Mis lágrimas del corazón y otras paranoias

martes, 27 de diciembre de 2011

Dias de navidad

Te echo de menos. Hoy más que nunca, no sé porqué, no me ha pasado nada diferente al resto de días… Quizá sea la navidad y esa promesa de hace un año de un 2011 juntas... no se

Y esto de echarte tanto de menos siempre me obliga a buscarte, a saber de ti.

Te he visto con ella y, aunque me comen los celos por no ser yo la que iba contigo, no puedo evitar sentirme feliz por ti. Y apaciguo el fuego que me  quema el alma imaginándote así, sonriendo como una vez te hice sonreír yo, pero ahora junto a ella. “Es feliz y tiene lo que quiere” –me digo- “eso es lo que importa”.

Me prometí no llorar y ya no lloro por ti, pero hay veces que extraño hasta eso. Duele tanto tenerte tan lejos mi vida.

Y hay días en que todo es normal, que pienso en ti como algo hermoso de mi vida que ya pasó… pero hay días, como hoy, que el sentimiento no es tan colorido y solo se pensarte y echarte de menos.

Sé que siempre te voy a amar así, pase lo que pase… aunque dudo que pueda pasar ya nada peor que haberte perdido así, de esta manera. Ese va a ser mi castigo para siempre por el pago a cada una de las lágrimas que te hice derramar, por cada vez que te hice daño: mantenerte viva en mis días sin poder tenerte en mi vida, una tortura y el mayor de los castigos.


jueves, 22 de diciembre de 2011

No estoy enamorada de tí

No estoy enamorada de ti, pero tus whatsapp diarios despertándome, preguntándome si he comido y qué comí, y los de antes de dormir, son ya tan necesarios como mi propio sueño. Ellos me mantienen cerca de ti a pesar de los muchos kilómetros que nos separan y me dicen que estás bien.

No, no estoy enamorada de ti, pero eres protagonista en mis sueños y de muchas de las canciones que escucho. Hasta mis ensoñaciones son contigo. Y, por la noche, a veces imagino que la que duerme pegada a mi espalda no es la almohada si no tú.
No estoy enamorada de ti pero, cuando dices que vas a venir, ese es el día más importante de mi semana. Y, cuando no puedo verte, solo quiero hacerlo.

No estoy enamorada de ti, pero me gustaría pasar contigo todas mis fechas importantes.
No, no estoy enamorada de ti… Aunque te pienso día y noche, y cuando creo que te he olvidado por un segundo, apareces con llamadas o mensajes y vuelves a poner una sonrisa en mi vida.

No estoy enamorada de ti, pero te comería a besos donde quiera que nos acompañásemos.

No, no estoy enamorada de ti pero cada vez que miro al cielo te imagino fumando en tu terraza y recuerdo la entrada que te escribí, y esa llamada tuya luego.



No, no estoy enamorada de ti, pero esto empieza a parecerse mucho a algo que tanto miedo me da.

lunes, 19 de diciembre de 2011

No diré que te quiero...

No te voy a decir “te quiero”…son dos palabras con las que entrego demasiado de mí. Nunca diré esas palabras porque mientras no las diga esto no será real.

Mientras no las diga será como solo un sueño esto de pensar en ti a todas horas. Serán efímeras mis sonrisas y estas miradas de tonta… Hasta la forma de no ser nosotras por vergüenza cuando nos vemos.
Mientras no las diga no me engañarás con otras en tus fiestas con el alcohol. Ni me romperás el corazón mucho más de lo que ya lo rompieron otras.
Y tampoco podré perderte porque nunca habrás sido mía… No puedo enamorarme de besos que solo se dieron en sueños: en mis sueños.

No, no voy a decir esas palabras. Me niego a reconocer que siento algo que va a doler. Me niego a volver a pasarlo mal por otras dudas que también vuelven a ser las mías.

No quiero dedicarle otras navidades a alguien que no sabe verme más allá del miedo y nuestros pasados.
Estoy ya tan rota que no puedo permitirme el lujo de volver a decir esas palabras… porque al final serán solo eso, unas palabras vacías y sin sentido… y yo no quiero eso.
Estoy cansada de corazones rotos, de pedir perdón y de tener que tragarme lo que siento porque “solo somos amigas”.



Por estas razones, no voy a decirte “te quiero”.
Porque pierdo la parte más importante de mí con esas palabras. Me pierdo yo dándome a tí.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Por tu santo...

¡Muchas felicidades! 

Sé que no celebras los santos pero igualmente, siempre te hizo ilusión que te felicitasen, aunque no se qué tanto te hará ahora de mi… en fin.

Y ya, tras felicitarte, me tomo la licencia de explicarte algunas cosas que espero que sepas pero necesitaba decirte.
Como diría el barrio: “Querida enemiga, ya que fuiste mi amiga…”
Como ves no te olvido, no te voy a mentir diciéndote tontas cosas que no sienta.
Y, antes de nada, el tema que más me duele:
Quiero que sepas que, con respecto a lo de Julia, solo hay una cosa que fue mentira (y no lo fue por mí precisamente) y me encantaría decirte que fue con detalles, pero igual que no dejo que nadie hable mal de ti delante de mí, tampoco puedo decirte más que sí, la conocí en el hotel, pero no porque trabajase allí, esa ha sido mi gran y obligada mentira.
No sé hasta qué punto has vuelto a saber de ella o te ha vuelto a llamar, espero que te dejase en paz como me prometió.
Según me dijo en un mail hace 2 semanas, tiene pensado volver pronto a España y, en cuanto lo haga y yo pueda dejar de odiarla y sentarme a hablar con ella tranquilamente, prometo como sea, que si quieres conocerla, la conocerás personalmente. Aunque creo que tardaré aun en poder volver a sentarme tranquilamente con ella también… Pero algún día la perdonaré, eso seguro. Y verás que es real y que nunca te mentí.
Que las demás no lo crean me da igual, pero que no lo creas tú sí que mi importa y por eso haré al menos el esfuerzo de volver a verla. Por el momento no quiero saber nada más de ella y espero que sea feliz allí o aquí.
… ¡Dio mío Yolanda!, tenías razón en tantas cosas… ahora por fin las veo.
Pasé el tiempo preocupada y hablando con el psicólogo sobre qué hacer para soltarte, para apartarme de tu vida definitivamente… Él simplemente me decía que lo haría cuando yo quisiera hacerlo y estuviera preparada para ello. Y siempre me venía abajo porque siempre pensaba que no sería jamás capaz de hacer eso, de soltarte del todo.
Luego pensé que quizá no soy capaz de soltarte porque hay muchas cosas entre nosotras que no tengo claras y en las que no te he dicho del todo la verdad.
Verás, no es cierto que me arrepienta de haberte conocido, si que eres importante en mi vida y lo serás siempre a pesar de ya no estar, de los años que pasen, o de lo que pasase en el pasado entre ambas… si me duele perderte, y que siempre es un placer verte aunque duela no poder saludarte si quiera… duele demasiado además… y si es cierto que te echo de menos y que todos los días me acuerdo de ti aunque sea un rato (que más bien suele ser largo)… y decir lo contrario a todo esto, como alguna vez te he dicho, eso son cosas que digo en caliente cuando me cabreo o me puede el orgullo, nada más.
Nunca me ha importado perder a Susana, Alicia o a Érika. Por ellas jamás lucharé por que ninguna han sido más que unas compañeras. Si en cambio me dolería perder a Azahara, Ana, Pablo y a ti. Sobre todo a ti. Pero tú y yo ya nos hemos perdido y no hay marcha atrás.
Me ha constado mucho entender que esto no se va a solucionar dándote tiempo, ni dejándote de lado, ni nada de eso…. Sé que las cosas entre nosotras no van a ser igual jamás y yo tampoco quiero eso ya, no quiero volver a hacerte daño (de verdad que no, es lo que menos me perdono de todo esto), ni que tú me lo hagas a mí, por supuesto. Pero si me hubiera gustado que, con el tiempo claro está, poder al menos saludarnos y poder llegar a tomarnos un café tranquilamente, sin nada más, sin todo esto… no sé. Ojalá dentro de algunos años así pueda ser al menos.
Puede que lo que te diga ahora te suene a prepotencia o algo así, pero no cariño, ni mucho menos… Lo que te voy a decir es fruto de mi trabajo y del amor inmenso que aun siento (y sentiré siempre) por ti, nada más: que yo si te perdono Yolanda. Perdono todo el daño que me hiciste y me has hecho. Ahora estoy feliz sin ese peso dentro de mí y espero que algún día tú puedas sentir lo mismo por mí y perdonar todos mis fallos y defectos contigo. No he sabido hacerlo mejor y a veces actué mal por miedo precisamente a perderte. Creo que pocas veces hice algo a sabiendas con la intención de hacerte daño y las veces que así fue sé que no tienen perdón, pero aún así yo te lo pido tantas veces como lo necesites. Tú si lo mereces.
Bueno, no espero que respondas a esto. No te lo pido porque entonces sería una carta y esto suena más bien a despedida con un toque de melancolía y todo mi amor.
Si, tú eres el amor de mi vida. Ahora me doy cuenta de que puedo vivir sin todo mi pasado sin dolerme tanto como me duele vivir sin ti… Que por nadie he luchado tanto ni me duele igual que tú. Y que dudo que vuelva a amar a nadie tanto como te he amado a ti.
Si de verdad alguna vez me quisiste mi princesa, te pido que por favor seas feliz, muy feliz y que te quieras tanto como te quiero yo.
Y bueno, creo que ya poco me queda que decirte.
Te deseo una feliz navidad (que sé que no es tan feliz siempre como a mí me gustaría que fuera para ti). “Que lo mejor de mi pasado, sea lo peor de tu futuro” mi amor.
Un beso enorme mi vida.
Hasta que nos veamos otra vez, dentro de un año.
Te quiero


miércoles, 14 de diciembre de 2011

Lo peor de mí...

· No les encuentro sentido a los largos besos con lengua, me encanta que sean muchos y pequeñitos.

· No me gusta que me traigan el desayuno a la cama, prefiero que me despierten con mimos y sin prisas... Despertar contigo.

· Me desilusionan los regalos que no son una sorpresa.

· Soy de esas cursis que prefieren un ramo de rosas con las disculpas antes que un regalo caro.

· Hay días que no me soporto ni yo y otros en que te necesitaré por completo para mantenerme a flote.

· Tengo cosquillas por todo el cuerpo casi siempre.

· Prefiero un paseo por la playa contigo a mil días de fiesta.

· Lo que más odio del mundo es la monotonía y las mentiras.

· Lo que más asco me da es la saliva, los caracoles, las ortodoncias y la menta.

· Lo más antierótico son los chinos, los muy gordos y las ortodoncias.

· Sería capaz de desenamorarme de ti solo porque olieras mal.

· Haría cualquier cosa con tal de hacer feliz a los que amo.

· Suelo tener muy buena memoria para los hechos pero no retengo nombres.

· Tengo pánico cuando pierdo por completo las riendas de cualquier situación en la que esté. Pero a veces suelto yo las riendas de mi vida cuando me aburre todo y me dejo guiar.

· Soy mucho más fría y calculadora de lo que aparento.

· Adoro los detalles en momentos inesperados y los días de cama, peli y lluvia en tu compañía.

· A veces te antepondré a mis amigos... Pero por norma general los antepondré a ellos (cuestión de tiempo y confianza).

· Creeré todo lo que dices hasta que te pille en alguna tonta mentira y ya empiece a dudar de todo: soy así de insegura.

· Soy cabezota y no reconozco mis errores si me obligas a reconocerlos. Yo sola caeré del burro y, entonces, pediré perdón.

· No pido perdón, ni digo “te quiero” ni nada de eso, si de verdad no lo siento: te puedo llamar "cari" hasta hartarme como sustituto.

· Si siempre estoy con gente me agobio y si siempre estoy sola me deprimo, pero necesito ambas cosas para ser feliz.

· Amo el amor, valoro la verdad y creo en el Karma y el destino.

· Si te quiero y me importas te daré infinitas oportunidades siempre.

· Me cuesta soltar y no se llevarme mal con quien quiero.

· Apenas lloro, pero en su lugar escribo.

· Siempre me enfado “a la italiana” y o lo tiro todo, o exploto en llanto, o te digo cosas que ni siento con tal de hacerte daño…

· No pierdo los papeles con facilidad.

No soy perfecta lo sé, tampoco pretendo serlo, soy así y, aunque sé que tengo mucho que cambiar, soy feliz así.