Podría esperar arreglar la situación, como otras veces. O decirte muchas cosas que guardo: vaciarme de todo lo traicionada y despreciada que me siento por ti.
Pero ni quiero que vuelvas ya ni voy a decir nada, solo a quedarme así: acostada aquí mirando con el corazón roto, el lado de mi cama que SIEMPRE te esperaba y nunca llenaste.
Todo pasará y, como otras veces, volveré a sonreír, a brillar, a ser yo... Y el castigo a tu cobardía será no estar para verlo.
Aunque también saldrás adelante, me olvidarás y serás feliz... Al menos eso te deseo.
Cuídate mucho que nadie más lo va a hacer.