Mis lágrimas del corazón y otras paranoias

martes, 25 de mayo de 2010

La distancia

Cada día te siento más lejos de mí y no es precisamente la distancia real lo que me duele. Al principio estaba loca por volverte a ver y ahora, solo quiero verte. Otros caprichos están llegando a mi vida y, aunque te quiero a ti y solo a ti, cada día me es más difícil serle fiel a esto que siento, serle fiel a un “quizá”, a un “puede”, pero a nada real.

Eres la que hace que mi corazón sane con tanta facilidad y rapidez. ¡Con una mirada haces que me quede sin voz y que el fantasma de mi pasado parezca tan inmensamente pequeño! Aun llevo dentro de mí esa noche de despedida, ¡ese error imperdonable!

Yo solo quiero pasear de tu mano, y llegar a casa y que tu me esperes y hablar de cualquier cosa. Solo quiero estar contigo.

Y volver a quedarme sin palabras otras millones de veces.

Pero de momento yo te querré desde aquí y pensaré en ti cada día y, cada noche antes de irme a dormir, volveré a mirar esa luna a la que todos los enamorados piden clemencia, y suspiraré pensando que, quizá, tú también la estés mirando.

Pero yo no quiero ser tu Romeo y a ti te da miedo escoger esta vez ser dos Julietas.


sábado, 22 de mayo de 2010

Lluvia

Hola.

Supongo que sabes quien soy: los años cambian mucho a la gente y yo, ya no soy esa niña pequeña que un día te miraba con infinito amor.

Hace ya unos añitos que no te veo y, sinceramente, no han sido unos años demasiado buenos como sabrás. ¡Te he echado mucho de menos durante tanto tiempo!

He cambiado un poco físicamente: mi pelo es de un tono un poco más rojizo, ahora uso gafas y tengo un tatuaje en el hombro derecho.

No se si podrás recordar mi cara o mi forma de ser… no te culpo. Yo ya no recuerdo apenas nada de ti… solo le doy vida a algunas fotos unos segundos. Al principio me culpaba por empezar a olvidar pequeñas cosas como tu voz, tu risa, tu olor… y atesoraba todo aquello que pudiera recordármelo un poco. Pero todo al final se pierde y, lo que antes olía a ti, ahora solo huele a armario cerrado. Ahora, miro hacia atrás y te veo allí, tan lejana, con esa niña que un día fui, siempre abrazándote… Y me doy cuenta de que, cuando pensaba que no podía seguir sin ti, estaba muy equivocada: Miro todo el trecho que nos separa de aquella noche donde, muy enferma, aun puedo verte escribiendo algo para mi o de esa otra poco antes de morir donde, encerrada en un cuerpo que no te respondía, me mirabas y yo quería no estar allí, no haberte visto así. Supongo que poco a poco, me fui engañando para continuar sin ti hasta que, un día, simplemente aprendí a convivir con tu ausencia y ya no te necesité.

No sabes lo duro que ha sido humanizar a alguien que es tu heroína, y luchar contra ti misma para no olvidar sin que siga doliendo tantísimo tu recuerdo.

Ahora solo formas parte de mi pasado y te tengo presente más de lo que me gustaría. En realidad no quiero olvidarte nunca porque eso y vivir, es lo más bonito que puedo hacer por ti. Es lo mas bonito que puedo hacer por las dos.

No espero que me respondas a esta carta, dejé de esperarte hace mucho tiempo. Dejé de esperarte en el momento en que creí necesario dejar de hacerme daño pensando en futuras despedidas que nunca llegaron. Dejé de hacerlo al creer que, al fin y enterrados, todo se termina, nosotros nos terminamos. Y si ahora se diera esa última aparición, no sabría que decirte… Eso también es triste. Ya no se hasta que punto te echo de menos o me he acostumbrado a pensar que es así y en realidad no lo es… ¿Cómo puedes echar de menos algo que has olvidado? …Eso también es duro.

Sinceramente, aun no se porqué he empezado a escribir esto… Quizá solo sea que hoy estoy especialmente sensible… quizá que te echo de menos… quizá que tú recuerdo me ha asaltado o quizá, y solo quizá, sea esta lluvia que golpea mis sueños y no me deja dormir.


lunes, 17 de mayo de 2010

La duda del león

Tú, que no quieres que el miedo domine tu vida y por eso enarbolas la bandera de “a lo que mas miedo le tengo, es a lo primero que me enfrento”, como tantas veces ya has demostrado. A ti que ahora volver te da tanto miedo como antes a pesar de ser mas diferente que nunca. A ti que te da miedo abandonar tu vida de niña caprichosa llena de lujos, de gente que está contigo cuando necesitas algo, aunque no junto a ti, de cosas familiar y complicadamente fáciles, para empezar de cero una vida nueva… para cumplir uno de tus sueños que ahora ves como una deseada pesadilla.

A ti te digo que reflexiones… ¿Qué hacer cuando tienes la oportunidad de hacer algo que siempre has soñado y no es fácil? Si, no será fácil, casi nunca tomar una decisión que cambia el resto de tu vida es fácil. Y desearás volver a tu vida de niña porque querrás tus pequeños lujos. Llorarás por tener otra vez esos caprichos que ahora, adulta, no te podrás permitir y le harás daño a gente o te harás daño a ti misma. Allí, tendrás a una persona que depende de ti y no querrás tanta responsabilidad a tu espalda. … pero eres cabezota y lucharás para demostrarle a todos que puedes y, especialmente, a la persona que mas te importa; A ti misma. ¡Es como si te viera! Si, te imagino una mañana, harta de todo y sin encontrar el porqué que te hizo estar ahí, llorando delante del espejo, mirándote a los ojos y diciéndote con tu mirada y tu voz más convincente: “tu sabes que puedes” como tantas otra veces has hecho ya. Y salir decidida por la puerta al mundo, armada con tu sonrisa falsamente positiva y las esperanzas puestas en una canción de tu Mp3 que haga que salga el sol en esa mañana soleada para todos y nublada para ti. Si, será muy duro a veces, sabes que te quiero demasiado para mentirte. Pero quizá entonces y solo entonces, puedas encontrarte a ti misma, saber quién eres y crear esa vida que tanto siempre deseaste. ¿No dices siempre que todo tiene un precio? Pues este es el que tú has de pagar para poder obtener tu tan amada recompensa.

Pero aun estas a tiempo de no dar el paso. Aun puedes no dejar tu imperfecto mundo cómodo y no vivir tan mala experiencia. Claro que entonces, tampoco llegarías nunca a conseguir eso que has deseado siempre y nunca aprenderás más de lo que ya sabes.

… Te conozco muy bien para saber que, como siempre, elegirás el camino difícil y serás una digna luchadora. Elegirás superar lo insuperable siempre hasta que, un día, lo insuperable te supere a ti y, a pesar de eso, seguirás intentando ser tu mas grande que ello… ¡Eres la Leo-Virgo mas testaruda que conozco y se que nunca te rendirás! Que puede parecer que si en algunos momentos, pero tú solo paras para dos cosas: coger carrerilla o acechar tu oportunidad. Y por eso te animo y siempre te animaré…aunque realmente no lo necesites.


lunes, 3 de mayo de 2010

Mi infeliz ajedrez.

Desde que regresé aquí, a mi vida sin ti, todo me resulta más vacío y sin sentido que nunca. Y encima ahora que no tengo nada que hacer (literalmente) me paso los días tirada en un rincón del mundo, sin hacer ruido y pensando en ti. Ahora solo quiero volver contigo pero, ¿para qué? Quiero decir, ¿Qué siento realmente?, ¿Qué sientes tú por mi?... Millones de veces he repetido en mi cabeza aquella última despedida sin encontrar ninguna prueba que me diga que no fue real lo que sentí… lo que creo que ambas sentimos. Pero entonces… ¿Por qué has desaparecido de mi vida?, ¿Por qué ya no me mandas mensajes diciéndome que me echas de menos?, ¿Por qué has llenado de silencio mi vida? ¡Y ahora tengo más miedo que nunca! Quiero volver donde estás tu pero ya no se si lo hago por mi misma o por ti. ¿Y si solo vuelvo por ti?

Y tampoco se que es peor: no cumplir uno de mis sueños por no repetir errores del pasado o, repetir otro doloroso y humillante error y cumplirlo. Y, en el caso de que regrese, no se si tendría otra vez el suficiente valor para luchar contra mi misma: ¡No se hasta cuanto más puedo doblarme sin romperme!

Pero una vez me prometí a mi misma no dejar nunca más que el miedo se apoderase de mi vida y, ahora, no se si tengo recompuesto suficientemente el corazón para enfrentarme a ti: a tu aprobación o rechazo. Es que me siento muy cansada.

Me siento como cuando jugaba de pequeña con mi abuelo al ajedrez: parecía que yo iba ganando, luchaba y luchaba por ganar aquellas partidas y ponía todo mi empeño e ilusión en ello y, cuando conseguía llegar al rey desprotegido, me daba cuenta de que no tenía nada que hacer. Todo lo que tanto me había costado conseguir, todo el empeño y la ilusión, ¡Todo!, no era suficiente, ni nada comparado con lo que me quedaba aun por perder…“Jaque mate”. ¡Y lo que me queda ahora es muchísimo más difícil que otras veces!

Se que cada movimiento cuenta en esta vida pero ¡es que es desmoralizador!

Ahora me siento así: desmoralizada, perdida y sola.

Desmoralizada por todo esto mismo. Perdida porque no se que hacer y sola porque, aunque cuente con el apoyo de mi gente, es una lucha que solo siento yo, solo la libro yo, solo la sufro yo, solo te quiero yo.



De momento voy a ver que sucede en estas semanas de espera mientras, cada vez más dolorosamente lento, se acerca el momento de partir y enfrentarte. Quizá el universo confabule y pueda realizar mi sueño en otro lugar donde no estés tú. Quizá me esperes, como tantas veces he imaginado, en aquel mismo sitio donde nos despedimos por primera vez. …Y lo peor es que siento que, desde que te conocí, no puedo sonreír sin ti. También te quedaste mi alegría en nuestra despedida.

… no se…

Solo se que vuelvo a caer en la espiral sin final y, aunque esta vez conozco de antemano los movimientos y la jugada, creo que mi corazón va a terminar otra vez tumbado por “jaque mate” en este tablero de luces blancas y negras, donde nadie ni nada es lo que parece.