Mis lágrimas del corazón y otras paranoias

miércoles, 29 de septiembre de 2010

M.P.S

Quisiera que te vieras con mis ojos.


Que vieras lo maravillosa que es tu cara, tu mirada y esa media sonrisa que siempre pones.

Que vieras con que dedicación te miro disimuladamente mientras lees algo para mi incomprensible.

Que te duela bajarte del coche o que el camino sea tan corto.

Que sintieras lo mal que me siento cuando tu estas mal.

Que supieras lo mucho que me cuesta no dejar de ser yo ante ti y mis nervios.

Que recorrieras tú también un mundo si hiciera falta para pasar apenas cinco minutos solo mirándote.

Que supieras lo maravillosa que eres, simplemente, por creer en ti y tener el valor de reconocer y aceptarte tal como eres.

Quisiera que fueras solo mía: solo yo besarte, solo yo apartarte el pelo de la cara, solo yo despertar junto a ti… pero como no puede ser, me conformo con que sepas lo especial que eres. Y, no solo lo eres para mí, también lo eres por ti misma.

Y no quería que lo olvidaras nunca.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Al verano le han roto el corazón.

La luna sabía hoy lo que se avecinaba, pero ella es orgullosa reina de su cielo y, amarilla de celos, ha hinchado su cara para poder ver bien el declive del rey sol.

Los pájaros no quieren volar hoy y, en sus salvos nidos, enmudecen sus cantos al despertar tímida esta mañana.

Las nubes están de luto dividido: unas lloran maldiciendo ante tal oscuridad y otras, se arrepienten de haber dejado que, otra vez más, el sol las enamorara.
Los árboles se ponen tristes y sus hojas comienzan su suicidio anual… el viento corre desesperado gritando y golpeando furioso todo lo que encuentra a su paso.

Los pequeños rallos del que fue un poderoso y deslumbrante sol, ahora se derriten entre las nubes y caen a la tierra amarillos, rotos y apenas sin vida: El verano está triste y cansado y ha decidido marcharse una temporada.

La gente viste una mueca donde antes había una sonrisa y ropa larga y triste: el verano agoniza enfermo de amor.

...Yo, simplemente miro al cielo y comprendo ese dolor… ¡Pobre verano! Condenado a vagar año tras año con el corazón roto... Quizá solo necesite un abrazo: Sentir que, en nuestra soledad, hay alguien con él. Unos ojos que le digan: “¡Ey!, puedes quedarte conmigo... ¡no vagues mas!”.
…Quizá debería dejar de hablar de mí en tercera persona… Lo cierto es que… ¡Nunca me gustó el fin del verano!

domingo, 19 de septiembre de 2010

El viento me lo dice

Hoy me encuentro en un Status quo en mi vida donde siento por primera vez que mi corazón está recuperando y uniendo sus pequeños pedacitos… Incluso si cierro los ojos y me concentro, siento como seres diminutos pegan con pegamento fuerte los pedazos más pequeños.


Me siento como cuando estaba en Noruega y eso es una afirmación de que, donde yo esté, estará mi felicidad si me dejo ser feliz. Creo que mi maleta ha estado llena mucho tiempo de mentiras y silencios. Me he dado cuenta de que, aunque cueste o duela, la verdad es el mejor camino siempre… Ya conocía este dicho, pero nunca había sentido en mi propia piel todo el bien que una verdad dolorosa puede hacer a la larga (y lo bien que se siente uno).

Cierro los ojos y me rio de todas las veces que he llorado, de todas las veces que mi corazón, sin estar recuperado, se ha roto… y les doy las gracias a todos esos que me lo han roto por hacerme tener un motivo para no querer vivir, porque ese, aunque parezca tonto, ha sido mi mayor motivo y mi mejor victoria. Me dejo llevar por el viento que se mete entre mi ropa.

Me veo hoy y soy consciente de todas las guerras que he ganado y las batallas que aun libro. ¡Hoy estoy orgullosa de ser un caballero por mi causa!

Me siento bien… con energías nuevas y fuerza de sobra como para afrontar esta vida y la siguiente. Miro al cielo con una sonrisa y el viento me roza la cara…Siento que se acerca algo grande, algo poderoso y que no siempre será bueno… ¡el pícaro viento me lo dice! Pero, sea lo que sea lo que viene con tanta energía hacia mi, me pilla con el pecho abierto para enfrentarme a ello, con energías nuevas y una nueva actitud serena y paciente… Con una sonrisa pícara en mi boca y una lágrima en el corazón.

Mañana empieza mi nueva vida y hoy me siento en paz con mi viejo yo.