Mis lágrimas del corazón y otras paranoias

jueves, 30 de junio de 2011

Ojos tristes

Ojos tristes que miráis desde el fondo de una negra cuna. Ojos negros, profundos, que lloráis por un mal de amor que ya no tiene cura. Ojos tristes, molestos por tanta injusticia. Ojos de mirada desconfiada, rasgados de desesperación y cansados de tanto corazón roto. Convencidos de que su mal es el único del mundo. Ojos que se sienten incomprendidos y solos… pero que no lo están realmente. Ojos tan bonitos como el firmamento que antes, acompañaban llenos de estrellas una sonrisa pícara y ahora, solo reflejan el dolor de una noche negra llena de soledad.


A vosotros ojos os pregunto: ¿Sabéis cuanto os quiero?, ¿tenéis si quiera una idea de la falta que me hace vuestra mirada todos los días?... Supongo que no.

Y ahora necesito que volváis a ser aquellos ojos llenos de vida que un día me atraparon. Aquellos que irradiaban felicidad, ojos llenos de amor que tantas conversaciones nos han evitado, aquellos que hicieron que solo te quisiera a ti en mi vida y a nadie más.

A tus preciosos ojos negros, tan sin secretos para mí y ahora tan vacíos de lo que un día conocí.

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