Mis lágrimas del corazón y otras paranoias

domingo, 7 de octubre de 2018

Casi...

Tenerte tan cerca que podía olerte de nuevo, que podría estirar mis brazos y abrazarte. Con el corazón galopándome en la boca y, con la punta de mis dedos casi tocando tu espalda, que me invada el miedo a tu reacción y pararme en seco dejando que te pierdas entre la gente.

Así de cerca te he tenido esta noche... Y no he sabido que hacer, ni cómo reaccionar... Hasta que al final el miedo me ha paralizado y te he dejado ir.

El miedo a que verme te duela tanto como a mí, miedo a tu rechazo, a tu rencor, al dolor de tener que decirte adiós, el miedo de no saber cómo saludarte después de 3 años juntas...

Dos besos en las mejillas? Quizá te haga daño sentirme de nuevo tan cerca.

Un adiós sin más con la mano? Quizá pienses que es frío y te duela.

Saludarte como a otra más de mis amigas? Quizá creas que no me importas.

No saludarte? Quizá pienses que soy orgullosa.

En cualquiera caso, creo que, a pesar de tenerme tan cerca, no me has visto... Y te has perdido entre la gente.

Y no sabes las ganas de volver a tropezarme contigo, ni lo encogido que se me ha quedado el corazón por no volverte a ver.
Es muy duro querer tantísimo a alguien con quien no puedes ser feliz. Es desolador tener que decirme todos los días que el amor desaparecerá con la distancia y tratar de explicarle a mi corazón cabezota que mejor un dolor de lejos que destrozarnos estando cerca. Pero no lo quiere entender, el solo te echa de menos y se ha roto un poquito más por haberte querido abrazar y no haber podido.



... Al final, lo único que importa es que, aunque yo me quede devastada en esta cama que también te echa de menos, tú te veías contenta arropada por tus amigas...
Nunca dejes de sonreír reír mi amor, nada hay más bonito que tú sonrisa (cuando es de verdad).