Mis lágrimas del corazón y otras paranoias

domingo, 8 de febrero de 2015

Fotos de otro tiempo


Mirar fotos antiguas y pensar lo que cambia una sonrisa y una mirada con el paso del tiempo, de los daños y los años.
Normalmente, la mirada va apagando su luz, se vuelve cansada y gris y, la sonrisa, va perdiendo magia conforme vamos ganando cicatrices en el corazón... o quizá se parezca casi completamente a la sonrisa que un día lucimos, hace ya mucho tiempo, pero nuestra mirada ha cambiado, ya no es la misma... porque nosotras no somos las mismas tampoco. El tiempo pasa.

Estoy en un momento de mi vida de descubrimiento personal donde me quiero y soy consciente de muchas cosas que traía a mi espalda con mi bagaje personal.

Por primera vez veo el premio a todo ese arduo trabajo personal desde hace tantos años, a tanto sacrificio y dolor... lo difícil de soltar lastres.

He desecho mi mochila personal infinidad de veces (y las que me quedan aún), he guardado lo que consideraba necesario para seguir... y algunas "piedras" innecesarias de las que aún no podía desprenderme... ya sabeis! por aquello del no saber ser feliz por completo y para tener, de vez en cuando, una piedra a la que mirar cuando quiera autoputearme y necesite que mi camino sea un poquito más complicado.
Lo importante es, que aunque la mochila siga estando tentada con nuevas piedras que mi camino pone ahí, no dejar que todas formen parte de mí: aprender a no cogerlas o a soltarlas rápidamente. SOLTAR esa es la clave: dejar ir, olvidar, perdonar... todas esas cosas tan complicadas si.

Pero soltar no significa ni de lejos cerrarse a sentir y si, yo quiero sentir todo lo que vaya apareciendo en mi camino, duela o no, sin dejar de andar. Unas veces andaré en compañía, la mayoría de veces iré sola, pero sin dejar de detener mis pasos para aprender algo nuevo.

No quiero escudos otra vez en mi corazón que den falsa sensación de protección y que, he aprendido que en realidad, solo aíslan sin dejarnos vivir.
Las cosas hay que vivírlas, sentirlas... que a veces el dolor no es malo y que también es necesario llorar y echar de menos para ser feliz.

He visto gente considerada maravillosa hacer cosas terribles sin pestañear ni tener remordimientos más allá y, por el contrario, personas que la sociedad ha catalogado como monstruos, tener los mayores actos de amor. También he visto el daño que hace una etiqueta y lo hipócrita de la sociedad en general, la parte bonita de una mentira y la parte fea de la verdad.

... y a pesar de todo eso y mucho más... Sigo mi camino llenando mis ojos con nuevas luces, nuevos sueños, nuevas personas y vientos.
He conseguido tanto... ¡Y lo que me queda! ...Que aún apenas empiezo a vivir.
No quiero dejar pasar ninguna oportunidad, ni ninguna persona sin conocer, ni algo que pueda aprender sin aprender... que ya veré yo luego si merece la pena todo eso o no y con qué de lo vivido me quedo.

Y, mientras tanto, sigo mi camino reflejando en esta mirada el día a día de este continuo fluir de la vida.
Que bienvenido será todo lo que venga mientras me aguante en pié y pueda responderle con una de mis sonrisas.

:) Así