Mis lágrimas del corazón y otras paranoias

martes, 22 de noviembre de 2011

Sonrísas

Me asomo al balcón. Hace frio.
Finjo que miro el móvil ante la mirada intrigada de la vecina de enfrente que tiende la ropa.
Apoyo mis codos en la barandilla y miro al cielo en busca de alguna perdida estrella... "¡Echo tanto de menos las estrellas!"


Pienso otra vez en ti. Me gusta cómo eres y como soy yo cuando estoy contigo.  Sonrío al recordarte y me vuelvo a poner seria cuando me vienen mis dudas.
Me da miedo ver lo deprisa que va esto. Me da miedo enamorarme de alguien que puedas ser en vez de enamorarme de la realidad, de ti.
No recuerdo aquella noche… ¿Y si en persona somos diferentes?, ¿y si no te gusto o no me gustas?, ¿Qué pasaría entonces con esta ilusión que ahora decora mi vida?... No quiero sufrir otra vez por amor (que este año mi cupo está desbordado), ni tampoco que sufras tú por un cambio repentino que ninguna entienda. “Me da miedo enamorarme de ti” – te digo todos los días, pero lo cierto es que no pasa ni un segundo sin que estés en mi mente, sin que deje de sonreír.

Veo tu nombre parpadear con luces de fiesta en la pantalla de mi móvil… y yo me contagio de esa fiesta y sonrío. Y oigo tu voz riéndose de mi acento, y tu acento mientras me hablas de los tuyos, y tu risa… Y otra vez la mia.
Eres el motivo que siempre me hace sonreír, aún cuando me rompo, aún cuando los fantasmas vuelven de sus tumbas, aún cuando todo dice que no debo hacerlo… Nada importa, tú estás aquí y me haces así de feliz.
Y no puedo quitarme esta cara sonriente que me persigue allí donde voy. Ni puedo dejar de sentirme tan bien como ya había olvidado que podía sentirme… Tampoco quiero dejar de sentirme así.
Vivo flotando entre nubes de sonrisas donde los problemas pasados y presentes pesan tanto que caen al vacío sin más.
Este es el mundo que tú estás creando para mí.

Estas son las sonrisas que pones en mi cara cada día y a todas horas.



martes, 15 de noviembre de 2011

Otra realidad

Es la noche del día en que llego a tu casa a verte. Esa noche salimos a tomar unas copas con algunos amigos tuyos.
Bebemos ambas un poco más de la cuenta hasta que llega la hora de irnos: nos despedimos del resto y nos vamos a tu piso.


Mientras andamos por las calles (ambas un tanto ebrias) camino a tu casa, no paramos de reír, de contarnos pequeñas gracias, de darnos pequeños empujones... Me encanta como te ríes, el tiempo parece que se para cuando lo haces de esa manera.

Llegamos a tu piso, las risas no cesan pero si intentamos silenciarlas para no despertar a los vecinos y entramos en él.
No enciendes la luz, las farolas de la calle dejan la estancia en penumbra… parece como si una pequeña vela iluminase desde el medio de la casa.

Dejas las llaves mientras yo me quito el abrigo y te quedas por un momento, mirándome tan seria como solo te he visto ponerte en sueños. Yo, que sigo intentando colgar el abrigo en el perchero por cuarta vez, mientras me rio porque este se cae, te miro y dejo de reírme para ponerme nerviosa: puedo leer en tus ojos que piensas en cada uno de los sueños que, desde la distancia, siempre te he contado… y, para romper el repentino silencio, te pregunto dónde voy a dormir.
Saliendo de tu serio ensimismamiento, sonríes otra vez y vas hacia una especie de sofá-cama situado en medio de tu salón. Yo te sigo por la estancia:

-"ahí te he dejado un pijama y otra manta... por si los necesitas" -dices señalando mi cama.- "tranquila, no soporto los pijamas y siempre duermo desnuda" - suelto sin pensar y cuando caigo en lo que he dicho, me pongo roja y ambas nos reímos.
...Entras al aseo mientras yo bebo agua…


Cuando abres la puerta para salir chocas conmigo que paseaba mirando la vida de la calle...


Nos miramos otra vez serias y muy juntas... Te oigo respirar cada vez más fuerte y rápido... Y yo siento que se me va a salir el corazón por la boca... En un mismo impulso nos besamos... Es un beso con pasión... Y, con esa misma pasión te arrastro dentro del aseo y, de un salto te siento en el lavabo.
Sin dejar de besarnos comenzamos a desvestirnos mutuamente con prisa... Me quitas la camiseta y yo a ti el pantalón... Te quito la camiseta y tú te dispones a quitarme el pantalón cuando, me arrodillo y con mis manos, cojo tu pie izquierdo y lo pongo en mi oreja derecha....y comienzo a besar la parte de dentro de tu pie mientras voy subiendo por él... Con mi boca por el interior de tu pierna... Con mi lengua por el interior de tu muslo... te oigo respirar excitada. Desde entre tus piernas miro tu ojos cerrados y tus manos apretando fuerte el borde del lavabo.

Pongo tus piernas alrededor de mi cuello y comienzo el baile entre mi lengua y mis dedos por tus bajos labios. Dices algo que no alcanzo a entender y aprietas con ambas manos mi cabeza contra tu cuerpo y tiras de mi pelo… Movimientos rápidos que hacen que sueltes algún pequeño quejido de placer. Cuando estás a punto de terminar, paro mi lengua y termino el trabajo con mis dedos.


... Un pequeño grito ahogado parte la habitación…

Y cojo tus piernas, una con cada mano, y las pongo rodeando mi cintura mientras subo otra vez a besarte... Mis manos juegan subiendo a tu espalda y vuelven a caer acariciándote por el culo.

Abrazada a mí mientras, con mi cabeza apoyada en tu hombro, te beso el cuello –“me alegra estar aquí contigo mi vida”… te recuperas tras unos suspiros, me besas e intentas ahora quitarme los pantalones tú a mí.
... Pero algo falla en mí... Paro de besarte y tocarte y te miro: "esto no puede ser... No puedes seguir" - tu cara está sonrojada y ahora me miras con el ceño fruncido – “¿Por qué no?"
- "Porque yo aún te quiero y no quiero que esto sea así, no confío en ti para esto… tú no eres otra del montón"- me miras con cara de no entender nada... Yo me marcho a donde se supone que estaba mi cama, me desnudo y me acuesto...tu aún sigues subida en el lavabo y ahí permaneces un rato largo más.

Al rato sales y te metes en tu habitación con un pequeño portazo.

Pasan algunas horas... Yo no logro dormir: -"¿acaso se puede ser más tonta?...ya me arrepentí la última vez justo de esto, de que no pasara nada... ¿¿¿Cómo puedo ser tan gilipollas otra vez??? … la he convertido en otra Yolanda..."
Y mientras sigo reprochándome no haberte dejado hacer más, oigo tu puerta abrirse y tus pasos por el pasillo en mi dirección. El miedo, no sé muy bien a qué, me paraliza. Te metes en la cama conmigo, me llamas y yo me vuelvo para mirarte.
Nos miramos sin decirnos nada durante un buen rato... Al final me sonríes y pasas tu mano por mi cara... Me tranquilizo y te regreso la sonrisa:

- "Mira, yo no quiero hacerte daño ni quiero que tú me lo hagas a mi... Sé que crees que estás enamorada de mí pero bregar con mi carácter no es fácil y no siempre voy a estar tan bonita como tú me ves... También tengo mis días feos...mis días en los que me gusta estar sola… no te convengo"
Yo escucho todo lo que me dices y te respondo algo así como:
- "Todos tenemos nuestro lado feo y a mí no me da miedo ni tu carácter ni el paso de los años a tu lado… Me gusta todo lo que me dejas ver de ti y lo que yo sola adivino. No quiero que cambies absolutamente nada de ti por mí ni por nadie, porque tú para mí, así como eres, con lo bueno y lo malo, ya eres perfecta… y ya te he dicho muchas veces que no voy a dejar de quererte porque tengas mal humor o legañas en los ojos… ¡Es más! me sentiría tan feliz si algún día me dejaras compartir todo eso contigo…”

No dices nada, me miras con esos ojos tiernos que a veces pones y me das un pequeño beso en los labios.
Te abrazo – “es cierto que duermes desnuda, ¿eh?” – bromeas -“ Bueno… tu tampoco es que lleves demasiada ropa con esa camiseta solamente” - y reímos mientras apoyas tu cabeza en mi pecho.

Silencio largo solo roto por el sonido de mi corazón en tus oídos y mi boca.

-“Y… ¿Por qué has dicho que no confías en mí? … a mí no me has dejado tocarte cuando dices que me quieres y, ¿a otras que no quieres si las dejas?... ¿Acaso en ellas si confías más que en mí?”

Sonrío y te respondo: - “Pues es precisamente por eso que a ellas si las dejo, porque no siento nada por ellas, porque, pase lo que pase, se que la situación siempre la controlaré de alguna manera… si estoy enamorada de ti, no controlo nada, porque cuando me tocas dejo de tener voluntad… no sé si me entiendes del todo”

Se hace otro silencio por un rato - “te entiendo, si” – pero la curiosidad te puede y continuas preguntando – “Y tú…¿me has querido durante todo este tiempo?
-“nunca he dejado de hacerlo”
-“Entonces… ¿Qué pasa con Yolanda y Julia?, ¿Qué son ellas para ti?

Dibujo media sonrisa y te respondo: “Al volver a España me propuse dejar de quererte y justo apareció Yolanda… yo no pedí quererla, pero me enamoré de ella hasta el punto de olvidarme de todo lo demás… hasta de ti, mi amor… llené tu ausencia con su presencia supongo… pero Yolanda me traicionó y todo se terminó, fue un gran amor en mi vida si… diría que incluso ahora aún la quiero, pero se terminó… Y bueno, con Julia más o menos lo mismo, solo que Julia nunca fue capaz de hacerme olvidar a Yolanda, solo fue capaz de sustituirla… tu en cambio si haces que me olvide de ella cuando apareces aunque sea un ratito corto por internet… y haces con ese poquito mi mundo tan hermoso mi lunita… nunca he dejado de quererte… solo he variado la intensidad y disimulado por miedo a perderte, a que te alejaras de mí”

Todo se vuelve a quedar en silencio... Te das la vuelta y me miras -“recuérdame porque me llamas así: tu lunita”
Sonrío mientras te miro y vuelvo a repetir como entonces: “ ¿Nunca te has enamorado de la luna? Tan redonda, tan brillante y hermosa reina de su cielo… tan lejana y cercana a la vez… Dueña de tanta belleza como de mi corazón… Pues tú eres como esa luna mi amor, porque eres tan hermosa… (paso mi mano por tu cara sonriente) y, estás lejos pero hay días que te siento tan cerca que casi puedo tocarte... porque haces que mi vida brille cuando apareces y eres reina de la parte más importante y grande de mi corazón… porque cuando estás, no soy capaz de ver más allá de ti… porque muero por el brillo de tu piel…”
-“Y porque estoy tan redonda como ella”- bromeas y ambas reímos.

Nos miramos un pequeño rato aún con esa sonrisa.

Ya comienza a iluminarse un poco la habitación… el sol está saliendo.
De un salto, te colocas sobre mí. Yo me pongo otra vez muy nerviosa y seria, tú sonríes.Nos besamos despacio… sin prisas… como si el tiempo fuera todo nuestro… Y comienzas a bajar con tu boca por mi pecho, por mi ombligo…

- “¿Qué haces?” – pregunto con los ojos cerrados y ahogándome en mis propias respiraciones de deseo.

Paras, me miras y, mientras pones tu palma contra la palma de mis manos preguntas - “¿Confías en mí?” – te miro por un momento y entrelazo mis dedos con los tuyos – “Con mi vida”

Sonríes, te quitas la camiseta y pasas a perderte por mi cuerpo.


… Lo siguiente que recuerdo es estar abrazada a ti …y despertarme en mi cama real.





lunes, 14 de noviembre de 2011

Música para una princesa

Hoy me siento feliz por haberte tenido en mi vida,  me das tanto amor aún cuando no estás...

Has sido mis mañanas, mis sueños, mis tardes, mis deseos de querer cambiar el curso del tiempo… y aquel galopante corazón en mi pecho que se moría por verte.

Un efímero tú y yo. Conocerte…  querernos… compartir tanto en tan poco tiempo… aprender tanto ambas… amigas… amantes… y un adiós que siempre dolerá.

Me he aferrado a ti, a tu recuerdo, tan fuertemente, que luego no he sabido soltarte… quizá porque tampoco quería soltarlo. Hoy canto y lo hago por ti. No más lágrimas mi amor, no más tristezas.

Quiero ser yo la que ahora te jure amor eterno, pero no me voy a detener ya a esperar que regreses, porque sé que no lo harás, que no volverás. Aún así te lo prometo. Sé que te irá bien, que serás feliz allá donde estés mañana. Que sabrás quererte tanto como un día te amé yo y llegarás a verte con mis ojos. Y que llegará quien ocupe tu corazón… que no seré yo.

Y sé que volveré a pensar en ti mil veces …y te veré en fotos y soltará un suspiro mi corazón… quizá una lágrima, seguro una sonrisa.

Pero hoy ya no. Ya solo me limitaré a decirte, cuando nuestras miradas no se encuentren, todo lo que siento por ti y a desearte lo mejor con cada una de mis sonrisas.

Y mientras me olvido de olvidarte, aquí estoy siempre, no lo olvides.

“…Y no hay palabras que ocupen el lugar que no supe yo llenar. Se nos ha muerto el amor. Mejor decirnos adiós sin llorar…”


lunes, 7 de noviembre de 2011

Dias y depresiones

Cuando pasas días consumiendo el reloj en una cama…
Cuando te alimentas de pensamientos grises…
Cuando estás más sola que nunca…
Cuando mueres lágrima a lágrima…
Cuando sientes que ya nada tiene sentido…
Cuando tus únicos apoyos tratan de pisarte…
Cuando intentas dejar de respirar…


Te das cuenta de lo solos que estamos realmente.
Que por mucho que la gente te diga cuanto les importas, en realidad todos pueden seguir sin ti: no eres imprescindible para nadie.
Y te das cuenta que lo único que tienes en esta vida es a ti mismo… aún cuando hasta tú mismo te estás fallando.  Que solo merece la pena luchar por ti.
Y te sientes estúpida por haber querido tanto a tanta gente… por haberles dado tanto de ti.
Pero lo cierto es que entonces, esa fue tu manera de ser feliz… aunque ahora des lo mismo y te sientas tan vacía.


Siempre he sido de la opinión que, para poder llenarte siempre tenías que dar… ¿Qué pasa cuando no te queda nada más que dar?, ¿Cuándo necesitas recibir y estás sola?