Mis lágrimas del corazón y otras paranoias

viernes, 28 de septiembre de 2012

V.I.D.A (Veloz Interrelación Diaria Apresurada)



Las prisas, precipitando hasta nuestros momentos a solas sin dejarnos disfrutar plenamente de ese poquito de supuesta soledad. 

Los amigos, familia y demás compromisos que nos hacen estar para todos menos para nosotros mismos. 

Las noches con demasiado cansancio acumulado de tanta espantada diaria como para pararnos si quiera a reflexionar en lo positivo del día, ni en lo bonito, ni en nada...  y las prisas, ya antes de dormir, por organizar las carreras que nos tocan mañana.

Y despertarse para volver a empezar una maratón contra nosotros mismos: vivimos en un correteo continuo hacia ningún lado, sin darnos cuenta del galopar del tiempo día tras día arrastrándonos con cada latido del reloj.

Existimos entre prisas olvidando que realmente estamos aquí para VIVIR. 

Para llorar cuando lo necesitemos, no cuando podamos. 

Para reír cuando nos apetezca, no cuando debamos. 

Para volar con nuestra imaginación tanto como queramos, sin que nadie nos ponga muros.

Para soñar tanto como nuestras alas quieran sin tener que depender del vuelo o el permiso de otras alas.

Para tener nuestros ratos a solas y disfrutar de nosotros mismos, que desaparecen al final del día, con cada carrera.

Pero parece que es de locos pararse a apreciar la lluvia caer o sentir ese olor a tierra mojada que tanto adoramos muchos.

… y a estas carreras diarias que tan ciega y convencionalmente seguimos, le llamamos nuestra feliz vida.