Mis lágrimas del corazón y otras paranoias

lunes, 5 de febrero de 2018

Otra carta más al aire


Aun me sorprende la capacidad que tiene el ser humano de estar tan roto y seguir adelante hecho trocitos. Y, aunque la vida carezca de sentido (aun sintiendo que su existencia no va hacia ningún fin), seguir andando hacia delante, casi por la inercia del impulso.

Y así me siento yo sin ti: avanzando por impulso, sin felicidad, sin luz, sin nada. Porque tu eras para mi todo eso. La mitad complicada y, a la vez, mas bonita de mi día a día. Pero ya no estás… y, posiblemente ya nunca vuelvas. Es una verdadera putada querer tanto a alguien y no poder ser feliz a su lado… o no encontrar la manera de serlo, mejor dicho.



Y ahora, con el corazón roto, miro atrás y veo todos los errores que cometí… a mi corazón le pesan más los míos que los tuyos, porque muchos se podrías haber evitado (aunque en el momento no se ve igual y todo es tan tremendista). Y me duele tanto no haber sabido hacer las cosas mejor, no haber disfrutado cada momento juntas en vez de discutir tantísimo por nuestros afilados egos. Si nuestro destino era dejarlo, podríamos haber aprovechado más los momentos buenos y haber reducido los malos. Aunque confío en que algún día, podamos volver a reunirnos y espero volver a enamorarnos y que esa vez si funcione. Nada me gustaría más en esta vida. Me mata la idea de que puedas rehacer tu vida con otra persona, pero a la vez, me alegra saber que volverás a estar feliz. Nunca he sido celosa, pero ahora me comen los celos. Supongo que, al final, el karma actúa de igual manera que el daño que nosotros hicimos. Con la única diferencia de que nunca he dejado de quererte. En unos días iré a verla y no porque quiera verla a ella más que a ti (al contrario), pero necesito salir de aquí, necesito sonreír de verdad y compartir de nuevo momentos de complicidad y conversaciones largas con alguien hasta las tantas, sin tener que filtrar nada por miedo a discutir. Y ojalá me dijeras un “Quédate”, porque sin pensarlo, me perdería esos 3 días contigo donde fuera.

Por eso, también duele que me digas que sientes que has mendigado amor, cuando siempre has tenido mi corazón entero, desde el minuto que te conocí en aquella cena hasta hoy, que lo sigues teniendo, aunque creas que no. Nunca has necesitado mendigar mi amor, porque aun hoy eres la persona que más quiero del mundo. Solo que hubo momentos en que no supimos demostrárnoslo, o que la monotonía nos pudo y volvimos a dejar al ego ganar.

¿De verdad crees que ahora mismo puedo llegar a tener en mi vida a otra mujer a la que quiera más que a ti? Si que he dejado entrar a alguien (lo reconozco, soy culpable) y si es cierto que por esa persona siento algo más que amistad, pero no podré quererla jamás como te he querido desde el principio a ti. ¿Te acuerdas de ese principio nuestro?, ¿Te acuerdas de las noches donde te despertabas gritando y solo te calmaba dormir a mi lado?, ¿Te acuerdas de lo mal que lo pasaste con tus ataques de pánico?, ¿las noches que sentías que te ibas a tirar por un balcón e ibas a acabar con todo? … estabas rota mi amor… y, aun así, me enamoré de ti. Veía en ti mucho más que lo que mostrabas y lo sigo viendo. Creo que por nadie más hubiera aguantado tantas cosas antes, por ti sí.

Y, aunque no sea excusa, sí, he dejado que otra persona entre en mi vida (o más bien entró sin darme cuenta y luego no supe pararlo) porque con ella tengo todo lo que teníamos tu y yo al principio y luego perdimos: puedo ser yo sin sentirme juzgada, me hace sentir guapa, deseada, me hace sonreír cuando estoy triste, podemos hablar sin discutir…

No sabes cuánto me hubiera gustado que todo eso y más hubiera vuelto a ser solo nuestro (tuyo y mío), pero no lo conseguimos, por mucho que me duela y mucho que lo intentemos, no sabemos hacernos encajar. Por el contrario, siento que cada vez estábamos más lejos la una de la otra, ya ni si quiera había deseo ni te encendías a ver mi cuerpo desnudo, ni me mirabas con la cara de tonta del principio, ni a mí se me pasaban por la cabeza ya esos pensamientos románticos míos de tener lo que más quiero del mundo bajo un mismo techo, o de “si muero ahora mismo no me importaría porque sería a tu lado”… todo eso se había perdido… Aunque no tengo ninguna duda de que me quieres aún como yo a ti… hasta incluso más.



Este último mes, el mundo ha podido conmigo. He estado agobiada, asfixiada a veces y me he sentido sola. He querido compartir contigo esa soledad, ese agobio, pero quizá por no saber tampoco cómo reaccionar o que hacer ante ese sentimiento, cuando me acercaba a ti, te enfadabas, discutíamos, y esas discusiones me alejaban aun más de ti. Yo solo quería dejar de sentirme así, volver a estar bien contigo y, sobre todo, dejar de una puta vez de discutir.

Me he sentía en medio de una pelea entre mi razón y mi corazón. Una que se basa en lo que hemos pasado ya, afirma que esto nunca va a mejorar, que siempre discutiremos y que no íbamos a ser nunca felices juntas porque no éramos para nada compatibles: no teníamos futuro. El otro, romántico como siempre, se niega aún a dejarte marchar, porque te quiere y porque dice que no quiere vivir con una sustituta, que quiere a la original, a ti. Que, ahora que estábamos cambiando, la cosa podría volver a funcionar, que sería cuestión de intentarlo…  Y, en medio de esta coyuntura, apareció ella y mi confusión fue el triple, porque creí sentir por ella más de lo que realmente sentía. Ahora, aunque tarde y desde la distancia de ambas, se que no es así.



¿Qué quiero? Quiero un imposible.

Quiero pasar el resto de mi vida contigo si, pero no como hasta ahora.

Quiero paz en nuestro mundo.

Quiero despertarme cada mañana a tu lado e irme a dormir oyéndote roncar.

Quiero sentarnos a hablar las cosas sin egos, porque los egos solo nos llevan a discutir y matarnos.

Quiero que vuelvas a desearme como antes y que de vez en cuando tengas esos detalles que reafirmen nuestro amor: sentirme amada.

Quiero… (o más bien necesito) que por mucho que quiera compartirlo todo siempre contigo, habrá veces que necesite mi espacio, mi soledad y que no por eso he dejado de quererte (quizá solo necesite, como ahora, echarte de menos).

Quiero evolucionar a tu lado y que tú lo hagas al mío, siendo la una para la otra lo más preciado del mundo y el mayor de los apoyos.

Quiero que no haya secretos entre nosotras, ni cosas ocultas, ni desconfianzas. Ser las mejores amigas del mundo antes que una pareja que se quiere. Y hacernos reír más veces que llorar…

Y por pedir, pediría que volvieras a mi lado. Que me pidieras que no me fuera el Domingo y perdernos juntas esos 3 días, sin teléfono y sin nada más que tu y yo. Volver a ser solo tu y yo, irnos a vivir a la punta del mundo que tu quisieras, casarnos, tener hijos y morir juntas renegándonos mutuamente. Una vida maravillosa juntas con todo lo anterior y sin tanto dolor y tanta mierda que ahora nos ahoga… pero, como he dicho antes, pido demasiado.



Espero que sepas al menos que eres la persona que más quiero de mi mundo. Lo sigues siendo a pesar de todo. Y que espero que, algún día, puedas perdonarme….







 (……)

Aunque ya te haya perdido, te escribo otra de esas cartas que nunca te enviaré… aunque creas que todo esto son solo palabras vacías. Ojalá algún día sepas lo mucho que aun te quiero.