Mis lágrimas del corazón y otras paranoias

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Esto es lo que amo de ti, Yolanda.

Me preguntas qué me gusta de ti, porqué te miro de esta forma cuando tú no te consideras especial… pues bien, aquí te recopilo un poco lo que ya sabes.

¿Que qué veo en ti?

Me gustan tus ojos que dicen todo lo que tú callas.

Las sonrisas que me dedica tu boca y, sobre todo, esa que medio dibujas cuando me meto contigo y te hago reír.

Adoro despeinar tu pelo con mis dedos y ver como te lo vuelves a recolocar rabiando porque no te gusta que lo haga.

Y el tacto de tu piel cuando rozo alguna parte de ti con la punta de mis dedos, y lo nerviosa que me siento entonces. Y estar cogida de tu mano, sintiendo que ya nada malo me puede pasar, mientras acaricio cada centímetro de ese pequeño trozo de nosotras que entonces, une tu vida a la mía.

Me muero por besar tus labios. Esos que ya en tantas noches de sueños, he destrozado con los míos. Esos que tanto quiero y tantas veces te he pedido, pero que nunca me das.

Y recorrer tu cuerpo desnudo con mis manos sintiendo cada pequeño suspiro de ti en mí. Besando palmo a palmo tu vida. Y subirte al cielo de los sueños con mi boca, sintiendo lo que eres y lo que soy yo cuando estoy contigo.

Quiero despertarme en medio de mi miedo y abrazar el tuyo, y soñar junto a ti con un futuro de cosas buenas y malas, pero un futuro sin fantasmas y unidas.

Quiero olerte en medio de la noche y no poder dormir sin ti a mi lado.

Simplemente verte aparecer y ser feliz.

Besarte bajo la lluvia solo porque me apetece que cada gota sepa que, entre todas las personas del mundo, me elegiste a mi y yo a ti.

Estar contigo todos los días olvidando el pasado y viviendo en una sonrisa.

…. Y sabes que no es fácil tampoco para mí. Que tengo mucho miedo cada vez que te miro solo porque sabes realmente como soy y no lo que aparento ser. Porque me siento indefensa cuando me abrazas. Y también me da miedo hacerte daño, aunque seguro que ambas nos lo haremos. Solo espero que algún día puedas verme como ahora te veo yo a ti. Que sientas mis mismas inseguridades y seguridades cuando estés junto a mí… Quizá espere demasiado.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Carta de navidad II

Queridos Reyes Magos (como veis este año si he querido usar lo de “queridos” y mas adelante explicaré porqué)


Las navidades pasadas me dirigí a vosotros para pediros “la felicidad” y, os desglosé ese término en (y copio y pego) “la suerte en mi viaje, un amor correspondido (o no mas “Julias” en mi vida por favor) y que no me falte el trabajo para poder seguir adelante”

Bueno… digamos que este año pasado ha sido el más increíble que pueda recordar y he sido tan feliz como nunca antes habría podido imaginar.

He tenido una suerte increíble (hasta para mi ha sido increíble) en mis viajes a Noruega, no me ha faltado el trabajo (o por lo menos el dinero para mantenerme) y, con respecto al amor… bueno… se que lo pusisteis en mi camino y, aunque no es correspondido, me doy por feliz con el simple acontecimiento de tener a esa persona en mi vida ahora. Y, también aprendí junto a ella a evitar otras Julias con lo cual os portasteis hasta en eso. Por eso quería daros las gracias… se que tendría que haberlo hecho antes pero, en el fondo, que os lo diga así como ahora, no significa que antes no lo sintiera o que, después de esta carta, deje de estaros agradecida. Me trajisteis la felicidad… ¿Qué mas se puede pedir y como se puede pagar eso?

Se que prometí no pedir nada en los próximos años puesto que soy consciente de que habrá sido muy difícil conseguir traerme lo que pedí y, aunque este año, dentro de lo complicada que soy, he sido buena también… aunque no siempre, pero por lo menos si he sido sincera que tampoco es fácil a veces. Este sigo en mis trece de pedir cosas materiales… sigo pensando que tengo un millón de veces más cosas de las que necesito. Ni viajes… ni que todo salga bien en Madrid (que también sería un buen regalo)… ni aprobar el carnet de conducir pronto… ni más amores de los que ya me sobran… ni nada de eso… Este año me conformo con una manita para poder ir sacando mis estudios bien. Eso solo.

Realmente sé que todo lo demás llegará en el momento justo o, si no tiene que llegar, no lo hará simplemente. Pero de todas formas me conformo con saber que algún día volveré a atesorar esa felicidad y, por supuesto, lucharé por ser lo más feliz posible siempre… aunque ande sola y no pueda compartir esa plenitud.

No me queda otra que daros las gracias otra vez por todo… aunque, como bien he dicho, jamás lo olvidaré.

martes, 7 de diciembre de 2010

Nuestras manos (3.diciembre.2010)

Llegas y me das un empujon sonriendo. Yo te esbozo una sonrisa tímida en mi boca pero no te miro. Te acuestas a mi lado en otro puf y continúas dándome golpecitos de atención hasta que te miro aun con esa sonrisa y, rápidamente giro otra vez mi cara hacia la pantalla.


Piensas que no te miro y recorres con tus ojos mi cuerpo de arriba abajo, con esa cara que pones cuando crees que no te presto atención, pero no dejo de mirarte por el rabillo del ojo… en realidad no estoy pendiente de la película, solo te miro a ti.

Rozas mi mano con la punta de uno de tus dedos, como tantas veces te he hecho yo y la acaricias delicadamente... tan delicada y dulcemente que lo siento como un suspiro entre un millón de gritos y decoras mi mundo con colores tan deslumbrantes que solo puedo sentirme así de feliz…

Vuelvo a mi niñez, a cuando en el cole, el niño que me gustaba jugaba conmigo… al patio del recreo donde, entre partidos y tazos, mis sentimientos oscilaban entre un tirón de pelo o una tonta llamada de atención.
Y, nerviosamente, no dejo de sentir tu mano acariciando la mía… Respondo tímidamente a tus dibujos abstractos sobre mi palma y, con aun esa sensación de miedo, entrelazo nuestros dedos mientras ahora también, el corazón me galopa por el cuerpo. No puedo mirarte pero te doy un torpe beso en la mano que grita un “te quiero” y un “gracias”… Tu tampoco me miras, quizás tengas el mismo miedo que yo… quizás no sea miedo y si excitación… No, en realidad si que estoy acojonada… ¡hacía taaaaanto tiempo que nadie me tocaba de esta manera! Ya apenas lo recordaba… Y me siento como en aquella primera vez que alguien me cogió de la mano... siento que nada malo me puede pasar mientras penda entre tu mano y el vacío. Me siento inseguramente feliz.

No me sueltas y no quiero que lo hagas, sigo con mis ojos puestos en la pantalla y en ti y, mi corazón se ha escapado a mi cabeza.

… pero nada dura si es bonito y el perfecto idilio se ha roto justo cuando la película ha llegado al final… no quería soltarte, de verdad que no quería… pero supongo que aun no soy lo suficientemente valiente como para tener claro lo que quiero en contraposición a lo que necesito. No lo se… solo se que yo quiero volver a sostener tu mano, a sentir tus dedos entre los míos y tu palma contra mi palma sudando de emoción.

... ¿Sabes? ahora recuerdo lo que es enamorarse y, aunque reniegue de ello, creo que momentos como este son los que le dan de verdad sentido a la vida.