Sé que no celebras los santos pero igualmente, siempre te hizo ilusión que te felicitasen, aunque no se qué tanto te hará ahora de mi… en fin.
Y ya, tras felicitarte, me tomo la licencia de explicarte algunas cosas que espero que sepas pero necesitaba decirte.
Como diría el barrio: “Querida enemiga, ya que fuiste mi amiga…”
Como ves no te olvido, no te voy a mentir diciéndote tontas cosas que no sienta.
Como diría el barrio: “Querida enemiga, ya que fuiste mi amiga…”
Como ves no te olvido, no te voy a mentir diciéndote tontas cosas que no sienta.
Y, antes de nada, el tema que más me duele:
Quiero que sepas que, con respecto a lo de Julia, solo hay una cosa que fue mentira (y no lo fue por mí precisamente) y me encantaría decirte que fue con detalles, pero igual que no dejo que nadie hable mal de ti delante de mí, tampoco puedo decirte más que sí, la conocí en el hotel, pero no porque trabajase allí, esa ha sido mi gran y obligada mentira.
No sé hasta qué punto has vuelto a saber de ella o te ha vuelto a llamar, espero que te dejase en paz como me prometió.
Según me dijo en un mail hace 2 semanas, tiene pensado volver pronto a España y, en cuanto lo haga y yo pueda dejar de odiarla y sentarme a hablar con ella tranquilamente, prometo como sea, que si quieres conocerla, la conocerás personalmente. Aunque creo que tardaré aun en poder volver a sentarme tranquilamente con ella también… Pero algún día la perdonaré, eso seguro. Y verás que es real y que nunca te mentí.
Quiero que sepas que, con respecto a lo de Julia, solo hay una cosa que fue mentira (y no lo fue por mí precisamente) y me encantaría decirte que fue con detalles, pero igual que no dejo que nadie hable mal de ti delante de mí, tampoco puedo decirte más que sí, la conocí en el hotel, pero no porque trabajase allí, esa ha sido mi gran y obligada mentira.
No sé hasta qué punto has vuelto a saber de ella o te ha vuelto a llamar, espero que te dejase en paz como me prometió.
Según me dijo en un mail hace 2 semanas, tiene pensado volver pronto a España y, en cuanto lo haga y yo pueda dejar de odiarla y sentarme a hablar con ella tranquilamente, prometo como sea, que si quieres conocerla, la conocerás personalmente. Aunque creo que tardaré aun en poder volver a sentarme tranquilamente con ella también… Pero algún día la perdonaré, eso seguro. Y verás que es real y que nunca te mentí.
Que las demás no lo crean me da igual, pero que no lo creas tú sí que mi importa y por eso haré al menos el esfuerzo de volver a verla. Por el momento no quiero saber nada más de ella y espero que sea feliz allí o aquí.
… ¡Dio mío Yolanda!, tenías razón en tantas cosas… ahora por fin las veo.
Pasé el tiempo preocupada y hablando con el psicólogo sobre qué hacer para soltarte, para apartarme de tu vida definitivamente… Él simplemente me decía que lo haría cuando yo quisiera hacerlo y estuviera preparada para ello. Y siempre me venía abajo porque siempre pensaba que no sería jamás capaz de hacer eso, de soltarte del todo.
Luego pensé que quizá no soy capaz de soltarte porque hay muchas cosas entre nosotras que no tengo claras y en las que no te he dicho del todo la verdad.
Verás, no es cierto que me arrepienta de haberte conocido, si que eres importante en mi vida y lo serás siempre a pesar de ya no estar, de los años que pasen, o de lo que pasase en el pasado entre ambas… si me duele perderte, y que siempre es un placer verte aunque duela no poder saludarte si quiera… duele demasiado además… y si es cierto que te echo de menos y que todos los días me acuerdo de ti aunque sea un rato (que más bien suele ser largo)… y decir lo contrario a todo esto, como alguna vez te he dicho, eso son cosas que digo en caliente cuando me cabreo o me puede el orgullo, nada más.
Nunca me ha importado perder a Susana, Alicia o a Érika. Por ellas jamás lucharé por que ninguna han sido más que unas compañeras. Si en cambio me dolería perder a Azahara, Ana, Pablo y a ti. Sobre todo a ti. Pero tú y yo ya nos hemos perdido y no hay marcha atrás.
Me ha constado mucho entender que esto no se va a solucionar dándote tiempo, ni dejándote de lado, ni nada de eso…. Sé que las cosas entre nosotras no van a ser igual jamás y yo tampoco quiero eso ya, no quiero volver a hacerte daño (de verdad que no, es lo que menos me perdono de todo esto), ni que tú me lo hagas a mí, por supuesto. Pero si me hubiera gustado que, con el tiempo claro está, poder al menos saludarnos y poder llegar a tomarnos un café tranquilamente, sin nada más, sin todo esto… no sé. Ojalá dentro de algunos años así pueda ser al menos.
Pasé el tiempo preocupada y hablando con el psicólogo sobre qué hacer para soltarte, para apartarme de tu vida definitivamente… Él simplemente me decía que lo haría cuando yo quisiera hacerlo y estuviera preparada para ello. Y siempre me venía abajo porque siempre pensaba que no sería jamás capaz de hacer eso, de soltarte del todo.
Luego pensé que quizá no soy capaz de soltarte porque hay muchas cosas entre nosotras que no tengo claras y en las que no te he dicho del todo la verdad.
Verás, no es cierto que me arrepienta de haberte conocido, si que eres importante en mi vida y lo serás siempre a pesar de ya no estar, de los años que pasen, o de lo que pasase en el pasado entre ambas… si me duele perderte, y que siempre es un placer verte aunque duela no poder saludarte si quiera… duele demasiado además… y si es cierto que te echo de menos y que todos los días me acuerdo de ti aunque sea un rato (que más bien suele ser largo)… y decir lo contrario a todo esto, como alguna vez te he dicho, eso son cosas que digo en caliente cuando me cabreo o me puede el orgullo, nada más.
Nunca me ha importado perder a Susana, Alicia o a Érika. Por ellas jamás lucharé por que ninguna han sido más que unas compañeras. Si en cambio me dolería perder a Azahara, Ana, Pablo y a ti. Sobre todo a ti. Pero tú y yo ya nos hemos perdido y no hay marcha atrás.
Me ha constado mucho entender que esto no se va a solucionar dándote tiempo, ni dejándote de lado, ni nada de eso…. Sé que las cosas entre nosotras no van a ser igual jamás y yo tampoco quiero eso ya, no quiero volver a hacerte daño (de verdad que no, es lo que menos me perdono de todo esto), ni que tú me lo hagas a mí, por supuesto. Pero si me hubiera gustado que, con el tiempo claro está, poder al menos saludarnos y poder llegar a tomarnos un café tranquilamente, sin nada más, sin todo esto… no sé. Ojalá dentro de algunos años así pueda ser al menos.
Puede que lo que te diga ahora te suene a prepotencia o algo así, pero no cariño, ni mucho menos… Lo que te voy a decir es fruto de mi trabajo y del amor inmenso que aun siento (y sentiré siempre) por ti, nada más: que yo si te perdono Yolanda. Perdono todo el daño que me hiciste y me has hecho. Ahora estoy feliz sin ese peso dentro de mí y espero que algún día tú puedas sentir lo mismo por mí y perdonar todos mis fallos y defectos contigo. No he sabido hacerlo mejor y a veces actué mal por miedo precisamente a perderte. Creo que pocas veces hice algo a sabiendas con la intención de hacerte daño y las veces que así fue sé que no tienen perdón, pero aún así yo te lo pido tantas veces como lo necesites. Tú si lo mereces.
Bueno, no espero que respondas a esto. No te lo pido porque entonces sería una carta y esto suena más bien a despedida con un toque de melancolía y todo mi amor.
Si, tú eres el amor de mi vida. Ahora me doy cuenta de que puedo vivir sin todo mi pasado sin dolerme tanto como me duele vivir sin ti… Que por nadie he luchado tanto ni me duele igual que tú. Y que dudo que vuelva a amar a nadie tanto como te he amado a ti.
Si de verdad alguna vez me quisiste mi princesa, te pido que por favor seas feliz, muy feliz y que te quieras tanto como te quiero yo.
Y bueno, creo que ya poco me queda que decirte.
Te deseo una feliz navidad (que sé que no es tan feliz siempre como a mí me gustaría que fuera para ti). “Que lo mejor de mi pasado, sea lo peor de tu futuro” mi amor.
Bueno, no espero que respondas a esto. No te lo pido porque entonces sería una carta y esto suena más bien a despedida con un toque de melancolía y todo mi amor.
Si, tú eres el amor de mi vida. Ahora me doy cuenta de que puedo vivir sin todo mi pasado sin dolerme tanto como me duele vivir sin ti… Que por nadie he luchado tanto ni me duele igual que tú. Y que dudo que vuelva a amar a nadie tanto como te he amado a ti.
Si de verdad alguna vez me quisiste mi princesa, te pido que por favor seas feliz, muy feliz y que te quieras tanto como te quiero yo.
Y bueno, creo que ya poco me queda que decirte.
Te deseo una feliz navidad (que sé que no es tan feliz siempre como a mí me gustaría que fuera para ti). “Que lo mejor de mi pasado, sea lo peor de tu futuro” mi amor.
Un beso enorme mi vida.
Hasta que nos veamos otra vez, dentro de un año.
Te quiero
No hay comentarios:
Publicar un comentario