Mis lágrimas del corazón y otras paranoias

martes, 28 de febrero de 2012

Consumidas cenizas

Me dejarás… Tú también irás apagando tu halo en mi vida como tantas otras ya marchitas luces hicieron, como antes, como tantas veces ya.

Llegará un momento en que ya no será necesaria mi amistad, llegará el día en que me reemplaces por otra persona, por otros momentos, por otras luces...
No te culpo: Un día aparecí sin más y también puedo desaparecer igual de rápido... tienes ese derecho, todos los tenemos. Las personas vamos y venimos, entramos y salimos de las otras vidas, en algunas ocasiones, hasta de la nuestra propia… solo que muchas veces, duele demasiado decir adiós y seguir el camino solos, sin esa persona que alguna vez significó tanto. Duele renunciar. Y mirar atrás y ver lo importante que fuiste entonces y las horas intensas que pasasteis juntas… horas que ahora apenas son momentos sin mayor importancia y que, con el tiempo, pasarán a romperse en pequeños fragmentos de diminutas y tribales conversaciones dispersas en el tiempo. Seremos cenizas de lo que fuimos. Y puede que el viento de la vida nos arrastre muy lejos, tan lejos que solo queden ya los recuerdos. Recuerdos que todavía forjamos mientras aún arda esta ya cada vez más frágil llama, esta amistad caduca que aún no es cenizas pero que lo será.

Me olvidarás.

Te perderé.

Pero sabré siempre que apareciste en el peor momento para explotar y hacerte grande dentro de mí. Ese será tu recuerdo. Las cenizas de tu paso por mi vida.



viernes, 24 de febrero de 2012

Hoy tengo ganas de verte

Un 3 de Diciembre se unieron por primera vez nuestras manos… hace ahora justo un año, nuestras bocas. Fue un año lleno de altibajos y cambios de humor que me destrozaban y me daban la vida... Y sin embargo, no he amado a nadie como a ti, princesa. Pero ese año pasó hasta un 26 de Octubre que, sin entender cómo, ni porqué, decidiste sacarme de tu vida para siempre. Nunca te reproché nada, hasta ya te perdoné y olvidé todo ese daño que nos hicimos, que me hiciste.

Y echo de menos muchas cosas de ti. Tonterías… pequeños detalles. Cosas como la manera de apartarte el pelo de la boca cuando el viento te lo movía, la manera de sostener el cigarro entre tus dedos, tu olor y forma de andar, así, con las piernas separadas, de esa manera tan tuya que tanta gracia me hacía siempre y tanto me gustaba a la vez, o cuando te abrazaba y metía mi nariz entre tu pelo y tu siempre me decías que lo llevabas sucio…

Pero sobre todo hay dos cosas que echo de menos: una es oír tu risa y la otra es esa sensación de entenderte solo con una mirada.

Pero ya no estás. Fuiste tú la que decidiste desaparecer aquél día… aún no comprendo tus motivos pero, tristemente, moriste. No fue ella la que murió, fuiste tú.

Y ya no hay miradas de complicidad, ni risas, ni llantos, ni pensamientos tristes, tampoco alegres… ya no hay nada más que recuerdos. Y muchos de ellos, ahora son solo fantasmas de  acusados interrogantes de una pasada realidad que dejó de doler, de importar.

Y hoy recuerdo aquel día 21, aquel paso de peatones infinito y tan perfecto, aquellos días unidas de manos, aquellas tardes tan cortas… Hoy me ha invadido la melancolía y te echo de menos quizá más de lo que te he echado de menos en todo este tiempo. Daría otra vida por tener solo cinco minutos de paz contigo y charlar de lo más banal del mundo, de nada personal.

Pero mañana dejará de doler y volverá a no importarme verte o no. Volverá a salir el sol y tú seguirás sin ser real, volverás al cajón desastre con las cosas que murieron ya. Volverás a no existir, a ser otra vez ese interrogante que separa lo que fue cierto de lo irreal.


miércoles, 15 de febrero de 2012

Doblegarse

No me des las gracias cuando te hago algún regalo o pongo algo bonito en tu vida porque, para mí, hacerte sonreír vale más que cualquier otro pago e imaginar tu sonrisa me llena el alma.

Me da miedo besarte. Tanto que aunque ambas quisiéramos hacerlo te apartaría la cara y tendrías que buscármela tú. Me da pánico. Sabes por qué.

Y me encanta oír tu voz y tu risa al teléfono... podría quedarme ciega y seguiría siendo feliz con tu risa.
Y duermo y sigo soñando con un mañana juntas, de tu mano... ¡no se evitarlo!, nadie puede controlar sus sueños.

...Iría al fin del mundo a por ti, a rescatarte o a quedarme contigo y renunciaría a todo lo demás.
Seria capaz de saltar y dejarme caer si tú me esperases al otro lado del abismo. Por ti si... Por ti lo haría.

Si tú me lo pidieras dejaría esta vida para unirme a la tuya... no me importa en que punta del mundo, no me importa irme sin nada: si tu vas conmigo estaré colmada de felicidad y amor... lo demás es secundario y se puede conseguir.

Pídeme que no me marche y jamás me iré. Pídeme que regrese y me tendrás a tu lado.
Llámame y aquí estará mi alma entera para ti siempre... pero no me pidas que deje de quererte porque aún no se.
Quiero hacerlo porque no crees que sea el momento, pero sobre todo porque tú me lo pediste y por ti también haría eso.


¿Hay algo que no estaría dispuesta a hacer por ti? No lo se... no lo encuentro. Y me da miedo. Me asusta demasiado... ¿Me puedes decir en qué momento exacto fue que te di tanto poder sobre mí?

...Y a ratos creo que te odio, pero solo es mi orgullo que vuelve a sentirse celoso y doblegado.
Has conseguido que me rinda ante ti. Y por eso prometo no hacerte daño, ser buena y fiel... pero trátame con amor porque a este león, ya lo han apaleado demasiadas veces.

...Prométeme que jamás me vas a olvidar por muy lejos que esté o años que pasen. Que cuando te acuerdes de mí me buscarás como sea hasta dar conmigo. Prométemelo que te prometo cumplirlo igual yo.