Mis lágrimas del corazón y otras paranoias

lunes, 9 de noviembre de 2015

Carta a un amor de verdad

Querido amor de antes: 

Siento no haber podido tener tiempo antes para dedicarte solo a ti, para centrarme en responder y decir lo que siento y quiero.
De todas formas, me pediste tiempo… osea que el no haberte respondido hasta ahora no te pillaría tampoco de nuevas.

He sentido muchas cosas por ti, pero ninguna ha sido odio, ninguna se ha acercado si quiera a eso. ¿Estar dolida? Al principio, solo conmigo por no saber llevar las cosas de una manera mejor, por hacerte daño. Luego, cuando los reproches y el “nunca me has amado”, entonces si que me dolió… esas palabras si que me dolieron.
Sabes que has sido la primera persona que he sentido que me amaba de verdad, que me bajaba el cielo siempre que podía, aun sin pedírselo, nunca había sentido antes tanta seguridad con alguien, tanta paz, sin celos, sin mierdas, solo nosotras... Has sido tantas cosas bonitas para mi Encarni… ni te las imaginas. Pero alguien llenó esos huecos que dejamos crecer y, ese alguien, ocupa hoy mis días.
Creo que me has conocido tal cual soy, cómo siento, cómo pienso, mis maneras, mis ideas, toda yo… que has compartido conmigo suficientes momentos para saber que no miento, que no soy interesada, que no hago las cosas con un trasfondo, que no me gusta hacer daño porque sí… Creo que has podido conocerme lo suficiente como para no acusarme de muchas de las cosas que he sido acusada.
Entiendo que, estando dolida, hayas recurrido al camino fácil de criticar por hacer daño, de decir cosas que no sientes realmente, de dejar que los demás hablen sin defenderme… yo no soy así. Yo te defenderé y he defendido de todos, llevases o no razón, con o sin evidencias de lo que me decían, y lo seguiré haciendo, porque te he querido y quiero (aunque ahora mismo dueles más de lo que te pueda querer), y ese amor y tiempo que hemos compartido de felicidad, se merece un respeto, y tú también. Por esa misma razón nunca he hablado mal de ninguna de mis ex, ni nunca lo haré, tú no ibas a ser diferente.

Me siento fatal por ser otro motivo para hacer de este Octubre, un mes tan negro para ti. A veces me he sentido tan mal que he estado tentada de decirte que me quedaba contigo fingiendo que nada había cambiado un poco más, un mes más… quedarme contigo para apoyarte porque sabía que, si no era del todo, a medias no podría estar… efectivamente, así ha sido. Pero, considero que no te mereces que esté contigo por “pena”, ni yo ni nadie. Creo que era hora de soltar, de decidir, de seguir lo que mi corazón me decía (me equivocase o no) y, aunque siento mucho que haya sido en un momento tan complicado para ti, no se ha podido hacer de otra manera.

¿Qué me desenamoró de ti? Pues, lo principal ya lo sabes: la falta, la distancia, el no estar cuando necesitaba compartir contigo ciertos momentos que, quizá fueran tontos, pero al final los momentos sin importancia son los que construyen nuestros días. Te he sentido tan lejos tantos días… y, creo que ya te lo he dicho muchas veces, la distancia, paradójicamente, empezó poco después de volver yo de Escocia. La distancia entre tú y yo empezó estando ya aquí, estando juntas. Y no, no te he reprochado nunca que tuvieras que trabajar, es algo entendible el que lo hicieras. Solo digo que, quizá, no era nuestro momento… quiero verlo así.
Creo que, por todos los medios, he intentado siempre darte lo mejor de mí y, te lo creas o no, no ha sido una decisión fácil, ni se si acertada del todo puesto que podemos durar meses o años (eso no se sabe). Te he amado Encarni, no hay duda de eso, pero no podía volver a amarte como al principio. Por lo menos creo que no podré hacerlo hasta que nos olvidemos.
¿Quién sabe lo que pasará mañana?, ¿Quién sabe si estaré para siempre con ella o solo unos años o meses?, ¿Quién sabe si años después, nos volvemos a encontrar como dos extrañas y volvemos a enamorarnos de una versión mejor de nosotras mismas?, o no y nos reencontramos para ser solo excelentes amigas… la vida ya sabes que puede cambiar mucho en un solo segundo, prueba de ello ha sido este mes tan negro para ti.


Espero que este mes de Octubre no se te repita nunca más.
Que seas capaz de sobre ponerte rápido y seguir tu camino, con una bonita cicatriz por el daño que nos hemos hecho si, pero seguir adelante, como ya sabes hacer. Que seas capaz de recordarme mañana con una sonrisa a pesar de haber sido la segunda en hacerte daño. 
Sé que es duro ese daño porque a mí me han destrozado el corazón tantas veces que ya se hasta en qué lugar va cada trocito roto. He aprendido a reponerme rápido pero eso no significa que no me duela y tú, las promesas, nuestro futuro juntas, nuestros planes y demás, siempre dolerán.

Ojalá podamos llevarnos bien en unos meses, sin precipitarnos, sin que duela ya, solo querernos como se quiere a un mejor amigo, a ese que es como un hermano, con un amor puro y limpio. Es complicado, lo sé, pero espero que no sea imposible.

Siento no poder estar para que te apoyes en mí estos meses y ayudarte a levantarte. Pero creo que si hubiera seguido hablando contigo como siempre, a todas horas, no hubieras sido capaz de soltarme nunca. Necesitas desintoxicarte de mí, no pensar en mí a todas horas, ni tener pensamientos recurrentes sobre mí  a todas horas… olvidarme, eso necesitas.
Así es que sí, te doy espacio, te doy tiempo, te doy distancia y, espero que, todo eso junto, te lleven al olvido, a olvidarte de mí… aunque también yo te eche de menos tantas veces y todos los días.



y... aquí estaré mañana, cuando te cures, cuando decidas que puedes volver, cuando vuelvas a ser fuerte... aquí estaré, esperando que me sonrías otra vez y me pongas al día de todo lo que me he perdido de tí, para contarme tus nuevos sueños y proyectos, para pedirme que sea complice de ellos... aunque sea desde la distancia.

Gracias por haberme hecho tan, pero tan feliz...

Te quise, te quiero y te querré siempre…

                                   seas ya quien seas
        
                                                         sea yo quien sea
                 
                                                                        y sintamos lo que sintamos mañana

                                                                                                                 no olvides nunca eso.





                       Te echaré mientras de menos





martes, 11 de agosto de 2015

Dices y dicen

           

 Dices que no te quiero, llegan a mis oídos esas palabras. Y he de decirte que si te he querido… aún te quiero, aún hay días que siento no haber podido hacer las cosas del todo bien, no haberte sabido demostrar que te quería por encima del mundo, no haber sabido entenderte del todo… ni de que tú tampoco supieras darme muchas cosas de esas a mí.

Te he querido tanto, que durante dos años, a pesar de todas las peleas y reproches, seguías siendo el mejor motivo para continuar. Y sí, me fui de tu lado esperando un cambio por tu parte que nunca se produjo, un “vuelve” que creí que nuestro amor se merecía… o por lo menos yo me merecía.
Yo sí que me hubiera tragado mi orgullo y hubiera ido a buscarte para intentar arreglar las cosas un tiempo después, porque sí, te seguía amando. Estábamos estancadas en un periodo feo, un periodo donde lo último que necesitábamos era estar juntas y necesitábamos darnos un tiempo, necesitábamos alejarnos un poco la una de la otra para no destruirnos mutuamente, o destruir nuestro amor. Ninguna de las dos contábamos con que tú te enamorarías de verdad de otra persona en ese tiempo (que al final fue punto y final).
Y no me arrepiento ahora de las decisiones que tomé, solo me hubiera gustado poder haber terminado bien algo que, por lo menos para mí, fue una historia tan bonita.

Tú, al poco de dejarte, encontraste el amor en otros brazos y sé (porque lo has escrito y lo he leído de tu mano), que estás enamorada como nunca antes… y con esto no te reprocho que nunca me quisieras, no, yo sé que si me quisiste y mucho, sobre todo al principio que todo era tan bonito. Pero no creo que nunca estuvieras enamorada de mí, no al menos como sé que estás de ella. Pero te empeñas en decir que nunca te quise y, te lo creas o no, que dudes de eso me duele más que cualquier insulto, pero bueno, si es lo que crees, siento haber malgastado dos años de tu vida a mi lado. Espero que ahora recuperes el tiempo que perdiste conmigo con un amor que sepa darte todo lo que nosotras no supimos tener.
Yo no me arrepiento de haberte conocido, ni creo que haya sido un error ninguno de los momentos que pasamos juntas, y sí, he querido mucho a tus hijas… sobre todo a la pequeña, porque era con la que más cosas compartía, y me sigue doliendo muchos días que no esté, las sigo llamando “mis niñas”, “mi mayor” y “mi pequeña” y siempre lo serán. Aun tengo la esperanza (tonta de mí) que, en ciertas fechas señaladas, como mi cumpleaños, el suyo o algún día sin más, reciba una llamada con su voz al otro lado del teléfono… pero supongo que ya no se acordará de mí, y lo entiendo. No puedo enfadarme porque la apartases de mí, solo ponerme muy triste cada vez que, como ahora, me acuerdo tan nítidamente de ella y sus cosas. Y, después de algunos momentos contigo, lo mejor de la que fue nuestra historia, ha sido sin duda, ellas dos.

La gente habla mucho, ¿sabes? Pero jamás he dicho nada malo de ti, ni cuando sabía a ciencia cierta que lo que llegaba a mis oídos había salido de tu boca… hasta te he defendido y lo sigo haciendo cuando alguien dice algo de ti que falta tu memoria. Pero supongo que es más fácil creer a gente de fuera que a alguien que te hizo daño una vez. Lo entiendo, pero perdona si no soy así, como el resto.
Te he amado sí, y eso se merece un respeto, hayamos terminado mejor o así de mal. Lo dije ayer, lo digo hoy y lo diré siempre, contigo o cualquiera de mis ex… ¿A que tampoco me has oído nunca hablar mal de ninguna de ellas?

¿Qué quieres que te diga ya? Sé que nada de lo que haga o diga servirá… que ya no recuerdas como era, que ahora soy el monstro que el odio ha creado en tu cabeza y te crees todo lo que las malas lenguas inventan y oyes de mí. No recuerdas que soy incapaz de mentirte, las promesas que nos hicimos antes de que todo comenzara y ninguna de las veces que te hice sonreír. Ahora mi recuerdo es algo negro… apuesto a que no te acuerdas ni de nuestra primera vez, ni de las escapadas a tu casa durante ese verano, ni como fue decirles a las niñas que nos queríamos, ni de aquella cena primera de noche vieja, ni ya nada de aquellos años tan maravillosos… No te culpo por olvidarlo, es otra manera de sobrevivir. Pero me da mucha pena. Yo si los recuerdo, y quizá los recuerde siempre. Que esto no quita que quiera con locura a mi chica, pero para mí fueron buenos momentos que, como tantos otros de antes que tú, no olvidaré porque forman parte de mí de una u otra manera.
… y estaba tan enamorada de ti que llegué a pensar que mi predicción de los dos años juntas no podía de ninguna manera hacerse realidad. Fuiste la primera novia que entró oficial en casa y en mi familia… así de importante fuiste para mí, nunca antes había entrado nadie más, ni Yolanda si quiera. Y si, puedo asegurarte que te amé… y que, aún hoy, te quiero lo suficiente como para preocuparme, desde la distancia, por ti cuando sé que algo malo te pasa (que no te llamo porque sé que no soy bien recibida o porque no me dejan hacerlo).

Y, quieras o no, estaré siempre que puedas necesitarme, no importa los años que pasen, ni donde esté, ni con quien… Has sido importante por muchas razones en mi vida, y te he querido mucho también, y ese pasado del que ahora tu puedes arrepentirte tanto, para mí es un nexo de unión imborrable.
Y me encantaría que conocieras a mi chica (puesto que yo a la tuya si la conozco) y contarnos lo maravillosas que son respectivamente,  y que formaseis parte distante de mi vida, como otra amiga más. Tomar algún café las cuatro de vez en cuando o ir a la playa con las niñas.
Me gustaría decirte que no pierdo la esperanza de que algún día esto pueda llegar a pasar, pero sé que cada día que pasa, pierdo un poco más esa esperanza y ya, hasta se casi a ciencia cierta que será algo imposible… pero no sabes cómo me gustaría equivocarme.



En fin… Espero estés feliz de verdad, te lo deseo de corazón. Y que, por mucho que las palabras sean palabras y se las lleve el viento, puedas creer al menos un poquito de lo que te he dicho.

Cuidaros mucho… os querré siempre.



viernes, 24 de julio de 2015

Encarni

Quizá ella no sea muchas cosas (yo tampoco soy perfecta), pero hay dos cosas que si es: la mejor novia del planeta y una persona de las especiales, de las que caen bien a todo el mundo.
Quizá su mayor defecto sea lo insegura que es para muchas cosas, para sus cosas, (que, ella no lo sabe, pero son las más importantes). Siempre lo da todo y no sabe reservarse nada para ella misma: no sabe ser egoista aunque, a veces, la vida y la gente nos obliga a serlo.
Odio que se despierte tan temprano (y sobre todo que me despierte a mí) para luego ir con sueño todo el día. Esto demuestra lo activa que es, y siempre tiene algún plan o 'café' pendiente con alguien... aún no nos hemos aburrido juntas ningún día de casi 4 meses que llevamos juntas. Y, aunque a veces es agotador seguir su ajetreada agenda, me pone las pilas si, y eso me encanta. También sabe ir despacio y cambiar su ritmo al mío, nos adaptamos bien.
Le pone pasión a todo lo que hace, ya sea un trabajo agotador, o simplemente, mirarme. Me encanta como me mira y se le pone esa carita de tonta que me hace sentir tan especial.
Me gusta ese sentido de la responsabilidad suyo. Ese 'me tengo que ir a trabajar' por mucho que yo la tiente.
También me encanta meterme con ella: hacerle cosquillas, sacarle burla cuando reguñe y decirle que es una gruñona, decirle que es 'mi tonta' o 'reprocharle' mil veces (de broma) algo que dijo para que se haga la ofendida y, luego, darle muchos besitos para hacer que se le pase y me 'perdone'.
Tiene algunos demonios, pero nunca he conocido unos demonios que se lleven tan bien con los míos.
Se desvive por hacerme feliz, porque esté bien siempre... no puede verme ni un poquito triste y, cuando lo estoy, se mata por hacerme sonreír.
Por ahora no es detallista (de regalos o sorpresas) pero si tiene detalles inesperados de esos que me encantan (como acordarse de cómo me gustan o no ciertas comidas y pedirlas a mi gusto, de recordar hacer o no cosas que sabe que son manías mías...)
Es una gruñona paciente... yo siempre lo he sido pero su paciencia dobla la mía. Sobre todo, adoro que sea paciente conmigo y me encanta imaginarla siendo una viejita cascarrabias, pero a mi lado.
Aún no hemos discutido nunca (todo lo hablamos antes de si quiera enfadarnos), pero se que es de esas personas que es capaz de tragarse el orgullo por amor, que siempre dice las cosas claras y, sobre todo, me encanta que me haga sonreír cuando tengo un día frustrante y le arrugo el morro a ella.
Tiene sus defectos (como todos los tenemos), pero es de esa clase de personas que reflexiona con sus tropiezos sin culpar al mundo o a los demás.
Se la suerte tengo de tenerla y de que me quiera así... De haberla encontrado justo ahora.



domingo, 31 de mayo de 2015

Nuestra distancia

No estés triste mi vida.
No llenes esos ojos tan bonitos con un corazón triste. La distancia solo es temporal y, visto está, no es suficiente para separarnos, porque no lo hace, ¡al contrario!, somos ahora más fuertes, más grandes… nos amamos más. E imaginamos juntas un futuro lleno de un nosotras por cada rincón. ¿Una casa juntas?, ¿casarnos?, ¿hijos?... todo lo que quieras mi vida… pero todo contigo. Eso sí… ¿Cómo era tu frase?, ¡ah si!: “poco a poco”


En los últimos años me he sentido muchas veces sola estando a unos pocos centímetros de quien compartía mi vida. Con esto quiero decirte que la distancia está solo en el corazón y, mi amor, mi vida, yo no te noto lejana, te noto aquí, dentro de mí, escapándote a veces por cada poro de mi cuerpo, por la sonrisa que pones en mi boca… y, otras veces, te pierdes tan dentro de mí que hasta te echo de menos yo también, y me desespera tener que esperar (nunca me gustó) porque parece que nunca llegue el momento de empezar una vida contigo. Esperar… nunca he entendido eso de “dulce espera” hasta que, ahora, pienso en cuando te tenga delante de mí, a solas, después de tanto tiempo, y agarre con mis manos tu cara y tú, con las tuyas, rodees mi cintura, y nos miremos así, como millones de veces nos hemos mirado ya… ese momento antes de ser solo tuya y tú solo mía será eso a lo que llaman “dulce espera”.

No quiero que estés triste vida mía. Y mucho menos por esta distancia a la que nos he sometido. Y, cuando yo también me pierda dentro de ti. Cuando me eches de menos, cierra los ojos e imagíname en tu cuerpo, como tantas veces, como una vez más y como nunca.
Cierra los ojos y recuerda aquel día en la playa. Incapaces de mirarnos la una a la otra. Cruzar una mirada fugaz y esas sonrisas instantáneas, como el café. Paseamos tan juntas que hubo un momento que nuestras manos se rozaron, y tus amigas, que aún o me conocían (ni si quiera tú me conocías), previeron que de ahí saldría algo más.

Viste mis alas rotas, mi corazón mal cosido y algunas de las piedras de mi equipaje. Viste mi mejor parte sin que yo te la mostrara, y pusiste sonrisas mucho más dentro de mí de lo que nadie las ha puesto nunca. Arañaste y mordiste hasta ganarte mi amor… O quizá solo jugases tus cartas mejor que yo las mías aquel día que nos propusimos iniciar un juego conjuntamente, ¿qué As tenías guardado para enamorarme así? Para convertir un corazón partido y dividido en algo tan bonito, tan brillante y rendido a tu sonrisa. 
Yo vi cierta soledad en la paz de tu sonrisa, tu genio enfrentándose al mío, tu sinceridad atando mis golpes de celos, tu humanidad rompiendo mis dudas... La forma tonta en que me miras siempre, el rojo de tu vergonzosa piel y tu manera de caerle bien a todo mi mundo aun sin conocerte. Se nota de lejos que los pájaros de mi cabeza quieren hacer nido en tu corazón. Que mis brazos quieren solo pertenecer a la órbita que creamos juntas. Que has conseguido domar a mi león. 
Porque cuando estamos juntas solo somos tú y yo. El mundo es brillante y lo malo explota como pompa de jabón cuando me abrazas, lo sabemos, aquel abrazo infinito en la puerta de la biblioteca de Murcia confirma que es cierto que, cuando nos abrazamos, todo se detiene. Que solo tú haces que mis cabreos sean tan dulces y pintas sonrisas para quitar importancia a mis días grises. Que contar tus pecas y lunares sería el mejor castigo por todos mis pecados y que, quiero pecar contigo todos los días de mi vida.


No estés triste porque esté lejos, porque al llegar a casa no me puedas abrazar. No estés triste mi amor, porque muy pronto me tendrás cada noche a tu lado, para seguir soñando con un futuro, para construirlo día a día, para discutir por todo, para reírnos de todo también, para follar con y sin rabia, para hacernos el amor cuando necesitemos volver a sentirnos o, simplemente, para dormir abrazadas.

Quiero que seas mi niña mimada y que tú me mimes a mí como lo haces cada día.


¿Ves?, Piensa cuanto tenemos que agradecerle a la distancia… que nos ha dado tiempo a conocernos lentamente, a echarnos de menos, a volvernos locas la una por la otra aun sin quererlo, a follarnos sin tocarnos y hacernos desearnos más, a pensar en  un futuro que hemos empezado ya a construir juntas.
Y no te puedes imaginar lo grande que me siento por tenerte, por no tener dudas de eso que sientes, por no tener dudas tampoco de lo que siento yo. 
Sé que me quieres, ¿sabes lo mucho que te quiero yo? ¿Las ganas que tengo de ser solo tuya?



Siempre he odiado las cadenas y muero de ganas de atarme a ti, a tu cuerpo, a tu vida.



martes, 26 de mayo de 2015

Nuestro cuento



¿Sabes una cosa?

Creo que ya es hora de que alguien te lo diga.

Tengo que confesarte que, cuando te vas a dormir y cierras los ojos, del mundo se va el color y todo se vuelve blanco y negro sin que tu lo sepas.

Las estrellas son solo puntitos blancos mates en lo alto. La luna, triste, se vuelve de un gris apagado. El cielo negro oscuro, desaparece tras un manto sin dejar rastro alguno.
Las horas pasan cansadas y tristes y no existe la alegría, ni el color, ni las cosas bonitas... ¡NI SI QUIERA LAS CHUCHERÍAS!
El reino entero oscurece y solo yo he descubierto exactamente porqué.

...

Y entonces despiertas, y abres los ojos, princesa, y los colores vuelven al mundo, para ti, para que tú los veas.
¿Quién quiere estrellas si puedo mirar tus lunares? 
¿Cómo puedo mirar la luna si tu sonrisa me alumbra más?
No quiero otra luz ni otro cielo que no sea el de tus ojos azules.
Ni más magia que la de los colores de tu pelo.
Ni un mundo donde no estés tú con tus miedos y manías.
Ni hay golosina mejor a mi boca que toda tu piel desnuda.

Cuando duermes el mundo entero está dormido... o quizá solo duerma mi mundo, solo duermas tú... y hasta que despiertes, hasta que pueda verme en el azul de tus ojos otra vez, no hay luz, ni color, ni magia, ni un corazón que se hinche de alegría como se hincha el mío cuando te veo sonreírme.

Porque dicen que hay UNA princesa para cada cuento y, en nuestra historia, somos DOS.

Juntas se que venceremos al dragón del tiempo, a los brujos y brujas envidiosos, al veneno de la picadura de la monotonía, al peso del ogro 'tiempo' y... ¡tendremos tantas y largas aventuras!

Pero este cuento es muy viejo y delicado y necesita que lo cuiden a diario con mucho amor. Y yo, sin colores en mi mundo, sin luz y sin un corazón que se llene de alegría y petazetas, no sabré cuidarlo sola. Es por eso que te necesito a ti. Que necesito que no sueltes mi mano y me ayudes a cuidar de esta historia todos los días.

Y también que me ayudes a luchar contra el dragón, los brujos y brujas,las picaduras de diferentes insectos y los ogros, porque sola no podré, necesitaré a mi heroína.

...Y no creo que nunca encuentre una droga que me de el subidón que me das tú (o que me de los 'viajes' que tú me das) ;)


¿Me ayudas entonces?

¿Serás la otra heroína de mi historia?




lunes, 4 de mayo de 2015

Un 4 de Mayo de 2015 ;)

Nuestra aún corta historia comenzó por casualidad (como siempre comienzan las buenas historias), en un saludo extraño porque tu cara me era familiar: te había visto en alguna parte y quería averiguar de qué te conocía.

Es curioso como el destino puede juntar dos caminos a veces.

Desde ese día comenzamos a hablar a diario, y cada vez nos gustaba más hacerlo. Un 5 de Abril nos conocimos en persona en la playa… ¿Qué lugar mejor para una primera cita? (aunque entonces no sabíamos que lo era), pero no, nuestro día no terminó ahí, para rematarlo y hacer la cita tan perfecta, una de bolos, helado, billares y muchas risas… y un atardecer camino a casa que se hizo noche.
Según tus amigas teníamos mucha química y yo pensaba que esto no tenía ningún futuro, que de ninguna manera quería tener nada con nadie y menos cuando en unos días me iría a otro país tan lejos. Mi decisión era firme y clara: “esto es un juego que termina el día 20 y hasta donde llegue entonces ha llegado” y tú estabas de acuerdo.

Comenzaron entonces mis visitas días si, día no, a Murcia y tú, aún sin dormir (por culpa de tu trabajo), no desaprovechabas ni un momento para estar conmigo. Pasamos esos días conociéndonos un poco más la una a la otra y, con la vergüenza de unas niñas de 15 años, nos sonreíamos y mirábamos sin atrevernos si quiera a rozarnos.

Pero llegó el día de nuestra despedida. Ese día hasta me acompañaste cuando entré a quirófano para que fuera a ti la primera que viera al abrir los ojos, al despertar. Ese gesto me pareció tan bonito que empezaron a temblar los cimientos de mi, hasta entonces firme, decisión. Pasamos un día estupendo en compañía de tu amiga y mis niñas de Murcia, tanto, que no podía terminar nuestra despedida de otra manera que no fuera así: siendo por fin mi cuerpo tuyo y el tuyo mío (nunca hubo despedida mejor que esa).
… y el momento de irme de verdad se hizo presente, pero nunca fuimos capaces de separar nuestros caminos, ni si quiera por un momento. Te quedaste a luchar por mí, por mi corazón entonces dividido. Y yo, a tantos kilómetros de ti, empecé a valorar esos pequeños detalles de nuestro día a día.

Creo que, si me hubiera quedado, no habríamos dado tiempo a conocernos así, como ahora nos conocemos. Creo que nos habríamos perdido cosas la una de la otra por la prisa que tiene a veces la carne.

Ahora sé que me quieres, nunca en toda mi vida he estado tan segura de que otra persona sienta eso por mí. Nunca lo he tenido tan claro, sin si quiera una pequeña duda, lo sé, me quieres.

¿Qué si te quiero yo? Creo que cada noche queda claro solo con esa forma que tengo de mirarte. Porque, aunque decir un “te quiero” pueda ser la mentira más dolorosa del mundo, yo ya sabes que no se decir algo que no sienta, y en cada conversación que tenemos, cada día, y cada noche, no puedo dejar de decírtelo… de sentirme así, tan llena de felicidad cuando te miro que sonrío sin poderlo evitar (y tú siempre me preguntas por qué lo hago).


Por todo eso y todas las ansias que tengo de que esto salga bien, de que nunca se me acaben las ganas de tenerte solo para mí, de que nunca dejes de mirarme así (con esa cara de tonta de la que tantas veces me he reído pero que me encanta), de no cansarnos nunca de decirnos te quiero, ni de mirarnos durante tanto rato sin decirnos nada, solo sonreír, de que me enfade y me hagas reír para que se me pase… Quiero seguir llamándote “tonta” toda mi vida y, pasito a paso, empezar esto contigo, que aún es pequeñito, pero fuerte a la vez. Quizá no seamos la pareja perfecta a la vista del mundo, pero yo quiero empezar un mundo contigo y ser yo también tu mundo.

Quiero dar este pequeño paso hacia ti, hacia lo que quiero, hacia un “nuestro” futuro juntas (que espero impaciente, construyendo mientras, estos cimientos que espero que sean tan fuertes para aguantarnos todo lo malo, a tu lado)… Te quiero mi tonta ¿Quieres formalizarlo ya de una vez?, ¿Quieres ser mi novia?


jueves, 26 de marzo de 2015

Mi adiós para ti

Habrás oido que me voy de España en unas semanas y quiero irme dejando todos los cabos atados por si decido no regresar...supongo que para ti son buenas noticias.

Para empezar, no voy a ir el Lunes a por mis cosas, confio que las traerás tu antes de Octubre (que me harán falta). No quiero irme sintiendo que lo último que sentí por ti fue odio y que antes de irme destroce tu mundo irreparablemente...En realidad, lo de no hacerlo es el último regalo que te hago, porque motivos y huevos me sobran, solo que he decidido confiar en que no me vas a obligar a ello.
Por otro lado, sigue odiándome cuanto quieras y critícame aun más: yo, haya sentido por ti lo que haya sentido, ni lo he hecho ni nunca lo haré... aunque no te lo creas.

Como aclaración decirte que la chica aquella que conocí en el orgullo (donde tu conociste a tu chica) y empezamos a hablar por face, es casualmente, la ex de tu chica y fue ella quien me lo dijo cuando ya estábais juntas (yo no lo sabía). Nos llevamos muy bien y salimos y tal, pero nunca he dejado que hablen mal de ti... de su ex que digan lo que quiera poque es su ex no la mia, no la voy a defender.

Si alguna vez te he pedido perdon no ha sido porque lo necesite, ha sido para que sepas que soy consciente de que no todo lo hice bien y se reconocerlo a pesar de mi orgullo... cosa que por tu parte nunca ha sido así...al menos no conmigo directamente y haces bien, nadie te obliga a disculparte por nada, a mi tampoco, pero era un paso para seguir mi camino y, aun así, te perdono sin necesidad de que me lo pidas.

Cynthia... has sido muchas cosas bonitas para mí y se que te quise de verdad... lo suficiente para alejarte de mi y dejarte ser feliz con otra (aun amandote) que entonces mal conocías.  Y ahora ya no me duele la distancia que entonces puse, porque se que gracias a ella, estás enamorada y vives feliz. Y no te haces a la idea de lo mucho que me alegro, porque si, me alegro.


Me voy, y me hubiera gustado despedirme de ti con un abrazo y ese "a ver que me traes" que supongo dirías, pero me conformo con irme sabiendo que estás feliz y bien...eso es todo lo que necesito saber ahora mismo.

También estoy feliz por haber coincidido contigo en esta vida, por haberte conocido y haberte amado como lo hice. Guardaré de ti siempre un bueno recuerdo a pesar de todo y estaré cuando quieras que esté.

Perdona por no haberte sabido hacer feliz...ojalá lo seas aún mucho más de lo que yo te deseo. Y...Ya sabes que siempre te voy a querer (aunque ya nunca igual) y espero volver a coincidir contigo en otra vida, de otra manera, puesto que en esta ya no lo veo posible.

Cuídate muchísimo fea
#Siempre

martes, 17 de marzo de 2015

Por eso te necesito lejos

Puede que sea yo quien estaba equivocada y viera fuego donde sólo apretaba la niebla.
Puede que los días que pasamos juntas solo fueran especiales para mí, puede que esa sensación de bienestar fuera solo una ilusión de algo que yo necesitaba ver y que, realmente, no estaba... Que no fue en absoluto especial y que todas las chicas como yo, pasan de esa forma por tu vida: que solo somos un fin de semana de sexo y nada más.
Puede que planear tantas veces esos viajes para vernos no significase realmente que me echases de menos si no que, simplemente, creías tener un polvo garantizado... Y eso nunca viene mal.

No sé, siempre peco de tonta con estas cosas del corazón y pienso que todo es lo que parece, que, a veces, las palabras mienten o esconden su verdadera naturaleza... No me puedo creer que sea tan idiota, ¿eh?
Espero que al menos te medio aprovecharan esas noches juntas (que sé que por completo no nos aprovecharon)... Supongo que es lo que te llevas de haberme conocido: tres días juntas (que a mí me parecieron maravillosos) o un fin de semana de sexo.

Yo por mi parte me llevo infinito más... Esa es la parte buena de apostar por las personas con el corazón abierto: que lo que me llevo siempre duele al principio, cuando toca soltar, eso sí, pero es muchísimo más grande de lo que puedas imaginar. Tanto, que el dolor hasta merece la pena... a veces.


Yo me llevo de ti días enteros de risas, de estar ahí la una para la otra, de ser un mutuo apoyo, de mimarnos en la distancia, de follarnos sin tenernos delante, de tenernos muchas ganas. Ratitos de Skype, de entera complicidad, de sentirme comprendida, de sentirme especial. Ratitos de intercambio de lenguajes (valenciano-inglés).

Y esos tres días (con sus tres noches) juntas: los masajes en la espalda, la ducha, que me secaras el pelo, dormirme abrazada a ti y tú, con tu cara en mi cuello, sintiendo tu respiración en él, comerte al besos...
Pero, sobre todo, volver a sentir que puedo desnudarme tanto física como mentalmente con otra persona que, siendo yo misma, he aprendido tantas cosas también de ti.
Además de compartir  tu vida esos tres días contigo y tu maravillosa familia (que ya sabes que adoro)

...todo eso irá conmigo siempre. Y las cosas que me quedo con ganas de hacer, también.

Ahora te he pedido una distancia que creía necesaria, ya sabes, para devolverme a mí realidad (que está claro que nunca fue la nuestra). Para poder darte exactamente el tipo de relación que tú quieres: una alejada folloamistad,  sin sentimientos de por medio ni nada más.
Aunque quizá la distancia que hemos puesto de por medio sea tan exageradamente grande que veo que hasta amenaza con destruir lo demás (esa folloamistad que buscabas).

"Eres mi droga diaria y necesito ir quitándome de ti, distancia. Háblame cuando me eches de menos" ... Suponiendo que me ibas al echar de menos al menos un poco y, aunque ya sabía yo que nunca como yo a ti, tampoco me podía imaginar que me ibas al sustituir así de rápido.
En fin... Yo sola me lo he buscado supongo.

Ahora solo me queda acostumbrarme a tu ausencia y empezar a soltarte. ¿Luchar por ti? Me prometí no volver a hacerlo por quién no mostrase interés en mí y tú,  claramente, no lo haces, al menos no buscando lo mismo que yo. Contigo no puedo. Ni puertas ni ventanas abiertas a la mínima oportunidad, estás herméticamente cerrada a sentir nada, y yo solo busco hacernos sentir juntas, compartir contigo esto bonito que podría sentir... Si lo dejase crecer. Crecer juntas día anterior día. Y presiento que podríamos ser tan felices, tanto, ni te lo imaginas.

En fin... Nadie dijo que fuera fácil esto de querer, cuanto menos lo de dejarse querer, ¿no?



domingo, 8 de febrero de 2015

Fotos de otro tiempo


Mirar fotos antiguas y pensar lo que cambia una sonrisa y una mirada con el paso del tiempo, de los daños y los años.
Normalmente, la mirada va apagando su luz, se vuelve cansada y gris y, la sonrisa, va perdiendo magia conforme vamos ganando cicatrices en el corazón... o quizá se parezca casi completamente a la sonrisa que un día lucimos, hace ya mucho tiempo, pero nuestra mirada ha cambiado, ya no es la misma... porque nosotras no somos las mismas tampoco. El tiempo pasa.

Estoy en un momento de mi vida de descubrimiento personal donde me quiero y soy consciente de muchas cosas que traía a mi espalda con mi bagaje personal.

Por primera vez veo el premio a todo ese arduo trabajo personal desde hace tantos años, a tanto sacrificio y dolor... lo difícil de soltar lastres.

He desecho mi mochila personal infinidad de veces (y las que me quedan aún), he guardado lo que consideraba necesario para seguir... y algunas "piedras" innecesarias de las que aún no podía desprenderme... ya sabeis! por aquello del no saber ser feliz por completo y para tener, de vez en cuando, una piedra a la que mirar cuando quiera autoputearme y necesite que mi camino sea un poquito más complicado.
Lo importante es, que aunque la mochila siga estando tentada con nuevas piedras que mi camino pone ahí, no dejar que todas formen parte de mí: aprender a no cogerlas o a soltarlas rápidamente. SOLTAR esa es la clave: dejar ir, olvidar, perdonar... todas esas cosas tan complicadas si.

Pero soltar no significa ni de lejos cerrarse a sentir y si, yo quiero sentir todo lo que vaya apareciendo en mi camino, duela o no, sin dejar de andar. Unas veces andaré en compañía, la mayoría de veces iré sola, pero sin dejar de detener mis pasos para aprender algo nuevo.

No quiero escudos otra vez en mi corazón que den falsa sensación de protección y que, he aprendido que en realidad, solo aíslan sin dejarnos vivir.
Las cosas hay que vivírlas, sentirlas... que a veces el dolor no es malo y que también es necesario llorar y echar de menos para ser feliz.

He visto gente considerada maravillosa hacer cosas terribles sin pestañear ni tener remordimientos más allá y, por el contrario, personas que la sociedad ha catalogado como monstruos, tener los mayores actos de amor. También he visto el daño que hace una etiqueta y lo hipócrita de la sociedad en general, la parte bonita de una mentira y la parte fea de la verdad.

... y a pesar de todo eso y mucho más... Sigo mi camino llenando mis ojos con nuevas luces, nuevos sueños, nuevas personas y vientos.
He conseguido tanto... ¡Y lo que me queda! ...Que aún apenas empiezo a vivir.
No quiero dejar pasar ninguna oportunidad, ni ninguna persona sin conocer, ni algo que pueda aprender sin aprender... que ya veré yo luego si merece la pena todo eso o no y con qué de lo vivido me quedo.

Y, mientras tanto, sigo mi camino reflejando en esta mirada el día a día de este continuo fluir de la vida.
Que bienvenido será todo lo que venga mientras me aguante en pié y pueda responderle con una de mis sonrisas.

:) Así

domingo, 11 de enero de 2015

¡Bienvenidos a la familia Cánovas!

Bienvenidos a la familia Cánovas!

Una familia donde nadie siente y no se valoran ni exteriorizan los sentimientos bonitos. Donde nunca se dicen cosas como 'te quiero', 'te he echado de menos', 'que alegría me da saber que estás bien', '¿estás bien?'...
No hay metas comunes, ni el sentimiento que se respira es de amor.
No me malentendais, si que somos una familia unida, de cara a los acontecimientos externos si, internamente está todo muy bien diferenciado y hasta lo más simple genera discusión.

Donde convives 25 años con unas personas y no te molestas en conocerlas o en pararte a pensar un poco en ellas más allá de lo que se ve: las acciones son acciones, sin más. No existe nada detrás de ellas y casi nadie se pregunta el por qué de las cosas, simplemente se juzgan y ya está.

Una familia llena de secretos, de "que no se entere...", de hacer las cosas por la espalda porque de cara no sientan bien.

Si, bienvenidos a MI PEDACITO de familia Cánovas. Esa que lo más bonito que tienen que decir de una persona es que 'madure' (aun sin conocerme más allá de comer juntos todos los días).

Donde la persona más cayada es la única que se da cuenta siempre de las cosas, aunque muchas veces no diga las cosas por no liarla, o no sepa cómo actuar o hacer saber que está ahí, por su edad.

Donde la más sensible es la más distante, porque no puede ser de otra manera. Cada vez la entiendo más y, a pesar de discutir a veces, es la única de todos que se que trata de entender y que está imcondicionalmente. Si si, os parecerá raro porque muchos no la conoceis ni os habeis parado a observar más allá, hablo de mi tía si.
...

Que triste que unas personas que comparten su vida a diario se conozcan tan poco y sean incapaces de expresarse libremente, sin miedo a ser juzgados y sabiéndose queridos, que al final de eso se trata una familia,¿no?

Que pena.

Ojalá algún día seamos capaces de empezar a madurar TODOS si, a conocernos un mínimo a nosotros mismos para poder empezar a conocer a los demás.
A ver que querer a alguien está más allá de la simple convivencia y que, el amor de familia, al igual que el de pareja, se cuida a diario y se gana: que nadie está obligado a quererse por llevar la misma sangre, no...y que el agradecimiento no tiene nada que ver con el cariño.
Quizá si nos pusieramos las cosas más fáciles o las hiciéramos desde el cariño, mejorarian un poco las relaciones y no saldríamos a discusión diaria. Las actitudes cambiarían y el sentiento también... aunque si después de todo este tiempo nadie ha visto el problema, no creo que nadie lo vea ya.

... creo que es hora de que TODOS empecemos a madurar si.

Con todo el cariño que me sale teneros... familia