Finjo que miro el móvil ante la mirada intrigada de la vecina de enfrente que tiende la ropa.
Apoyo mis codos en la barandilla y miro al cielo en busca de alguna perdida estrella... "¡Echo tanto de menos las estrellas!"…
Pienso otra vez en ti. Me gusta cómo eres y como soy yo cuando estoy contigo. Sonrío al recordarte y me vuelvo a poner seria cuando me vienen mis dudas.
Me da miedo ver lo deprisa que va esto. Me da miedo enamorarme de alguien que puedas ser en vez de enamorarme de la realidad, de ti.
No recuerdo aquella noche… ¿Y si en persona somos diferentes?, ¿y si no te gusto o no me gustas?, ¿Qué pasaría entonces con esta ilusión que ahora decora mi vida?... No quiero sufrir otra vez por amor (que este año mi cupo está desbordado), ni tampoco que sufras tú por un cambio repentino que ninguna entienda. “Me da miedo enamorarme de ti” – te digo todos los días, pero lo cierto es que no pasa ni un segundo sin que estés en mi mente, sin que deje de sonreír.
Veo tu nombre parpadear con luces de fiesta en la pantalla de mi móvil… y yo me contagio de esa fiesta y sonrío. Y oigo tu voz riéndose de mi acento, y tu acento mientras me hablas de los tuyos, y tu risa… Y otra vez la mia.
Eres el motivo que siempre me hace sonreír, aún cuando me rompo, aún cuando los fantasmas vuelven de sus tumbas, aún cuando todo dice que no debo hacerlo… Nada importa, tú estás aquí y me haces así de feliz.Y no puedo quitarme esta cara sonriente que me persigue allí donde voy. Ni puedo dejar de sentirme tan bien como ya había olvidado que podía sentirme… Tampoco quiero dejar de sentirme así.
Vivo flotando entre nubes de sonrisas donde los problemas pasados y presentes pesan tanto que caen al vacío sin más.
Este es el mundo que tú estás creando para mí.
Estas son las sonrisas que pones en mi cara cada día y a todas horas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario