Mis lágrimas del corazón y otras paranoias

miércoles, 15 de junio de 2011

Solo amistad...

Han sido unos meses complicados: todo comenzó en semana santa. El último día antes de las vacaciones nos comíamos a besos en cada esquina y recorríamos nuestros cuerpos con las manos con infinito deseo, pero llegó la hora de tener que separarnos: las vacaciones aguardaban. Una lágrima seria partió mi mirada en dos por que ya entonces sabía que eso que teníamos no sobreviviría a tanta distancia (aún era demasiado débil) y te conozco tan bien que sabía que te iba a perder. Y tú que odias verme triste, me recriminabas que pensara de esa manera, te cabreaste y me decías seriamente que eso jamás iba a pasar, que yo era especial, que había logrado hacerte feliz y que me querías. … Aún así, a pesar de tus palabras, yo ya sabía que aquello tan hermoso llegaba a su final y te abracé, te abracé y te di el que sabía que iba a ser nuestro último beso.


Los primeros días fueron continuación de ese sueño pero enseguida sucedió lo que yo más temía y las discusiones se hacían diarias e insoportables. Tú te habías dado cuenta de que no me amabas como pensabas y yo… bueno… yo simplemente seguí ahí para ti amándote calladamente, siendo tu mejor amiga y luchando por mantener nuestra amistad sobre todo.

Pasaron los meses, las discusiones y las reconciliaciones. Nos rompimos mutuamente y nos hicimos tanto daño mi amor… Pero ya nada es lo mismo. Ahora somos solo dos amigas que se quieren quizá demasiado, que no soportan tenerse lejos y mucho menos perderse.

Y no sabes como echo de menos aquellos días donde todo era tan fácil. Donde nos comíamos a besos en cada esquina. Donde nos reíamos buscando un rincón para desatar ese poco de pasión que nos unía. Donde una mirada decía más que cientos de palabras.

Echo de menos sentir que no puedo volver a ser más feliz, ni que nada me importa tanto como estar sentada encima de ti mientras te abrazo, tu olor y esa mirada que solo pones cuando estás conmigo.

Vuelvo a sentir que las canciones me rompen en dos el corazón. Me veo otra vez abrazada a la almohada fingiendo que eres tú, y una lágrima cruza mi cara. Te echo tantísimo de menos Yolanda…

Desde el día que no estás todo ha vuelto a no tener sentido… Siento sin sentir realmente y abrazo unos besos que no son los tuyos, ni los míos… ¿Quién vuelvo a ser sin ti? No lo se… no me reconozco. Y vuelvo a perderme en un mar de bocas y pasiones que me rompen solo un poquito más en vez de arreglarme. No son tu y nunca lo serán.

Pero ahora, todo empieza a darme un poco igual. Ahora me empiezo a conformar con ser solo esa amiga fiel y me duele porque no es lo que quiero. ¡No lo quiero!

Y hay días que me sorprendo deseando que llegue ese tan temido verano para aprender a vivir sin el veneno de tu mirada ni tu olor. Hay días en que siento que he dejado de amarte de aquella manera... pero mis sueños me dicen que no es verdad. Otros días en que me planteo dejarme querer por esas personas que ahora quieren ocupar tu lugar, pero me sigo sorprendiendo acariciando con mi dedo tu cara en la pantalla de mi ordenador, me sigue asaltando aún esa cara de tonta enamorada y, cuando te veo en ropa interior el deseo me sigue invadiendo.

Y sigo sin soportar verte llorar: cada una de tus lágrimas es como un pequeño cristal en mis venas… me duele tanto no poder estar ahí para apoyarte.

Pero supongo que nada de esto ya tiene sentido, porque todo está cambiando. Ya no me veo con cuarenta años compartiendo una vida contigo porque se que al mirarte entonces a los ojos descubriría que no soy yo esa persona especial, que ambas sabemos quién es.

Solo te puedo decir que sigo echándote de menos muchísimo y que supongo que eso será así hasta que esos recuerdos desaparezcan de mi día a día, hasta que la huella de tus besos se borre del todo de mi mente, hasta que mis manos dejen de recorrer tu cuerpo en tantos sueños, hasta que deje de soñar contigo…

Pero de momento, y hasta que eso llegue, has de saber que aún te quiero tanto que seguiré diciéndote que la elijas a ella aunque eso a mi me parta en dos. Debo de ser solo tu amiga y Dios sabe que cada día me levanto intentado ser solo eso, pero aún es taaan complicado…

Siempre serás parte de mi vida… aunque te entierre en mi mente.

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