Un día quisiera tener el valor para entrar en la habitación donde tú estás, mirarte, que me mires, sonreírnos mientras todos están ajenos a aquello que gritan nuestras miradas. Entonces te cogeré de la mano y te llevaré a un sitio donde nadie pudiera interrumpirnos. Allí, a solas y sin dejar de mirarnos, te sonreiré y te besaré. Te besaré en medio de suspiros y sonrisas. Te besaré. Y te haré el amor de una forma tan tierna pero a la vez salvajemente, como si aquel sueño pudiera terminar.
Y no dejar de besarte nunca. Salir de allí y seguir haciéndote el amor con cada mirada, con cada respiración junto a ti el resto de mi vida. El resto de mi vida.
Discutir una mañana por cualquier tontería y odiar lo mucho que te amo.
Apagar la luz y quedarme dormida mirándote. Abrir los ojos y verte junto a mí.
Compartir secretos sin juzgarnos y ser cómplices de nuestra vida.
Entregarte mis lágrimas y mi felicidad.
Compartir lo malo y reírnos de lo bueno.
Morirme de amor cada vez que recorra tu cuerpo desnudo en mi cama.
Llorar tus penas y contemplarte feliz mientras ríes tus alegrías.
Oler tu vida una noche tras otra, tras otra… toda mi vida.
Llegar a vieja y seguir amándote como el primer día.
Que la pena me arranque la vida cuando ya no estés conmigo.
Estar feliz de haber tenido una vida contigo.










