Mis lágrimas del corazón y otras paranoias

lunes, 9 de noviembre de 2015

Carta a un amor de verdad

Querido amor de antes: 

Siento no haber podido tener tiempo antes para dedicarte solo a ti, para centrarme en responder y decir lo que siento y quiero.
De todas formas, me pediste tiempo… osea que el no haberte respondido hasta ahora no te pillaría tampoco de nuevas.

He sentido muchas cosas por ti, pero ninguna ha sido odio, ninguna se ha acercado si quiera a eso. ¿Estar dolida? Al principio, solo conmigo por no saber llevar las cosas de una manera mejor, por hacerte daño. Luego, cuando los reproches y el “nunca me has amado”, entonces si que me dolió… esas palabras si que me dolieron.
Sabes que has sido la primera persona que he sentido que me amaba de verdad, que me bajaba el cielo siempre que podía, aun sin pedírselo, nunca había sentido antes tanta seguridad con alguien, tanta paz, sin celos, sin mierdas, solo nosotras... Has sido tantas cosas bonitas para mi Encarni… ni te las imaginas. Pero alguien llenó esos huecos que dejamos crecer y, ese alguien, ocupa hoy mis días.
Creo que me has conocido tal cual soy, cómo siento, cómo pienso, mis maneras, mis ideas, toda yo… que has compartido conmigo suficientes momentos para saber que no miento, que no soy interesada, que no hago las cosas con un trasfondo, que no me gusta hacer daño porque sí… Creo que has podido conocerme lo suficiente como para no acusarme de muchas de las cosas que he sido acusada.
Entiendo que, estando dolida, hayas recurrido al camino fácil de criticar por hacer daño, de decir cosas que no sientes realmente, de dejar que los demás hablen sin defenderme… yo no soy así. Yo te defenderé y he defendido de todos, llevases o no razón, con o sin evidencias de lo que me decían, y lo seguiré haciendo, porque te he querido y quiero (aunque ahora mismo dueles más de lo que te pueda querer), y ese amor y tiempo que hemos compartido de felicidad, se merece un respeto, y tú también. Por esa misma razón nunca he hablado mal de ninguna de mis ex, ni nunca lo haré, tú no ibas a ser diferente.

Me siento fatal por ser otro motivo para hacer de este Octubre, un mes tan negro para ti. A veces me he sentido tan mal que he estado tentada de decirte que me quedaba contigo fingiendo que nada había cambiado un poco más, un mes más… quedarme contigo para apoyarte porque sabía que, si no era del todo, a medias no podría estar… efectivamente, así ha sido. Pero, considero que no te mereces que esté contigo por “pena”, ni yo ni nadie. Creo que era hora de soltar, de decidir, de seguir lo que mi corazón me decía (me equivocase o no) y, aunque siento mucho que haya sido en un momento tan complicado para ti, no se ha podido hacer de otra manera.

¿Qué me desenamoró de ti? Pues, lo principal ya lo sabes: la falta, la distancia, el no estar cuando necesitaba compartir contigo ciertos momentos que, quizá fueran tontos, pero al final los momentos sin importancia son los que construyen nuestros días. Te he sentido tan lejos tantos días… y, creo que ya te lo he dicho muchas veces, la distancia, paradójicamente, empezó poco después de volver yo de Escocia. La distancia entre tú y yo empezó estando ya aquí, estando juntas. Y no, no te he reprochado nunca que tuvieras que trabajar, es algo entendible el que lo hicieras. Solo digo que, quizá, no era nuestro momento… quiero verlo así.
Creo que, por todos los medios, he intentado siempre darte lo mejor de mí y, te lo creas o no, no ha sido una decisión fácil, ni se si acertada del todo puesto que podemos durar meses o años (eso no se sabe). Te he amado Encarni, no hay duda de eso, pero no podía volver a amarte como al principio. Por lo menos creo que no podré hacerlo hasta que nos olvidemos.
¿Quién sabe lo que pasará mañana?, ¿Quién sabe si estaré para siempre con ella o solo unos años o meses?, ¿Quién sabe si años después, nos volvemos a encontrar como dos extrañas y volvemos a enamorarnos de una versión mejor de nosotras mismas?, o no y nos reencontramos para ser solo excelentes amigas… la vida ya sabes que puede cambiar mucho en un solo segundo, prueba de ello ha sido este mes tan negro para ti.


Espero que este mes de Octubre no se te repita nunca más.
Que seas capaz de sobre ponerte rápido y seguir tu camino, con una bonita cicatriz por el daño que nos hemos hecho si, pero seguir adelante, como ya sabes hacer. Que seas capaz de recordarme mañana con una sonrisa a pesar de haber sido la segunda en hacerte daño. 
Sé que es duro ese daño porque a mí me han destrozado el corazón tantas veces que ya se hasta en qué lugar va cada trocito roto. He aprendido a reponerme rápido pero eso no significa que no me duela y tú, las promesas, nuestro futuro juntas, nuestros planes y demás, siempre dolerán.

Ojalá podamos llevarnos bien en unos meses, sin precipitarnos, sin que duela ya, solo querernos como se quiere a un mejor amigo, a ese que es como un hermano, con un amor puro y limpio. Es complicado, lo sé, pero espero que no sea imposible.

Siento no poder estar para que te apoyes en mí estos meses y ayudarte a levantarte. Pero creo que si hubiera seguido hablando contigo como siempre, a todas horas, no hubieras sido capaz de soltarme nunca. Necesitas desintoxicarte de mí, no pensar en mí a todas horas, ni tener pensamientos recurrentes sobre mí  a todas horas… olvidarme, eso necesitas.
Así es que sí, te doy espacio, te doy tiempo, te doy distancia y, espero que, todo eso junto, te lleven al olvido, a olvidarte de mí… aunque también yo te eche de menos tantas veces y todos los días.



y... aquí estaré mañana, cuando te cures, cuando decidas que puedes volver, cuando vuelvas a ser fuerte... aquí estaré, esperando que me sonrías otra vez y me pongas al día de todo lo que me he perdido de tí, para contarme tus nuevos sueños y proyectos, para pedirme que sea complice de ellos... aunque sea desde la distancia.

Gracias por haberme hecho tan, pero tan feliz...

Te quise, te quiero y te querré siempre…

                                   seas ya quien seas
        
                                                         sea yo quien sea
                 
                                                                        y sintamos lo que sintamos mañana

                                                                                                                 no olvides nunca eso.





                       Te echaré mientras de menos