comprenderlas, que mi mente no tiene la capacidad suficiente para concebir algo así. Otras veces me respondo que hay cosas que si tratas de entenderlas pierden su encanto, ya no se envuelven de ese halo de magia, de misterio o de simplicidad, te desencantas y terminas por volverlas simples, cosas normales que te hacen gracia… como tantas otras.

Por eso hay cosas que es mejor amar a pesar de no entender... Que suerte saber que jamás llegaré a entenderte a pesar de conocerte tan bien.”


martes, 7 de junio de 2011

Te quiero porque...

ELLA: gracias por ser sincera conmigo mara. me alegro mucho de poder conocerte tal y como eres y me siento muy orgullosa de saber que soy la única que lo sabe

YO: no me des las gracias x quererte....

ELLA: no es algo fácil creo que siempre tendré que agradecerte que luches tanto por quererme así

Mara: no lucho x quererte Yolanda... lucho x estar contigo y no perderte, x tenerte en mi vida... quererte te quiero sin más... te quiero x como eres... x lo k muestras y x lo k no

ELLA: aún así, quererme no es fácil

YO: no... no lo es, y bueno... un fallo mio, no te kiero yolanda... es más k eso... mucho mas

ELLA: ¿qué hay más que querer?

YO: no lo se... no se definirlo con una sola palabra... solo se k me da un miedo inimaginable, que te necesito en mi vida, que te adoro, que te quiero... he querido y kiero a muchas personas... esto es mas k amor yolanda... te necesito más de lo que necesito cualquier otra cosa, y sobre todo necesito estar bien contigo… eso por encima hasta de mi… no soporto verte triste… y prefiero k te desahogues conmigo y me "des la patada" antes de ver tu cara larga… no se yolanda... no se ponerle una palabra… solo se eso, k eres lo mejor de mi vida aun así, aun peleadas, aun haciéndonos mucho daño
... que te quiero

ELLA: mara no me digas estas cosas

YO: es la verdad... ¿Qué diferencia hay de hoy al resto de los días? Siempre te lo digo, o al menos siempre lo he pensado si olvidé decírtelo

MARA: pues que hoy tengo ganas de llorar

YO: ¿y vas a llorar por qué te quiero?, pues si ¿eh? ¡muy lógico! pueeees... no se... hablemos de otra cosa

ELLA: si, mejor será

YO: pero k no lo quieras oír no implica k no esté ahí igualmente... k lo sepas. bueeeeeno...
Te quiero porque no me pones las cosas fáciles, porque eres imprevisible y tu humor es aun peor que el mío. 

Te quiero porque hasta discutir es bonito si la reconciliación es contigo, a tu lado.

Te quiero porque solo ver tu nombre en el chat me hace sentirte cerca.  

Te quiero aunque a veces te odie.

Te quiero porque duermes con los ojos abiertos y roncas y pegas patadas.

Te quiero por como hueles.

Te quiero porque cuando me rozas me tiemblan las piernas.

Te quiero porque me haces preguntarme a lo largo del día mil veces si merece la pena todo esto.

Te quiero porque mil y una vez me respondes a esa pregunta 

Te quiero porque haces circulitos siempre que fumas con el humo (aunque odie que fumes).

Te quiero porque haces que mis sólidos cimientos tiemblen y porque me llenas de dudas y miedos.

Te quiero porque yo también se cuantos tipos de sonrisa tienes y porque se leer en tu mirada y amo lo que veo.

Te quiero por las noches que he pasado llorando.

Te quiero porque quiero un mundo en el que estés tú.

Te quiero por tu inteligencia, porque lees y adoras tus series.

Te quiero porque eres mi mejor amiga.

Te quiero sin más. 

Te quiero porque eres así, tan parecidamente opuesta a mí.

 Te quiero por tu moreno de "ecuatoriana", por tu pelo negro, por el mapa de tus lunares (y sobre todo ese que tanto amo), por tus labios, por tus ojos separados, por tu nariz, por los michelines de tu ombligo, por tus pechos que deseo tanto, por tus orejas de semipunta y porque me perdería entre tus piernas.

Te quiero porque no te gusta Londres y adoras al Madrid.

Te quiero porque eres más frágil de lo que aparentas.

Te quiero porque me has quitado el “mariposeo social”: contigo y sobra gente en el mundo.

Te quiero porque quiero una vida contigo.

Te quiero aunque en ocasiones no lo sepa.

Te quiero porque odio sentir lo vacía que estaba mi vida sin ti.

Te quiero porque solo tu me haces flotar en el aire.

 ... Y te quiero por mil "te quieros más"... y estoy segura de que esto no puede ser solo amor... esto es mucho más que eso porque si fuera solo amor, hace tiempo que se habría marchitado.

Yo si se porqué te amo Yolanda y tengo claro que merecerá la pena espera todo el tiempo del mundo por ti. No quiero a nadie más en mi vida: jamás podría igualar esto, así.

No te pido que me quieras, no te pido si quiera que olvides a MJ (aunque me encantaría que desapareciera de tu vida), ni que correspondas todo lo que yo te hago... lo único que te pido es que me des la oportunidad de enamorarte: que me dejes enamorarte de verdad... Al menos intentarlo, poco a poco y con toda la paciencia que nos den los años que nos queden juntas. Solo eso amor mío, solo eso. 

... Te he dicho ya que te quiero? :)