Me preguntas qué me gusta de ti, porqué te miro de esta forma cuando tú no te consideras especial… pues bien, aquí te recopilo un poco lo que ya sabes.
¿Que qué veo en ti?
Me gustan tus ojos que dicen todo lo que tú callas.
Las sonrisas que me dedica tu boca y, sobre todo, esa que medio dibujas cuando me meto contigo y te hago reír.
Adoro despeinar tu pelo con mis dedos y ver como te lo vuelves a recolocar rabiando porque no te gusta que lo haga.
Y el tacto de tu piel cuando rozo alguna parte de ti con la punta de mis dedos, y lo nerviosa que me siento entonces. Y estar cogida de tu mano, sintiendo que ya nada malo me puede pasar, mientras acaricio cada centímetro de ese pequeño trozo de nosotras que entonces, une tu vida a la mía.
Me muero por besar tus labios. Esos que ya en tantas noches de sueños, he destrozado con los míos. Esos que tanto quiero y tantas veces te he pedido, pero que nunca me das.
Y recorrer tu cuerpo desnudo con mis manos sintiendo cada pequeño suspiro de ti en mí. Besando palmo a palmo tu vida. Y subirte al cielo de los sueños con mi boca, sintiendo lo que eres y lo que soy yo cuando estoy contigo.
Quiero despertarme en medio de mi miedo y abrazar el tuyo, y soñar junto a ti con un futuro de cosas buenas y malas, pero un futuro sin fantasmas y unidas.
Quiero olerte en medio de la noche y no poder dormir sin ti a mi lado.
Simplemente verte aparecer y ser feliz.
Besarte bajo la lluvia solo porque me apetece que cada gota sepa que, entre todas las personas del mundo, me elegiste a mi y yo a ti.
Estar contigo todos los días olvidando el pasado y viviendo en una sonrisa.
…. Y sabes que no es fácil tampoco para mí. Que tengo mucho miedo cada vez que te miro solo porque sabes realmente como soy y no lo que aparento ser. Porque me siento indefensa cuando me abrazas. Y también me da miedo hacerte daño, aunque seguro que ambas nos lo haremos. Solo espero que algún día puedas verme como ahora te veo yo a ti. Que sientas mis mismas inseguridades y seguridades cuando estés junto a mí… Quizá espere demasiado.
Mis lágrimas del corazón y otras paranoias
miércoles, 22 de diciembre de 2010
jueves, 9 de diciembre de 2010
Carta de navidad II
Queridos Reyes Magos (como veis este año si he querido usar lo de “queridos” y mas adelante explicaré porqué)
Las navidades pasadas me dirigí a vosotros para pediros “la felicidad” y, os desglosé ese término en (y copio y pego) “la suerte en mi viaje, un amor correspondido (o no mas “Julias” en mi vida por favor) y que no me falte el trabajo para poder seguir adelante”
Bueno… digamos que este año pasado ha sido el más increíble que pueda recordar y he sido tan feliz como nunca antes habría podido imaginar.
He tenido una suerte increíble (hasta para mi ha sido increíble) en mis viajes a Noruega, no me ha faltado el trabajo (o por lo menos el dinero para mantenerme) y, con respecto al amor… bueno… se que lo pusisteis en mi camino y, aunque no es correspondido, me doy por feliz con el simple acontecimiento de tener a esa persona en mi vida ahora. Y, también aprendí junto a ella a evitar otras Julias con lo cual os portasteis hasta en eso. Por eso quería daros las gracias… se que tendría que haberlo hecho antes pero, en el fondo, que os lo diga así como ahora, no significa que antes no lo sintiera o que, después de esta carta, deje de estaros agradecida. Me trajisteis la felicidad… ¿Qué mas se puede pedir y como se puede pagar eso?
Se que prometí no pedir nada en los próximos años puesto que soy consciente de que habrá sido muy difícil conseguir traerme lo que pedí y, aunque este año, dentro de lo complicada que soy, he sido buena también… aunque no siempre, pero por lo menos si he sido sincera que tampoco es fácil a veces. Este sigo en mis trece de pedir cosas materiales… sigo pensando que tengo un millón de veces más cosas de las que necesito. Ni viajes… ni que todo salga bien en Madrid (que también sería un buen regalo)… ni aprobar el carnet de conducir pronto… ni más amores de los que ya me sobran… ni nada de eso… Este año me conformo con una manita para poder ir sacando mis estudios bien. Eso solo.
Realmente sé que todo lo demás llegará en el momento justo o, si no tiene que llegar, no lo hará simplemente. Pero de todas formas me conformo con saber que algún día volveré a atesorar esa felicidad y, por supuesto, lucharé por ser lo más feliz posible siempre… aunque ande sola y no pueda compartir esa plenitud.
No me queda otra que daros las gracias otra vez por todo… aunque, como bien he dicho, jamás lo olvidaré.
Las navidades pasadas me dirigí a vosotros para pediros “la felicidad” y, os desglosé ese término en (y copio y pego) “la suerte en mi viaje, un amor correspondido (o no mas “Julias” en mi vida por favor) y que no me falte el trabajo para poder seguir adelante”
Bueno… digamos que este año pasado ha sido el más increíble que pueda recordar y he sido tan feliz como nunca antes habría podido imaginar.
He tenido una suerte increíble (hasta para mi ha sido increíble) en mis viajes a Noruega, no me ha faltado el trabajo (o por lo menos el dinero para mantenerme) y, con respecto al amor… bueno… se que lo pusisteis en mi camino y, aunque no es correspondido, me doy por feliz con el simple acontecimiento de tener a esa persona en mi vida ahora. Y, también aprendí junto a ella a evitar otras Julias con lo cual os portasteis hasta en eso. Por eso quería daros las gracias… se que tendría que haberlo hecho antes pero, en el fondo, que os lo diga así como ahora, no significa que antes no lo sintiera o que, después de esta carta, deje de estaros agradecida. Me trajisteis la felicidad… ¿Qué mas se puede pedir y como se puede pagar eso?
Se que prometí no pedir nada en los próximos años puesto que soy consciente de que habrá sido muy difícil conseguir traerme lo que pedí y, aunque este año, dentro de lo complicada que soy, he sido buena también… aunque no siempre, pero por lo menos si he sido sincera que tampoco es fácil a veces. Este sigo en mis trece de pedir cosas materiales… sigo pensando que tengo un millón de veces más cosas de las que necesito. Ni viajes… ni que todo salga bien en Madrid (que también sería un buen regalo)… ni aprobar el carnet de conducir pronto… ni más amores de los que ya me sobran… ni nada de eso… Este año me conformo con una manita para poder ir sacando mis estudios bien. Eso solo.
Realmente sé que todo lo demás llegará en el momento justo o, si no tiene que llegar, no lo hará simplemente. Pero de todas formas me conformo con saber que algún día volveré a atesorar esa felicidad y, por supuesto, lucharé por ser lo más feliz posible siempre… aunque ande sola y no pueda compartir esa plenitud.
No me queda otra que daros las gracias otra vez por todo… aunque, como bien he dicho, jamás lo olvidaré.
martes, 7 de diciembre de 2010
Nuestras manos (3.diciembre.2010)
Llegas y me das un empujon sonriendo. Yo te esbozo una sonrisa tímida en mi boca pero no te miro. Te acuestas a mi lado en otro puf y continúas dándome golpecitos de atención hasta que te miro aun con esa sonrisa y, rápidamente giro otra vez mi cara hacia la pantalla.
Piensas que no te miro y recorres con tus ojos mi cuerpo de arriba abajo, con esa cara que pones cuando crees que no te presto atención, pero no dejo de mirarte por el rabillo del ojo… en realidad no estoy pendiente de la película, solo te miro a ti.
Rozas mi mano con la punta de uno de tus dedos, como tantas veces te he hecho yo y la acaricias delicadamente... tan delicada y dulcemente que lo siento como un suspiro entre un millón de gritos y decoras mi mundo con colores tan deslumbrantes que solo puedo sentirme así de feliz…
Vuelvo a mi niñez, a cuando en el cole, el niño que me gustaba jugaba conmigo… al patio del recreo donde, entre partidos y tazos, mis sentimientos oscilaban entre un tirón de pelo o una tonta llamada de atención.
Y, nerviosamente, no dejo de sentir tu mano acariciando la mía… Respondo tímidamente a tus dibujos abstractos sobre mi palma y, con aun esa sensación de miedo, entrelazo nuestros dedos mientras ahora también, el corazón me galopa por el cuerpo. No puedo mirarte pero te doy un torpe beso en la mano que grita un “te quiero” y un “gracias”… Tu tampoco me miras, quizás tengas el mismo miedo que yo… quizás no sea miedo y si excitación… No, en realidad si que estoy acojonada… ¡hacía taaaaanto tiempo que nadie me tocaba de esta manera! Ya apenas lo recordaba… Y me siento como en aquella primera vez que alguien me cogió de la mano... siento que nada malo me puede pasar mientras penda entre tu mano y el vacío. Me siento inseguramente feliz.
No me sueltas y no quiero que lo hagas, sigo con mis ojos puestos en la pantalla y en ti y, mi corazón se ha escapado a mi cabeza.
… pero nada dura si es bonito y el perfecto idilio se ha roto justo cuando la película ha llegado al final… no quería soltarte, de verdad que no quería… pero supongo que aun no soy lo suficientemente valiente como para tener claro lo que quiero en contraposición a lo que necesito. No lo se… solo se que yo quiero volver a sostener tu mano, a sentir tus dedos entre los míos y tu palma contra mi palma sudando de emoción.
... ¿Sabes? ahora recuerdo lo que es enamorarse y, aunque reniegue de ello, creo que momentos como este son los que le dan de verdad sentido a la vida.
Piensas que no te miro y recorres con tus ojos mi cuerpo de arriba abajo, con esa cara que pones cuando crees que no te presto atención, pero no dejo de mirarte por el rabillo del ojo… en realidad no estoy pendiente de la película, solo te miro a ti.
Rozas mi mano con la punta de uno de tus dedos, como tantas veces te he hecho yo y la acaricias delicadamente... tan delicada y dulcemente que lo siento como un suspiro entre un millón de gritos y decoras mi mundo con colores tan deslumbrantes que solo puedo sentirme así de feliz…
Vuelvo a mi niñez, a cuando en el cole, el niño que me gustaba jugaba conmigo… al patio del recreo donde, entre partidos y tazos, mis sentimientos oscilaban entre un tirón de pelo o una tonta llamada de atención.
Y, nerviosamente, no dejo de sentir tu mano acariciando la mía… Respondo tímidamente a tus dibujos abstractos sobre mi palma y, con aun esa sensación de miedo, entrelazo nuestros dedos mientras ahora también, el corazón me galopa por el cuerpo. No puedo mirarte pero te doy un torpe beso en la mano que grita un “te quiero” y un “gracias”… Tu tampoco me miras, quizás tengas el mismo miedo que yo… quizás no sea miedo y si excitación… No, en realidad si que estoy acojonada… ¡hacía taaaaanto tiempo que nadie me tocaba de esta manera! Ya apenas lo recordaba… Y me siento como en aquella primera vez que alguien me cogió de la mano... siento que nada malo me puede pasar mientras penda entre tu mano y el vacío. Me siento inseguramente feliz.
No me sueltas y no quiero que lo hagas, sigo con mis ojos puestos en la pantalla y en ti y, mi corazón se ha escapado a mi cabeza.
… pero nada dura si es bonito y el perfecto idilio se ha roto justo cuando la película ha llegado al final… no quería soltarte, de verdad que no quería… pero supongo que aun no soy lo suficientemente valiente como para tener claro lo que quiero en contraposición a lo que necesito. No lo se… solo se que yo quiero volver a sostener tu mano, a sentir tus dedos entre los míos y tu palma contra mi palma sudando de emoción.
... ¿Sabes? ahora recuerdo lo que es enamorarse y, aunque reniegue de ello, creo que momentos como este son los que le dan de verdad sentido a la vida.
lunes, 22 de noviembre de 2010
Inalcanzable
Odio tu manía de no expresar lo que realmente sientes, de esconderte porque crees que puedan rechazarte por ello… y esa otra de disimular el dolor que siente… ¡me saca de quicio! Ojalá te valoraras tanto como te valoro yo.
Me gusta estar contigo, sobre todo cuando hablamos sin frivolizar, poniendo las cartas sobre la mesa, pero otras veces te mandaría de una patada a la luna.
No se lo que siento exactamente… es una mezcla rara de celos y ternura, de refreno y pasión. Te miro y pienso que eres real, que lo que siento por ti es real… y otras veces creo que solo eres un capricho y lo que siento, un sueño.
Lo cierto es que solo a ti soy capaz de serle fiel, si me lo pidieras, y que por ti cambiaria lo que fuera.
Me gustaría poder cogerte de la mano, mirarte a la cara y hacerte sentir segura... Disipar con un beso ese brillo triste de tus ojos. Ser cómplice de tus miradas y de tu vida.
Pero tú no me quieres… Y yo, aunque disimulo bastante bien y finjo que no me importa que estés con otras, no puedo evitar que algo dentro de mí se muera cuando os veo. Pero por otro lado pienso que, si yo no puedo hacerte feliz ojalá que lo seas con esa otra persona que en ese momento, llena tus ilusiones. Ojalá ella pueda darte lo que yo no y seas infinitamente feliz a su lado… Te quiero tanto que siempre me aparto para poder seguir estando a tu lado. Hay días que me conformo solo con eso, con ser tu amiga, con estar ahí. Y otros que me muero de ganas de darte un beso, y perderme contigo por algún lugar y hacerte el amor como nunca antes nadie lo había hecho… En realidad ya ni eso me importa… Solo quiero abrazarte cuando tengas frio, oler tu aroma en mi ropa y cuando necesites un hombro, que pueda contar con los míos.
Pero sigo callando para poder verte y me escondo detrás de una máscara de amistad. Guardo mi amor bajo una sonrisa (o una mueca cuando ya no puedo soportarlo más) y finjo que no importa nada… aunque luego me vea haciendo alguna estupidez para llamar tu atención…. porque mientras me mires, aunque sea con odio, seré tristemente feliz. ¿Hay algo que diga más y más bonito que tu mirada?
Me gusta estar contigo, sobre todo cuando hablamos sin frivolizar, poniendo las cartas sobre la mesa, pero otras veces te mandaría de una patada a la luna.
No se lo que siento exactamente… es una mezcla rara de celos y ternura, de refreno y pasión. Te miro y pienso que eres real, que lo que siento por ti es real… y otras veces creo que solo eres un capricho y lo que siento, un sueño.
Lo cierto es que solo a ti soy capaz de serle fiel, si me lo pidieras, y que por ti cambiaria lo que fuera.
Me gustaría poder cogerte de la mano, mirarte a la cara y hacerte sentir segura... Disipar con un beso ese brillo triste de tus ojos. Ser cómplice de tus miradas y de tu vida.
Pero tú no me quieres… Y yo, aunque disimulo bastante bien y finjo que no me importa que estés con otras, no puedo evitar que algo dentro de mí se muera cuando os veo. Pero por otro lado pienso que, si yo no puedo hacerte feliz ojalá que lo seas con esa otra persona que en ese momento, llena tus ilusiones. Ojalá ella pueda darte lo que yo no y seas infinitamente feliz a su lado… Te quiero tanto que siempre me aparto para poder seguir estando a tu lado. Hay días que me conformo solo con eso, con ser tu amiga, con estar ahí. Y otros que me muero de ganas de darte un beso, y perderme contigo por algún lugar y hacerte el amor como nunca antes nadie lo había hecho… En realidad ya ni eso me importa… Solo quiero abrazarte cuando tengas frio, oler tu aroma en mi ropa y cuando necesites un hombro, que pueda contar con los míos.
Pero sigo callando para poder verte y me escondo detrás de una máscara de amistad. Guardo mi amor bajo una sonrisa (o una mueca cuando ya no puedo soportarlo más) y finjo que no importa nada… aunque luego me vea haciendo alguna estupidez para llamar tu atención…. porque mientras me mires, aunque sea con odio, seré tristemente feliz. ¿Hay algo que diga más y más bonito que tu mirada?
domingo, 14 de noviembre de 2010
Indirectas
Me gustaría no haberte conocido nunca.
Borrar lo que un día sentí y hoy, aun importa.
Me gustaría que no me doliera verte, que no me importase que seas feliz sin mi y que alguien dibuje en tu cara una sonrisa, aunque ese alguien no sea yo.
Quisiera poder mostrar mi enfado y mi rabia sin que tu condescendencia mate la verdad de lo que siento.
Aun no he dejado de quererte… y no puedo decirte que aun creo ver en tus ojos el cielo cuando me miras de reojo.
Y tengo la sensación de que todo lo que hago te importa más de lo que tu quieres creer.
Tengo la sensación de que tu también quieres no quererme y niegas lo que sientes, o puede que ni lo sientas… no se.
Pero pídemelo. Dime lo que tu mirada me dice y tu boca miente.
Un día te prometí querer cuidarte para siempre, y si, aun lo siento, aunque ni yo misma lo crea muchas veces.
Intento borrarlo, intento descalificarte de mi lista de cosas pendientes de conseguir, intento no pensar en ti y no sentirme así cuando te veo… pero hasta ahora solo consigo disimular, que no dejar de sentirlo.
Supongo que solo me queda acostumbrarme a tu presencia e ir matando lo que siento, como hasta ahora.
Borrar lo que un día sentí y hoy, aun importa.
Me gustaría que no me doliera verte, que no me importase que seas feliz sin mi y que alguien dibuje en tu cara una sonrisa, aunque ese alguien no sea yo.
Quisiera poder mostrar mi enfado y mi rabia sin que tu condescendencia mate la verdad de lo que siento.
Aun no he dejado de quererte… y no puedo decirte que aun creo ver en tus ojos el cielo cuando me miras de reojo.
Y tengo la sensación de que todo lo que hago te importa más de lo que tu quieres creer.
Tengo la sensación de que tu también quieres no quererme y niegas lo que sientes, o puede que ni lo sientas… no se.
Pero pídemelo. Dime lo que tu mirada me dice y tu boca miente.
Un día te prometí querer cuidarte para siempre, y si, aun lo siento, aunque ni yo misma lo crea muchas veces.
Intento borrarlo, intento descalificarte de mi lista de cosas pendientes de conseguir, intento no pensar en ti y no sentirme así cuando te veo… pero hasta ahora solo consigo disimular, que no dejar de sentirlo.
Supongo que solo me queda acostumbrarme a tu presencia e ir matando lo que siento, como hasta ahora.
lunes, 25 de octubre de 2010
Lejos de ti (I miss you A.)
Tú y solo tú.
Yo y solo yo.
La distancia dolorosa y el inolvidable olvido.
Dos personas que se encuentran entre toda la multitud en un lugar al que nunca volverán.
Deseos que se apagan poco a poco y dolorosamente. Ilusiones que mueren desilusionadas ante la impotencia de algo imposible.
Llorar de rabia porque tienes que hacer lo correcto y no lo que te dice tu corazón.
Querer salir corriendo y dejar una vida, que tanto trabajo te ha costado montar, solo por un beso fugaz.
Esperar un día con tanta ansía, que nada sea tan importante como eso, y querer que corra el tiempo (que pasa más lento que nunca) y, cuando llega ese ansiadísimo día, querer matarlo y sentirte morir con cada golpe de segundero. Sentir que con cada “tic-tac” se va un soplo de tu vida, como si se sobreviniera la parca.
Morirte de tristeza y sentir como se parte tu corazón ante ese “adiós” tan odiado. Y, repetir como masocas millones de veces esta montaña rusa de sentimientos. Este sin vivir amoroso.
Pero la distancia y el olvido van de la mano correspondiéndose, ellos si, con su amor mutuo y, poco a poco, llegará el día en el que ese sin vivir pasional se convierta en una simple amistad.
Amistad con un amor latente pero apagado, que ya no es el mismo y puede que nunca vuelva a serlo… Es casi ley de vida, ¿no?
¿Quién no se ha enamorado así alguna vez? ...
… ¡Puto amor!
sábado, 23 de octubre de 2010
Miradas…
Hace tiempo que sabes que se leer en tu mirada lo que sientes. Que puedo adivinar cuando mientes y aun así, hago como que no me importa y te sigo mirando con estos ojos que te necesitan.
Ese brillo cuando alguna música hermosa te ponía los pelos de punta… o cuando me mirabas desde el sofá… O esa mirada pícara que pones cuando sonríes en medio de una conversación.
Me preguntas si me gusta la ropa que llevas y creo que, aunque te pusieras un odioso vestido rosa, te quedaría bien… La luz confabula a tu alrededor para que cada día seas más hermosa.
Y cuando te veo, la luz lo llenaba todo de colores porque hasta ella te necesita para resplandecer alegre de vida.
… Pero ya no estas conmigo y me muero sin la luz de tu vida en mis ojos… y no se como explicar exactamente que ahora todo esté gris.
Que necesito verte sonreír o solo mirar desde algún lugar como haces cosas o, divertidamente, te peleas contigo misma.
Que necesito que tus ojos vuelvan a ser testigos de los míos y ser lo primero que vea por la mañana.
Que quiero volver a mirar aquel lago junto a ti, tirada en la hierba, con ojos cerrados por el sol y, aun así, sentir como me mirabas.
Que cerraría ahora mismo mis párpados hasta que volvieras tú, mi luz… me ciega tanta antiestética oscuridad.
Sin ti a mi lado, no hay colores lo suficientemente hermosos, ni cielos, ni estrellas.
…Y hoy siento que mi luz se apaga un poco más… Hoy siento que quiero retroceder en el tiempo y no soltarme nunca de ese abrazo donde yo era la polilla y tus ojos, mi luz.
Ese brillo cuando alguna música hermosa te ponía los pelos de punta… o cuando me mirabas desde el sofá… O esa mirada pícara que pones cuando sonríes en medio de una conversación.
Me preguntas si me gusta la ropa que llevas y creo que, aunque te pusieras un odioso vestido rosa, te quedaría bien… La luz confabula a tu alrededor para que cada día seas más hermosa.
Y cuando te veo, la luz lo llenaba todo de colores porque hasta ella te necesita para resplandecer alegre de vida.
… Pero ya no estas conmigo y me muero sin la luz de tu vida en mis ojos… y no se como explicar exactamente que ahora todo esté gris.
Que necesito verte sonreír o solo mirar desde algún lugar como haces cosas o, divertidamente, te peleas contigo misma.
Que necesito que tus ojos vuelvan a ser testigos de los míos y ser lo primero que vea por la mañana.
Que quiero volver a mirar aquel lago junto a ti, tirada en la hierba, con ojos cerrados por el sol y, aun así, sentir como me mirabas.
Que cerraría ahora mismo mis párpados hasta que volvieras tú, mi luz… me ciega tanta antiestética oscuridad.
Sin ti a mi lado, no hay colores lo suficientemente hermosos, ni cielos, ni estrellas.
…Y hoy siento que mi luz se apaga un poco más… Hoy siento que quiero retroceder en el tiempo y no soltarme nunca de ese abrazo donde yo era la polilla y tus ojos, mi luz.
miércoles, 13 de octubre de 2010
No puedo mentirme
¡Todo es una mentira! Una fachada, una máscara de carnaval…Si, sigo pensando en ti… sigo durmiéndome mirando el ordenador por si decidieras aparecer. Sigo intentando evitar y cayendo a la vez, en algo más grande que yo. Digo que no me importas y hago el ridículo más espantoso para convencerme a mi misma de que es verdad, de que no es real lo que siento. Me da miedo. Me da tanto miedo que quiero que termine sin haber empezado. Tengo miedo de que me digas “cierra los ojos y sígueme” y, volver a dejar de ser yo para formar parte de ti y perderme a mi misma.
Pero trato por todos los medio de matar esta ilusión que crece dentro de este estúpido pecho, y solo consigo pensarte y hacer que crezca más. Me repito que estoy mejor sin ti, que no te quiero realmente… intento convencerme de que eres otro de esos muchos caprichos en mi vida… Pero nunca fui buena cuando se trata de engañarme. Y ahora no se que hacer, ¡estoy tan perdida! No quiero esperar algo que jamás llegará y terminar entregándote el corazón para que me destroces lo poco que vuelvo a tener en pie… Ya te dije que no podría soportarlo. Pero apareces a cada momento en mi mente y, aunque trato de negarte, lo cierto es que quiero estar contigo. ¡DIOS QUE PERDIDA ESTOY!
Me dicen que me aclare, que me lance a por ti… Pero, ¿qué más puedo hacer? Ya te he dado mi verdad y te he abierto mi pecho para que te quedes en él. Si, es cierto que por miedo puedo hacer o decir cosas de las que luego me arrepiento… Pero, realmente no siento nada por esas otras personas, solamente quiero que seas tú la que llene mi pecho todos los días. La que vea al despertar y antes de dormir. La dueña de mis sueños, mis sonrisas y mis lágrimas… ¿Qué debería hacer? ¿Qué tengo que hacer?... ¿Por qué amar es tan difícil y duele tanto?
Pero trato por todos los medio de matar esta ilusión que crece dentro de este estúpido pecho, y solo consigo pensarte y hacer que crezca más. Me repito que estoy mejor sin ti, que no te quiero realmente… intento convencerme de que eres otro de esos muchos caprichos en mi vida… Pero nunca fui buena cuando se trata de engañarme. Y ahora no se que hacer, ¡estoy tan perdida! No quiero esperar algo que jamás llegará y terminar entregándote el corazón para que me destroces lo poco que vuelvo a tener en pie… Ya te dije que no podría soportarlo. Pero apareces a cada momento en mi mente y, aunque trato de negarte, lo cierto es que quiero estar contigo. ¡DIOS QUE PERDIDA ESTOY!
Me dicen que me aclare, que me lance a por ti… Pero, ¿qué más puedo hacer? Ya te he dado mi verdad y te he abierto mi pecho para que te quedes en él. Si, es cierto que por miedo puedo hacer o decir cosas de las que luego me arrepiento… Pero, realmente no siento nada por esas otras personas, solamente quiero que seas tú la que llene mi pecho todos los días. La que vea al despertar y antes de dormir. La dueña de mis sueños, mis sonrisas y mis lágrimas… ¿Qué debería hacer? ¿Qué tengo que hacer?... ¿Por qué amar es tan difícil y duele tanto?
domingo, 3 de octubre de 2010
Los 5 sentidos de Bergen
Quería no olvidar jamás que es lo que más me gustó de este lugar y, he decidido escribirlo aunque se que no voy a recordarlo todo puesto que la imagen o el sentimiento que creen estas palabras en mi cabeza, no será suficiente para transportarme a ese momento o lugar… pero me hará recordar que una vez lo sentí y fue mio. Así, estos son mis cinco sentidos:
Tacto: Si la primera vez fue el sentir la nieve compactarse bajo mis pies. Esta vez ha sido el de estos mismos pies descalzos, sobre la hierba mojada. No es algo nuevo para mí, pero si ha sido especial sentir la hierba por entre mis dedos…. sentirme como me sentí en ese preciso momento con la hierba mojada en los pies y los ojos cerrados cara al sol.
Vista: Si la primera vez fueron, posiblemente, las vistas de un atardecer de la ciudad nevada desde casa de Kari. Esta vez me quedo con las puestas de sol y los amaneceres tan prontos vistos desde mi ventana: la falta de oscuridad en este lugar. La gama de colores que pintaba el cielo en esos atardeceres.
Gusto: Podría decir sin dudar algo como “el sabor de los helado gigantes con sabor a McDonald y las tartas de mi cumpleaños: la de brownie y la de frambuesa”… pero creo que lo que más destacaría de este sentido sería haber probado por fin las ya mencionadas frambuesas que, aunque parezca una tontería, era una cosa que tenía muchas ganas de hacer desde que era pequeña y, siempre me he imaginado como podrían saber, sin perder la esperanza de probarlas algún día.
Olfato: En este también podría decir millones de cosas que voy a extrañar su olor. Pero sobre todo hay dos cosas: el olor del piso y el del champú de menta que me dejaste con tu olor. No es que el piso oliera especialmente bien o mal… es solo ese olor tan característico que tienen todas las casas… olor a sus huéspedes, olor a todas las cosas que han sucedido en ella… olor a recuerdos. Y, también, ese olor a humedad de las calles noruegas cuando llueve.
Oido: Y si he de quedarme con un sonido, la última vez fue una mezcla más que contrastada entre el sonido tan melancólico de la lluvia cayendo y esa canción, “happy together” de “The tourtles”. Esta vez optaré por las canciones ya tan conocidas para mi, pero que nunca me canso de escuchar y nunca dejan de sorprenderme, de “Gato a la naranja” el grupo que ha puesto música ha este segundo periodo en “mi pequeño paraíso” que es Bergen.
Música que la primera vez me hizo volar lejos de Vȧgen y aterrizar en esa Argentina de tangos tristes y corazones rotos… La segunda vez me hizo enamorarme con ellos (y también de ellos). Y la tercera vez, en la iglesia, me emocionaron tanto que hasta terminé derramando alguna lagrimita. Si, sin duda, lo más destacado y bonito para mis oídos esta vez han sido ellos.
No puedo nada más que agradecerles lo bueno que fue para mi alma escucharlos.
Momentos más destacados:
Aquel amanecer desde el tejado de mi piso con mucho frio y unas mantas.
La visita de Arantxa.
El reencuentro conmigo misma y con Alicja (después de 5 años sin vernos).
La intensa e inolvidable mañana que Anel me invitó a desayunar y compartir con ella el día.
La despedida más triste de mi vida.
...Y toda la gente que ha pasado por mi camino en este viaje. Gente como: Alba, los 5 “gatos”, Are, Anja, Blanca, Fuen, Vanesa, Arta, Elina, Cris (de Madrid y de Talavera), a la madre de Laura, Marcus (el italiano), Elena, Beas (la prima y la amiga de Laura), Tina, Ania, Jasmin, a mi queridísima Patry y, muy especialmente a Anel y, a las ya conocidas y queridísimas: Hilda, Kari, Anita y Laura.
¡GRACIAS A TODOS POR HABER PARTICIPADO EN ESTE PEDACITO TAN ESPECECIAL DE MI CAMINO!
¡Nunca os olvidaré!
Tacto: Si la primera vez fue el sentir la nieve compactarse bajo mis pies. Esta vez ha sido el de estos mismos pies descalzos, sobre la hierba mojada. No es algo nuevo para mí, pero si ha sido especial sentir la hierba por entre mis dedos…. sentirme como me sentí en ese preciso momento con la hierba mojada en los pies y los ojos cerrados cara al sol.
Vista: Si la primera vez fueron, posiblemente, las vistas de un atardecer de la ciudad nevada desde casa de Kari. Esta vez me quedo con las puestas de sol y los amaneceres tan prontos vistos desde mi ventana: la falta de oscuridad en este lugar. La gama de colores que pintaba el cielo en esos atardeceres.
Gusto: Podría decir sin dudar algo como “el sabor de los helado gigantes con sabor a McDonald y las tartas de mi cumpleaños: la de brownie y la de frambuesa”… pero creo que lo que más destacaría de este sentido sería haber probado por fin las ya mencionadas frambuesas que, aunque parezca una tontería, era una cosa que tenía muchas ganas de hacer desde que era pequeña y, siempre me he imaginado como podrían saber, sin perder la esperanza de probarlas algún día.
Olfato: En este también podría decir millones de cosas que voy a extrañar su olor. Pero sobre todo hay dos cosas: el olor del piso y el del champú de menta que me dejaste con tu olor. No es que el piso oliera especialmente bien o mal… es solo ese olor tan característico que tienen todas las casas… olor a sus huéspedes, olor a todas las cosas que han sucedido en ella… olor a recuerdos. Y, también, ese olor a humedad de las calles noruegas cuando llueve.
Oido: Y si he de quedarme con un sonido, la última vez fue una mezcla más que contrastada entre el sonido tan melancólico de la lluvia cayendo y esa canción, “happy together” de “The tourtles”. Esta vez optaré por las canciones ya tan conocidas para mi, pero que nunca me canso de escuchar y nunca dejan de sorprenderme, de “Gato a la naranja” el grupo que ha puesto música ha este segundo periodo en “mi pequeño paraíso” que es Bergen.
Música que la primera vez me hizo volar lejos de Vȧgen y aterrizar en esa Argentina de tangos tristes y corazones rotos… La segunda vez me hizo enamorarme con ellos (y también de ellos). Y la tercera vez, en la iglesia, me emocionaron tanto que hasta terminé derramando alguna lagrimita. Si, sin duda, lo más destacado y bonito para mis oídos esta vez han sido ellos.
No puedo nada más que agradecerles lo bueno que fue para mi alma escucharlos.
Momentos más destacados:
Aquel amanecer desde el tejado de mi piso con mucho frio y unas mantas.
La visita de Arantxa.
El reencuentro conmigo misma y con Alicja (después de 5 años sin vernos).
La intensa e inolvidable mañana que Anel me invitó a desayunar y compartir con ella el día.
La despedida más triste de mi vida.
...Y toda la gente que ha pasado por mi camino en este viaje. Gente como: Alba, los 5 “gatos”, Are, Anja, Blanca, Fuen, Vanesa, Arta, Elina, Cris (de Madrid y de Talavera), a la madre de Laura, Marcus (el italiano), Elena, Beas (la prima y la amiga de Laura), Tina, Ania, Jasmin, a mi queridísima Patry y, muy especialmente a Anel y, a las ya conocidas y queridísimas: Hilda, Kari, Anita y Laura.
¡GRACIAS A TODOS POR HABER PARTICIPADO EN ESTE PEDACITO TAN ESPECECIAL DE MI CAMINO!
¡Nunca os olvidaré!
miércoles, 29 de septiembre de 2010
M.P.S
Quisiera que te vieras con mis ojos.
Que vieras lo maravillosa que es tu cara, tu mirada y esa media sonrisa que siempre pones.
Que vieras con que dedicación te miro disimuladamente mientras lees algo para mi incomprensible.
Que te duela bajarte del coche o que el camino sea tan corto.
Que sintieras lo mal que me siento cuando tu estas mal.
Que supieras lo mucho que me cuesta no dejar de ser yo ante ti y mis nervios.
Que recorrieras tú también un mundo si hiciera falta para pasar apenas cinco minutos solo mirándote.
Que supieras lo maravillosa que eres, simplemente, por creer en ti y tener el valor de reconocer y aceptarte tal como eres.
Quisiera que fueras solo mía: solo yo besarte, solo yo apartarte el pelo de la cara, solo yo despertar junto a ti… pero como no puede ser, me conformo con que sepas lo especial que eres. Y, no solo lo eres para mí, también lo eres por ti misma.
Y no quería que lo olvidaras nunca.
Que vieras lo maravillosa que es tu cara, tu mirada y esa media sonrisa que siempre pones.
Que vieras con que dedicación te miro disimuladamente mientras lees algo para mi incomprensible.
Que te duela bajarte del coche o que el camino sea tan corto.
Que sintieras lo mal que me siento cuando tu estas mal.
Que supieras lo mucho que me cuesta no dejar de ser yo ante ti y mis nervios.
Que recorrieras tú también un mundo si hiciera falta para pasar apenas cinco minutos solo mirándote.
Que supieras lo maravillosa que eres, simplemente, por creer en ti y tener el valor de reconocer y aceptarte tal como eres.
Quisiera que fueras solo mía: solo yo besarte, solo yo apartarte el pelo de la cara, solo yo despertar junto a ti… pero como no puede ser, me conformo con que sepas lo especial que eres. Y, no solo lo eres para mí, también lo eres por ti misma.
Y no quería que lo olvidaras nunca.
jueves, 23 de septiembre de 2010
Al verano le han roto el corazón.
La luna sabía hoy lo que se avecinaba, pero ella es orgullosa reina de su cielo y, amarilla de celos, ha hinchado su cara para poder ver bien el declive del rey sol.
Los pájaros no quieren volar hoy y, en sus salvos nidos, enmudecen sus cantos al despertar tímida esta mañana.
Las nubes están de luto dividido: unas lloran maldiciendo ante tal oscuridad y otras, se arrepienten de haber dejado que, otra vez más, el sol las enamorara.
Los árboles se ponen tristes y sus hojas comienzan su suicidio anual… el viento corre desesperado gritando y golpeando furioso todo lo que encuentra a su paso.
Los pequeños rallos del que fue un poderoso y deslumbrante sol, ahora se derriten entre las nubes y caen a la tierra amarillos, rotos y apenas sin vida: El verano está triste y cansado y ha decidido marcharse una temporada.
La gente viste una mueca donde antes había una sonrisa y ropa larga y triste: el verano agoniza enfermo de amor.
...Yo, simplemente miro al cielo y comprendo ese dolor… ¡Pobre verano! Condenado a vagar año tras año con el corazón roto... Quizá solo necesite un abrazo: Sentir que, en nuestra soledad, hay alguien con él. Unos ojos que le digan: “¡Ey!, puedes quedarte conmigo... ¡no vagues mas!”.
…Quizá debería dejar de hablar de mí en tercera persona… Lo cierto es que… ¡Nunca me gustó el fin del verano!
Los pájaros no quieren volar hoy y, en sus salvos nidos, enmudecen sus cantos al despertar tímida esta mañana.
Las nubes están de luto dividido: unas lloran maldiciendo ante tal oscuridad y otras, se arrepienten de haber dejado que, otra vez más, el sol las enamorara.
Los árboles se ponen tristes y sus hojas comienzan su suicidio anual… el viento corre desesperado gritando y golpeando furioso todo lo que encuentra a su paso.
Los pequeños rallos del que fue un poderoso y deslumbrante sol, ahora se derriten entre las nubes y caen a la tierra amarillos, rotos y apenas sin vida: El verano está triste y cansado y ha decidido marcharse una temporada.
La gente viste una mueca donde antes había una sonrisa y ropa larga y triste: el verano agoniza enfermo de amor.
...Yo, simplemente miro al cielo y comprendo ese dolor… ¡Pobre verano! Condenado a vagar año tras año con el corazón roto... Quizá solo necesite un abrazo: Sentir que, en nuestra soledad, hay alguien con él. Unos ojos que le digan: “¡Ey!, puedes quedarte conmigo... ¡no vagues mas!”.
…Quizá debería dejar de hablar de mí en tercera persona… Lo cierto es que… ¡Nunca me gustó el fin del verano!
Clasificado dentro de:
Amores,
reflexiones y paranoyas
domingo, 19 de septiembre de 2010
El viento me lo dice
Hoy me encuentro en un Status quo en mi vida donde siento por primera vez que mi corazón está recuperando y uniendo sus pequeños pedacitos… Incluso si cierro los ojos y me concentro, siento como seres diminutos pegan con pegamento fuerte los pedazos más pequeños.
Me siento como cuando estaba en Noruega y eso es una afirmación de que, donde yo esté, estará mi felicidad si me dejo ser feliz. Creo que mi maleta ha estado llena mucho tiempo de mentiras y silencios. Me he dado cuenta de que, aunque cueste o duela, la verdad es el mejor camino siempre… Ya conocía este dicho, pero nunca había sentido en mi propia piel todo el bien que una verdad dolorosa puede hacer a la larga (y lo bien que se siente uno).
Cierro los ojos y me rio de todas las veces que he llorado, de todas las veces que mi corazón, sin estar recuperado, se ha roto… y les doy las gracias a todos esos que me lo han roto por hacerme tener un motivo para no querer vivir, porque ese, aunque parezca tonto, ha sido mi mayor motivo y mi mejor victoria. Me dejo llevar por el viento que se mete entre mi ropa.
Me veo hoy y soy consciente de todas las guerras que he ganado y las batallas que aun libro. ¡Hoy estoy orgullosa de ser un caballero por mi causa!
Me siento bien… con energías nuevas y fuerza de sobra como para afrontar esta vida y la siguiente. Miro al cielo con una sonrisa y el viento me roza la cara…Siento que se acerca algo grande, algo poderoso y que no siempre será bueno… ¡el pícaro viento me lo dice! Pero, sea lo que sea lo que viene con tanta energía hacia mi, me pilla con el pecho abierto para enfrentarme a ello, con energías nuevas y una nueva actitud serena y paciente… Con una sonrisa pícara en mi boca y una lágrima en el corazón.
Mañana empieza mi nueva vida y hoy me siento en paz con mi viejo yo.
Me siento como cuando estaba en Noruega y eso es una afirmación de que, donde yo esté, estará mi felicidad si me dejo ser feliz. Creo que mi maleta ha estado llena mucho tiempo de mentiras y silencios. Me he dado cuenta de que, aunque cueste o duela, la verdad es el mejor camino siempre… Ya conocía este dicho, pero nunca había sentido en mi propia piel todo el bien que una verdad dolorosa puede hacer a la larga (y lo bien que se siente uno).
Cierro los ojos y me rio de todas las veces que he llorado, de todas las veces que mi corazón, sin estar recuperado, se ha roto… y les doy las gracias a todos esos que me lo han roto por hacerme tener un motivo para no querer vivir, porque ese, aunque parezca tonto, ha sido mi mayor motivo y mi mejor victoria. Me dejo llevar por el viento que se mete entre mi ropa.
Me veo hoy y soy consciente de todas las guerras que he ganado y las batallas que aun libro. ¡Hoy estoy orgullosa de ser un caballero por mi causa!
Me siento bien… con energías nuevas y fuerza de sobra como para afrontar esta vida y la siguiente. Miro al cielo con una sonrisa y el viento me roza la cara…Siento que se acerca algo grande, algo poderoso y que no siempre será bueno… ¡el pícaro viento me lo dice! Pero, sea lo que sea lo que viene con tanta energía hacia mi, me pilla con el pecho abierto para enfrentarme a ello, con energías nuevas y una nueva actitud serena y paciente… Con una sonrisa pícara en mi boca y una lágrima en el corazón.
Mañana empieza mi nueva vida y hoy me siento en paz con mi viejo yo.
miércoles, 14 de julio de 2010
A ti Anel
Quería hacerte un pequeño regalito y, como sabes, no estoy muy bien económicamente, por eso he decidido darte algo muchísimo mas importante que cualquier cosa material… ¿Pero qué? ¡He pasado toda la noche pensando! Pensé en darte mi corazón, pero no se hasta que punto puedo dártelo porque ni siquiera aun me pertenece del todo a mi y, el pedacito que si, ya es tuyo. Entonces, se me ocurrió una cosa más difícil y que poca gente puede hacer:
¡¡¡dar las gracias!!!
Por compartir aquella mesa la noche que tan extrañamente nos conocimos.
Por comprender lo que siento y ser paciente conmigo sin decirme adiós.
Por pasear conmigo sintiendo el sol en la cara.
Quisiera poder hacerte sentir todo lo bonito que tu me haces sentir a mí pero, desgraciadamente, las palabras nunca son suficientes para expresar un sentimiento… ¡y pobre del que así lo crea!
No sé cuando volveremos a vernos y, sinceramente, con el tiempo seguro que cambio esto que siento por ti ahora… Espero poder volver a verte en un futuro no muy lejano y volver a sentir, como ahora, que te conozco de mucho antes, de tiempo atrás.
Espero también que nuestros corazones terminen de cicatrizar pronto y que ambas encontremos a esa persona especial que se quede con nosotras para siempre.
Deseo que seas muy feliz, tanto pero tanto, que no recuerdes lo que significa sentirse triste porque no puedas dejar de sonreír…
Intenta no olvidarme… Yo te llevaré en un huequito de mi alma junto con todas las cosas bonitas de mi camino.
¡¡¡dar las gracias!!!
¡Gracias por todo!
Gracias por compartir conmigo tus tardes.
Por compartir aquella mesa la noche que tan extrañamente nos conocimos.
Por el desayuno que supuestamente iba a pagar yo y que ahora, te debo. ;)
Por comprender lo que siento y ser paciente conmigo sin decirme adiós.
Por pensar en mí aun sin conocerme.
Por hacerme regresar a mi niñez aquella tarde, con sus recuerdos malos y buenos.
Por el bizcocho a medias.
Por pasear conmigo sintiendo el sol en la cara.
Por tus fotos y la música que nos une. Por tu arte.
Por esa cación, mi canción, y su significado.
Por la despedida mas maravillosa del mundo.
Por esa cación, mi canción, y su significado.
Por la despedida mas maravillosa del mundo.
Por quedarte conmigo por internet hasta que me dormí.
Por tu pelo maravilloso, que me enredó cuando te conocí, tu sonrisa infinita y dulce, tus ojos que me hablan sin tu saberlo.
Por toda tu que eres maravillosa.
No sé cuando volveremos a vernos y, sinceramente, con el tiempo seguro que cambio esto que siento por ti ahora… Espero poder volver a verte en un futuro no muy lejano y volver a sentir, como ahora, que te conozco de mucho antes, de tiempo atrás.
Espero también que nuestros corazones terminen de cicatrizar pronto y que ambas encontremos a esa persona especial que se quede con nosotras para siempre.
Deseo que seas muy feliz, tanto pero tanto, que no recuerdes lo que significa sentirse triste porque no puedas dejar de sonreír…
Intenta no olvidarme… Yo te llevaré en un huequito de mi alma junto con todas las cosas bonitas de mi camino.
lunes, 28 de junio de 2010
Destino?
Nunca he creído en que el destino esté escrito para cada uno de nosotros, mas bien creo en que con cada decisión que tomamos, conducimos nuestra vida y la cambiamos. Pero no nosotros solos, así, los volantazos constantes que vamos dando dependen también de la influencia de los demás: la influencia ajena forma nuestra percepción del mundo, nuestras creencias y valores, nuestro comportamiento y todo lo que nos mueve. Se podría comparar al ser humano con una esponja o un espejo porque somos simples reflejos de un sinfín de reflejos. Nosotros somos nuestros padres, nuestros amigos, profesores, conocidos, enemigos…
¿Por qué crees en el cristianismo?, ¿Por qué no otra religión? Porque somos educados por gente (iguales dentro de un mismo circulo) que nos transmiten cada uno lo que cree mejor, mas útil o acertado. El problema de esto (como bien se puede ver en el “mito de la caverna” de Platón) es que, si yo “sé” que mi creencia es la mejor (porque mi círculo así me lo ha enseñado), tendemos a cerrar nuestra mente y no aceptamos otros puntos de vista como buenos: mi creencia es la mejor si no, no la tendría. Y, siempre ha existido ese miedo a lo desconocido que genera rechazo y hace que nos perdamos cosas realmente maravillosas, generando odios, más miedos y otras tantas cosas negativas. Nos hace a todos esponjas de esponjas con lo que, al final, todos somos productos diferentes pero iguales.
Por eso yo (qué que yo lo haga no significa tampoco que sea lo mejor), me dejo llevar porque pienso que de todo puedes aprender alguna lección. Por eso no lucho contra el porvenir o el futuro (que es para mi mí destino) si no que, equiparando una vida a un rio, me dejo arrastrar por la corriente disfrutando del paisaje en vez de darle la espalda a la belleza que me rodea para dedicarme a nadar contra corriente.
Si, es cierto que no siempre la corriente me arrastra por el mejor camino, en esas ocasiones, en las ocasiones que realmente lo merecen, si necesitamos luchar y dar ese ya mencionado volantazo para cambiar lo que no nos gusta. Es cuestión de escoger un camino u otro. Al igual que el agua “decide” por donde pasar. Una elección siempre trae consecuencias aunque no las apreciemos y, todos los días tomamos decisiones sin darnos cuenta, es solo cuando tenemos que tomar una decisión transcendental cuando somos medianamente conscientes de que esto implica la renuncia: Ante la decisión de qué camino coger, derecha o izquierda, si elegimos la derecha renunciamos a la izquierda y viceversa.
Pero, una persona que no puede apreciar lo hermoso de las pequeñas cosas y momentos, tampoco puede dejarse arrastrar hacia la felicidad porque no sabe ser feliz: todo puede ser mejor y así se puede pasar la vida, dando volantazos.
Y, ante las cosas que no tienen remedio o “malas”, también tenemos dos opciones: ser victimas toda la vida o guardar el luto justo para desahogar el alma e intentar superarlo lo antes posible.
¿Por qué crees en el cristianismo?, ¿Por qué no otra religión? Porque somos educados por gente (iguales dentro de un mismo circulo) que nos transmiten cada uno lo que cree mejor, mas útil o acertado. El problema de esto (como bien se puede ver en el “mito de la caverna” de Platón) es que, si yo “sé” que mi creencia es la mejor (porque mi círculo así me lo ha enseñado), tendemos a cerrar nuestra mente y no aceptamos otros puntos de vista como buenos: mi creencia es la mejor si no, no la tendría. Y, siempre ha existido ese miedo a lo desconocido que genera rechazo y hace que nos perdamos cosas realmente maravillosas, generando odios, más miedos y otras tantas cosas negativas. Nos hace a todos esponjas de esponjas con lo que, al final, todos somos productos diferentes pero iguales.
Por eso yo (qué que yo lo haga no significa tampoco que sea lo mejor), me dejo llevar porque pienso que de todo puedes aprender alguna lección. Por eso no lucho contra el porvenir o el futuro (que es para mi mí destino) si no que, equiparando una vida a un rio, me dejo arrastrar por la corriente disfrutando del paisaje en vez de darle la espalda a la belleza que me rodea para dedicarme a nadar contra corriente.
Si, es cierto que no siempre la corriente me arrastra por el mejor camino, en esas ocasiones, en las ocasiones que realmente lo merecen, si necesitamos luchar y dar ese ya mencionado volantazo para cambiar lo que no nos gusta. Es cuestión de escoger un camino u otro. Al igual que el agua “decide” por donde pasar. Una elección siempre trae consecuencias aunque no las apreciemos y, todos los días tomamos decisiones sin darnos cuenta, es solo cuando tenemos que tomar una decisión transcendental cuando somos medianamente conscientes de que esto implica la renuncia: Ante la decisión de qué camino coger, derecha o izquierda, si elegimos la derecha renunciamos a la izquierda y viceversa.
Pero, una persona que no puede apreciar lo hermoso de las pequeñas cosas y momentos, tampoco puede dejarse arrastrar hacia la felicidad porque no sabe ser feliz: todo puede ser mejor y así se puede pasar la vida, dando volantazos.
Y, ante las cosas que no tienen remedio o “malas”, también tenemos dos opciones: ser victimas toda la vida o guardar el luto justo para desahogar el alma e intentar superarlo lo antes posible.
martes, 25 de mayo de 2010
La distancia
Cada día te siento más lejos de mí y no es precisamente la distancia real lo que me duele. Al principio estaba loca por volverte a ver y ahora, solo quiero verte. Otros caprichos están llegando a mi vida y, aunque te quiero a ti y solo a ti, cada día me es más difícil serle fiel a esto que siento, serle fiel a un “quizá”, a un “puede”, pero a nada real.
Eres la que hace que mi corazón sane con tanta facilidad y rapidez. ¡Con una mirada haces que me quede sin voz y que el fantasma de mi pasado parezca tan inmensamente pequeño! Aun llevo dentro de mí esa noche de despedida, ¡ese error imperdonable!
Yo solo quiero pasear de tu mano, y llegar a casa y que tu me esperes y hablar de cualquier cosa. Solo quiero estar contigo.
Y volver a quedarme sin palabras otras millones de veces.
Pero de momento yo te querré desde aquí y pensaré en ti cada día y, cada noche antes de irme a dormir, volveré a mirar esa luna a la que todos los enamorados piden clemencia, y suspiraré pensando que, quizá, tú también la estés mirando.
Pero yo no quiero ser tu Romeo y a ti te da miedo escoger esta vez ser dos Julietas.
sábado, 22 de mayo de 2010
Lluvia
Hola.
Supongo que sabes quien soy: los años cambian mucho a la gente y yo, ya no soy esa niña pequeña que un día te miraba con infinito amor.
Hace ya unos añitos que no te veo y, sinceramente, no han sido unos años demasiado buenos como sabrás. ¡Te he echado mucho de menos durante tanto tiempo!
He cambiado un poco físicamente: mi pelo es de un tono un poco más rojizo, ahora uso gafas y tengo un tatuaje en el hombro derecho.
No se si podrás recordar mi cara o mi forma de ser… no te culpo. Yo ya no recuerdo apenas nada de ti… solo le doy vida a algunas fotos unos segundos. Al principio me culpaba por empezar a olvidar pequeñas cosas como tu voz, tu risa, tu olor… y atesoraba todo aquello que pudiera recordármelo un poco. Pero todo al final se pierde y, lo que antes olía a ti, ahora solo huele a armario cerrado. Ahora, miro hacia atrás y te veo allí, tan lejana, con esa niña que un día fui, siempre abrazándote… Y me doy cuenta de que, cuando pensaba que no podía seguir sin ti, estaba muy equivocada: Miro todo el trecho que nos separa de aquella noche donde, muy enferma, aun puedo verte escribiendo algo para mi o de esa otra poco antes de morir donde, encerrada en un cuerpo que no te respondía, me mirabas y yo quería no estar allí, no haberte visto así. Supongo que poco a poco, me fui engañando para continuar sin ti hasta que, un día, simplemente aprendí a convivir con tu ausencia y ya no te necesité.
No sabes lo duro que ha sido humanizar a alguien que es tu heroína, y luchar contra ti misma para no olvidar sin que siga doliendo tantísimo tu recuerdo.
Ahora solo formas parte de mi pasado y te tengo presente más de lo que me gustaría. En realidad no quiero olvidarte nunca porque eso y vivir, es lo más bonito que puedo hacer por ti. Es lo mas bonito que puedo hacer por las dos.
No espero que me respondas a esta carta, dejé de esperarte hace mucho tiempo. Dejé de esperarte en el momento en que creí necesario dejar de hacerme daño pensando en futuras despedidas que nunca llegaron. Dejé de hacerlo al creer que, al fin y enterrados, todo se termina, nosotros nos terminamos. Y si ahora se diera esa última aparición, no sabría que decirte… Eso también es triste. Ya no se hasta que punto te echo de menos o me he acostumbrado a pensar que es así y en realidad no lo es… ¿Cómo puedes echar de menos algo que has olvidado? …Eso también es duro.
Sinceramente, aun no se porqué he empezado a escribir esto… Quizá solo sea que hoy estoy especialmente sensible… quizá que te echo de menos… quizá que tú recuerdo me ha asaltado o quizá, y solo quizá, sea esta lluvia que golpea mis sueños y no me deja dormir.
lunes, 17 de mayo de 2010
La duda del león
Tú, que no quieres que el miedo domine tu vida y por eso enarbolas la bandera de “a lo que mas miedo le tengo, es a lo primero que me enfrento”, como tantas veces ya has demostrado. A ti que ahora volver te da tanto miedo como antes a pesar de ser mas diferente que nunca. A ti que te da miedo abandonar tu vida de niña caprichosa llena de lujos, de gente que está contigo cuando necesitas algo, aunque no junto a ti, de cosas familiar y complicadamente fáciles, para empezar de cero una vida nueva… para cumplir uno de tus sueños que ahora ves como una deseada pesadilla.
A ti te digo que reflexiones… ¿Qué hacer cuando tienes la oportunidad de hacer algo que siempre has soñado y no es fácil? Si, no será fácil, casi nunca tomar una decisión que cambia el resto de tu vida es fácil. Y desearás volver a tu vida de niña porque querrás tus pequeños lujos. Llorarás por tener otra vez esos caprichos que ahora, adulta, no te podrás permitir y le harás daño a gente o te harás daño a ti misma. Allí, tendrás a una persona que depende de ti y no querrás tanta responsabilidad a tu espalda. … pero eres cabezota y lucharás para demostrarle a todos que puedes y, especialmente, a la persona que mas te importa; A ti misma. ¡Es como si te viera! Si, te imagino una mañana, harta de todo y sin encontrar el porqué que te hizo estar ahí, llorando delante del espejo, mirándote a los ojos y diciéndote con tu mirada y tu voz más convincente: “tu sabes que puedes” como tantas otra veces has hecho ya. Y salir decidida por la puerta al mundo, armada con tu sonrisa falsamente positiva y las esperanzas puestas en una canción de tu Mp3 que haga que salga el sol en esa mañana soleada para todos y nublada para ti. Si, será muy duro a veces, sabes que te quiero demasiado para mentirte. Pero quizá entonces y solo entonces, puedas encontrarte a ti misma, saber quién eres y crear esa vida que tanto siempre deseaste. ¿No dices siempre que todo tiene un precio? Pues este es el que tú has de pagar para poder obtener tu tan amada recompensa.
Pero aun estas a tiempo de no dar el paso. Aun puedes no dejar tu imperfecto mundo cómodo y no vivir tan mala experiencia. Claro que entonces, tampoco llegarías nunca a conseguir eso que has deseado siempre y nunca aprenderás más de lo que ya sabes.
lunes, 3 de mayo de 2010
Mi infeliz ajedrez.
Desde que regresé aquí, a mi vida sin ti, todo me resulta más vacío y sin sentido que nunca. Y encima ahora que no tengo nada que hacer (literalmente) me paso los días tirada en un rincón del mundo, sin hacer ruido y pensando en ti. Ahora solo quiero volver contigo pero, ¿para qué? Quiero decir, ¿Qué siento realmente?, ¿Qué sientes tú por mi?... Millones de veces he repetido en mi cabeza aquella última despedida sin encontrar ninguna prueba que me diga que no fue real lo que sentí… lo que creo que ambas sentimos. Pero entonces… ¿Por qué has desaparecido de mi vida?, ¿Por qué ya no me mandas mensajes diciéndome que me echas de menos?, ¿Por qué has llenado de silencio mi vida? ¡Y ahora tengo más miedo que nunca! Quiero volver donde estás tu pero ya no se si lo hago por mi misma o por ti. ¿Y si solo vuelvo por ti?
Y tampoco se que es peor: no cumplir uno de mis sueños por no repetir errores del pasado o, repetir otro doloroso y humillante error y cumplirlo. Y, en el caso de que regrese, no se si tendría otra vez el suficiente valor para luchar contra mi misma: ¡No se hasta cuanto más puedo doblarme sin romperme!
Pero una vez me prometí a mi misma no dejar nunca más que el miedo se apoderase de mi vida y, ahora, no se si tengo recompuesto suficientemente el corazón para enfrentarme a ti: a tu aprobación o rechazo. Es que me siento muy cansada.
Me siento como cuando jugaba de pequeña con mi abuelo al ajedrez: parecía que yo iba ganando, luchaba y luchaba por ganar aquellas partidas y ponía todo mi empeño e ilusión en ello y, cuando conseguía llegar al rey desprotegido, me daba cuenta de que no tenía nada que hacer. Todo lo que tanto me había costado conseguir, todo el empeño y la ilusión, ¡Todo!, no era suficiente, ni nada comparado con lo que me quedaba aun por perder…“Jaque mate”. ¡Y lo que me queda ahora es muchísimo más difícil que otras veces!
Se que cada movimiento cuenta en esta vida pero ¡es que es desmoralizador!
Ahora me siento así: desmoralizada, perdida y sola.
Desmoralizada por todo esto mismo. Perdida porque no se que hacer y sola porque, aunque cuente con el apoyo de mi gente, es una lucha que solo siento yo, solo la libro yo, solo la sufro yo, solo te quiero yo.
…
De momento voy a ver que sucede en estas semanas de espera mientras, cada vez más dolorosamente lento, se acerca el momento de partir y enfrentarte. Quizá el universo confabule y pueda realizar mi sueño en otro lugar donde no estés tú. Quizá me esperes, como tantas veces he imaginado, en aquel mismo sitio donde nos despedimos por primera vez. …Y lo peor es que siento que, desde que te conocí, no puedo sonreír sin ti. También te quedaste mi alegría en nuestra despedida.
… no se…
Solo se que vuelvo a caer en la espiral sin final y, aunque esta vez conozco de antemano los movimientos y la jugada, creo que mi corazón va a terminar otra vez tumbado por “jaque mate” en este tablero de luces blancas y negras, donde nadie ni nada es lo que parece.
Y tampoco se que es peor: no cumplir uno de mis sueños por no repetir errores del pasado o, repetir otro doloroso y humillante error y cumplirlo. Y, en el caso de que regrese, no se si tendría otra vez el suficiente valor para luchar contra mi misma: ¡No se hasta cuanto más puedo doblarme sin romperme!
Pero una vez me prometí a mi misma no dejar nunca más que el miedo se apoderase de mi vida y, ahora, no se si tengo recompuesto suficientemente el corazón para enfrentarme a ti: a tu aprobación o rechazo. Es que me siento muy cansada.
Me siento como cuando jugaba de pequeña con mi abuelo al ajedrez: parecía que yo iba ganando, luchaba y luchaba por ganar aquellas partidas y ponía todo mi empeño e ilusión en ello y, cuando conseguía llegar al rey desprotegido, me daba cuenta de que no tenía nada que hacer. Todo lo que tanto me había costado conseguir, todo el empeño y la ilusión, ¡Todo!, no era suficiente, ni nada comparado con lo que me quedaba aun por perder…“Jaque mate”. ¡Y lo que me queda ahora es muchísimo más difícil que otras veces!
Se que cada movimiento cuenta en esta vida pero ¡es que es desmoralizador!
Ahora me siento así: desmoralizada, perdida y sola.
Desmoralizada por todo esto mismo. Perdida porque no se que hacer y sola porque, aunque cuente con el apoyo de mi gente, es una lucha que solo siento yo, solo la libro yo, solo la sufro yo, solo te quiero yo.
…
De momento voy a ver que sucede en estas semanas de espera mientras, cada vez más dolorosamente lento, se acerca el momento de partir y enfrentarte. Quizá el universo confabule y pueda realizar mi sueño en otro lugar donde no estés tú. Quizá me esperes, como tantas veces he imaginado, en aquel mismo sitio donde nos despedimos por primera vez. …Y lo peor es que siento que, desde que te conocí, no puedo sonreír sin ti. También te quedaste mi alegría en nuestra despedida.
… no se…
Solo se que vuelvo a caer en la espiral sin final y, aunque esta vez conozco de antemano los movimientos y la jugada, creo que mi corazón va a terminar otra vez tumbado por “jaque mate” en este tablero de luces blancas y negras, donde nadie ni nada es lo que parece.
domingo, 25 de abril de 2010
Mi experiencia Erasmus
Me han pedido que escriba para mañana algo sobre mi experiencia Erasmus en Noruega, cosa que me ha parecido difícil y, si a esto le sumamos que tengo que resumir lo que aprendí, sentí y viví durante tres meses a unas simples palabras, ¡la encomienda es imposible!
Bueno, comenzaré describiendo como me sentí cuando me anunciaron que me iba a Noruega y luego ya veremos.
Al principio mi espíritu aventurero se apoderó de mí y me sentía expectante ante tal acontecimiento. Pero después, el dragón del miedo a lo desconocido, que todos llevamos dentro y yo no iba a ser menos, emergió con su voz ronca para cumplir su función. Entonces comenzó a escupir millones de llamas contra mi a modo de “Y sis” que hacían flaquear esa ilusión: “¿Y si me pasa algo malo?, ¿Y si no me tratan bien?, ¿Y si me quedo sin dinero?, ¿Y si me muero de frio?”... Al poco supe que no iba sola, que otra compañera, igual de loca que yo, compartiría este viaje conmigo… Entonces pensé: “Si no soporto aquello siempre puedo volver, mi familia siempre estará aquí, y los aviones no dejan de volar” (menos mal que entonces no sabía lo de la intolerancia de los aviones a los volcanes). Aun así, la batalla con el dragón duró tanto como el tiempo que duró la espera, porque, los “Y sis” me miraban desde tierra mientras el avión se perdía en el aire.
Una vez allí mi compañera y yo no podíamos dejar de emitir “¡ALAS!”, “¡GUAUS!”… y otras expresiones similares de asombro, al ver acumulada junta tanta nieve. Al llegar a la residencia buscamos las habitaciones y, como es natural, comenzamos a indagar buscando la cocina, los aseos y demás. Pero, después de un día tan lleno de emociones, estábamos tan cansadas que pronto nos fuimos a dormir.
Como llegamos una semana antes (para aclimatarnos y nunca mejor dicho) el plan era ir conociendo la ciudad y, lo más importante de todo: la localización de nuestros museos. Así, el primer día salimos a explorar y, cuan recién llegadas, a buscar comida. Pero para buscar comida primero necesitábamos dinero y esa fue nuestra primera aventura: buscar un cajero y sacar dinero. …La primera parte (la de buscar un cajero) superada y, la segunda (sacar dinero) nos resultó un poco difícil puesto que, el cajero, aburrido porque con esto de la crisis nadie va a visitarlo últimamente, decidió entretenerse a mi costa y se tragó la tarjeta. Lo mejor fue vernos recién llegadas, hablando inglés inventado y sin conocimiento alguno de Noruego, explicándole a uno (que ahora creo que era botones y no segurata) que el cajero se había tragado mi tarjeta. Al final, después de que el tío me dijera ochenta veces que para sacar mi coche del Parquin tenía que pagar otra vez, desistí, le di las gracias educadamente y regresé junto a mi compañera que montaba guardia junto al cajero. Este cuando me vio llegar, después de mas de un cuarto de hora de retención, por fin la soltó. Esta fue nuestra primera aventura monetaria… ahora recomendamos a futuros visitantes que se traigan mas de una por si también se encuentran con un cajero tan cachondo como el nuestro.
Tras unos días de adaptación, resbalones y caídas (por el hielo del suelo), por fin conocimos a nuestro contacto allí: Kirsten. La verdad es que es una señora muy maja, desde el primer momento nos facilitó horarios de autobuses, nos explicó un poco la moneda de allí (Corona Noruega o “Krona”), el paisaje y sus costumbres… Y nos ofreció su ayuda en todo lo que fuera necesario… ¡incluso nos ofreció dinero si nos faltaba! ¡Ah!, y lo más importante: nos dijo que eso de dar dos besos era raro para ellos, que allí se daba la mano… En ese momento entendimos muchas cosas y caras de asombro.
Llegó el momento de conocer y empezar a trabajar en los museos. Nos dieron a elegir cuál museo preferíamos entre las dos opciones y nosotras, como no se nos ocurrió otra forma más razonable de hacerlo, lo echamos a “Pito Pito Gorgorito” delante de todo el mundo. Al final a mi compañera le tocó irse a otro pueblo a trabajar en un museo textil (“Salhus Textil Museum”) y a mí me tocó quedarme en Bergen (la ciudad donde vivíamos) en un museo llamado “Hanseatic Museum”. Al principio esto de estar completamente solas nos asustaba, pero después lo agradecimos porque nos dio más soltura con el idioma y a la hora de desenvolvernos allí. Ahora lo recomendamos para futuros visitantes.
En mi museo predominábamos las féminas, así estaban: Kari, Helda, Trine, Heidi y Marco.
Marco era el jefe y, para hace honor a la verdad, no me gustaba mucho su “exquisitez” con las cosas pero no era mal tipo y siempre estaba intentando hacerme reir (lo malo es que yo nunca pillaba sus chites). Luego le seguía Helda (que después de tres meses aun no se si se escribe “Hilda” o “Helda” pero bueno) que era como la sub-jefa. Helda era como mi tía Noruega: me llevaba a conocer sitios nuevos, a patinar sobre hielo, a deslizarme por cuestas de nieve con su familia… Siempre haciéndome reír y siempre riéndose ella también.
Trine era la intermitente porque casi nunca estaba pero, cuando lo hacía, me ayudaba en lo posible e intentaba hablarme en español para que yo no siguiera destrozando el inglés.
Heidi era mi tutora, aunque realmente todas lo eran, pero digamos que era la que respondía por mí. Ella era para mí mi abuela Noruega porque me consentía en todo: me regalaba cosas todo el rato para mi y mi familia, organizaba cenas con su familia para presentarnos, ¡hasta un día me regaló dinero haciéndome prometer que me lo iba a gastar en souvenirs para mi familia! Era súper dulce y atenta conmigo y con Edurne.
Y Kari… ¿Qué puedo decir de mi cotutora? Es con la que mas tiempo he pasado allí. Desde el primer momento me acogió como si me conociera de toda la vida invitándome a conciertos y cenas con sus amigas. Me ofreció su casa para vivir al quedarme sola en Bergen e interminables días de tertulias arreglando nuestras vidas y el mundo.
Desde el primer día, todas me ayudaron a integrarme dándome la sensación de cercanía, como si aun estuviera en casa. No me descuidaban ni un momento y siempre estaban pendientes de que no me faltara de nada y de que hiciera cosas nuevas.
Por todo ello, quería que también aparecieran en este texto, este es mi pequeño homenaje por todo. (¡¡¡GRACIAS!!!)
Bueno… dejemos atrás los sentimentalismos y retomemos la experiencia en sí.
En el museo la verdad es que no me mataba precisamente a trabajar. Entre semana, que si traducciones de textos para los turistas de inglés a español, que si arreglos de pequeños desperfectos dentro del museo… Y los martes los pasaba con Kari en la recepción del museo vendiendo entradas, explicando las normas del museo, resolviendo posibles dudas y haciendo cuestionarios a los visitantes (cosa que elegí hacer yo para mejorar mi inglés y conocer el sector de población que más nos visitaba). Un par de veces incluso debuté como guía del museo.
Un día nos propusieron si queríamos dar charlas a algunas clases de instituto que estaban aprendiendo español, sobre España y nuestra experiencia en Bergen. A nosotras, nos salió la vena “animadora” y aceptamos el encargo. Nos preparamos nuestro powerpoint con dinámicas (para que no estuvieran oyéndonos hablar todo el rato) y lo pusimos en práctica. ¡¡Cuánto nos acordamos de Tula y su “feedback”!! Y, aunque uno de un grupo se nos durmió, la verdad es que todo salió perfecto y nos felicitaron mucho por ello… ¡algunos profesores hasta repitieron!
Para concluir, decir que Bergen es una ciudad que no parece ser tan grande como en realidad es. Y no solo sus paisajes son hermosos, también toda la gente que nos fuimos encontrando por el camino nos trataron cercanamente (aquí rompo el mito de que la gente del norte es fría). Tanto mi compañera como yo, tenemos previsto volver pronto a repetir muchas experiencias y vivir otras nuevas que aun aguardan ser vividas.
Bueno, comenzaré describiendo como me sentí cuando me anunciaron que me iba a Noruega y luego ya veremos.
Al principio mi espíritu aventurero se apoderó de mí y me sentía expectante ante tal acontecimiento. Pero después, el dragón del miedo a lo desconocido, que todos llevamos dentro y yo no iba a ser menos, emergió con su voz ronca para cumplir su función. Entonces comenzó a escupir millones de llamas contra mi a modo de “Y sis” que hacían flaquear esa ilusión: “¿Y si me pasa algo malo?, ¿Y si no me tratan bien?, ¿Y si me quedo sin dinero?, ¿Y si me muero de frio?”... Al poco supe que no iba sola, que otra compañera, igual de loca que yo, compartiría este viaje conmigo… Entonces pensé: “Si no soporto aquello siempre puedo volver, mi familia siempre estará aquí, y los aviones no dejan de volar” (menos mal que entonces no sabía lo de la intolerancia de los aviones a los volcanes). Aun así, la batalla con el dragón duró tanto como el tiempo que duró la espera, porque, los “Y sis” me miraban desde tierra mientras el avión se perdía en el aire.
Una vez allí mi compañera y yo no podíamos dejar de emitir “¡ALAS!”, “¡GUAUS!”… y otras expresiones similares de asombro, al ver acumulada junta tanta nieve. Al llegar a la residencia buscamos las habitaciones y, como es natural, comenzamos a indagar buscando la cocina, los aseos y demás. Pero, después de un día tan lleno de emociones, estábamos tan cansadas que pronto nos fuimos a dormir.
Como llegamos una semana antes (para aclimatarnos y nunca mejor dicho) el plan era ir conociendo la ciudad y, lo más importante de todo: la localización de nuestros museos. Así, el primer día salimos a explorar y, cuan recién llegadas, a buscar comida. Pero para buscar comida primero necesitábamos dinero y esa fue nuestra primera aventura: buscar un cajero y sacar dinero. …La primera parte (la de buscar un cajero) superada y, la segunda (sacar dinero) nos resultó un poco difícil puesto que, el cajero, aburrido porque con esto de la crisis nadie va a visitarlo últimamente, decidió entretenerse a mi costa y se tragó la tarjeta. Lo mejor fue vernos recién llegadas, hablando inglés inventado y sin conocimiento alguno de Noruego, explicándole a uno (que ahora creo que era botones y no segurata) que el cajero se había tragado mi tarjeta. Al final, después de que el tío me dijera ochenta veces que para sacar mi coche del Parquin tenía que pagar otra vez, desistí, le di las gracias educadamente y regresé junto a mi compañera que montaba guardia junto al cajero. Este cuando me vio llegar, después de mas de un cuarto de hora de retención, por fin la soltó. Esta fue nuestra primera aventura monetaria… ahora recomendamos a futuros visitantes que se traigan mas de una por si también se encuentran con un cajero tan cachondo como el nuestro.
Tras unos días de adaptación, resbalones y caídas (por el hielo del suelo), por fin conocimos a nuestro contacto allí: Kirsten. La verdad es que es una señora muy maja, desde el primer momento nos facilitó horarios de autobuses, nos explicó un poco la moneda de allí (Corona Noruega o “Krona”), el paisaje y sus costumbres… Y nos ofreció su ayuda en todo lo que fuera necesario… ¡incluso nos ofreció dinero si nos faltaba! ¡Ah!, y lo más importante: nos dijo que eso de dar dos besos era raro para ellos, que allí se daba la mano… En ese momento entendimos muchas cosas y caras de asombro.
Llegó el momento de conocer y empezar a trabajar en los museos. Nos dieron a elegir cuál museo preferíamos entre las dos opciones y nosotras, como no se nos ocurrió otra forma más razonable de hacerlo, lo echamos a “Pito Pito Gorgorito” delante de todo el mundo. Al final a mi compañera le tocó irse a otro pueblo a trabajar en un museo textil (“Salhus Textil Museum”) y a mí me tocó quedarme en Bergen (la ciudad donde vivíamos) en un museo llamado “Hanseatic Museum”. Al principio esto de estar completamente solas nos asustaba, pero después lo agradecimos porque nos dio más soltura con el idioma y a la hora de desenvolvernos allí. Ahora lo recomendamos para futuros visitantes.
En mi museo predominábamos las féminas, así estaban: Kari, Helda, Trine, Heidi y Marco.
Marco era el jefe y, para hace honor a la verdad, no me gustaba mucho su “exquisitez” con las cosas pero no era mal tipo y siempre estaba intentando hacerme reir (lo malo es que yo nunca pillaba sus chites). Luego le seguía Helda (que después de tres meses aun no se si se escribe “Hilda” o “Helda” pero bueno) que era como la sub-jefa. Helda era como mi tía Noruega: me llevaba a conocer sitios nuevos, a patinar sobre hielo, a deslizarme por cuestas de nieve con su familia… Siempre haciéndome reír y siempre riéndose ella también.
Trine era la intermitente porque casi nunca estaba pero, cuando lo hacía, me ayudaba en lo posible e intentaba hablarme en español para que yo no siguiera destrozando el inglés.
Heidi era mi tutora, aunque realmente todas lo eran, pero digamos que era la que respondía por mí. Ella era para mí mi abuela Noruega porque me consentía en todo: me regalaba cosas todo el rato para mi y mi familia, organizaba cenas con su familia para presentarnos, ¡hasta un día me regaló dinero haciéndome prometer que me lo iba a gastar en souvenirs para mi familia! Era súper dulce y atenta conmigo y con Edurne.
Y Kari… ¿Qué puedo decir de mi cotutora? Es con la que mas tiempo he pasado allí. Desde el primer momento me acogió como si me conociera de toda la vida invitándome a conciertos y cenas con sus amigas. Me ofreció su casa para vivir al quedarme sola en Bergen e interminables días de tertulias arreglando nuestras vidas y el mundo.
Desde el primer día, todas me ayudaron a integrarme dándome la sensación de cercanía, como si aun estuviera en casa. No me descuidaban ni un momento y siempre estaban pendientes de que no me faltara de nada y de que hiciera cosas nuevas.
Por todo ello, quería que también aparecieran en este texto, este es mi pequeño homenaje por todo. (¡¡¡GRACIAS!!!)
Bueno… dejemos atrás los sentimentalismos y retomemos la experiencia en sí.
En el museo la verdad es que no me mataba precisamente a trabajar. Entre semana, que si traducciones de textos para los turistas de inglés a español, que si arreglos de pequeños desperfectos dentro del museo… Y los martes los pasaba con Kari en la recepción del museo vendiendo entradas, explicando las normas del museo, resolviendo posibles dudas y haciendo cuestionarios a los visitantes (cosa que elegí hacer yo para mejorar mi inglés y conocer el sector de población que más nos visitaba). Un par de veces incluso debuté como guía del museo.
Un día nos propusieron si queríamos dar charlas a algunas clases de instituto que estaban aprendiendo español, sobre España y nuestra experiencia en Bergen. A nosotras, nos salió la vena “animadora” y aceptamos el encargo. Nos preparamos nuestro powerpoint con dinámicas (para que no estuvieran oyéndonos hablar todo el rato) y lo pusimos en práctica. ¡¡Cuánto nos acordamos de Tula y su “feedback”!! Y, aunque uno de un grupo se nos durmió, la verdad es que todo salió perfecto y nos felicitaron mucho por ello… ¡algunos profesores hasta repitieron!
Para concluir, decir que Bergen es una ciudad que no parece ser tan grande como en realidad es. Y no solo sus paisajes son hermosos, también toda la gente que nos fuimos encontrando por el camino nos trataron cercanamente (aquí rompo el mito de que la gente del norte es fría). Tanto mi compañera como yo, tenemos previsto volver pronto a repetir muchas experiencias y vivir otras nuevas que aun aguardan ser vividas.
lunes, 8 de febrero de 2010
Un lugar en el mundo donde quedarse.
No tengo muy claro esta sensación de felicidad a medias que siento. Aquí, lejos de todo y todos, en una pequeña habitación a millones de kilómetros de mi casa, de mi gente… ¡todo parece perfecto! Incluso creo que empiezo a verlo todo mas claro. Es como la sensación que algunos tienen antes de su cumpleaños: mucha felicidad e ilusión, pero tristeza porque ha pasado otro año que ya nunca volverá… Pues yo me siento mas o menos así: feliz porque no hay nadie a mi alrededor que me diga ni como, ni cuando, ni nada, pero triste a la vez porque echo de menos a amigos y gente querida.
No están muchos de mis fantasmas, ni la mayor de mis pesadillas. Siento que mi vida está como en un paréntesis. Paréntesis bueno, perfecto… Y me da miedo volver a la rutina del día a día, a mis amigos, mi familia, un trabajo… una vida que es la mía pero que a mi no me lo parece. Una vida llena de cosas que me hace sentir vacía.
Pero aquí, lejos de ella, con lo justo para vivir, lo justo para poseer, perdida en medio de tres idiomas, una ciudad enormemente llena de gente ajena a mi, me siento llena de algo inexplicablemente hermoso… ¡Es como si hubiera encontrado mi lugar en el mundo!
Como pasear por la calle siendo consciente de que para nadie eres más que un segundo en una mirada. Pasear sin que a nadie le importe ni a donde vas, ni con quién, ni te juzgue por como vas vestido o por lo que haces… simplemente pasar desapercibida entre las prisas para millones de vidas. Por eso me gustan tanto las ciudades.
Pensar que la vida de los que quieres en la distancia pasa. Que sus vidas avanzan como la tuya y que no eres tan necesaria para nadie. Pensar en la soledad del ser humano y en su necesidad de compartir su camino. Soñar con que, para cuando vuelvas, los pequeños serán grandes y los mayores, sabios. Guardar sus recuerdos en pequeños fragmentos de sonrisa sin tristezas ni melancolías. Ligar tu vida a pequeñas sonrisas que, desde la lejanía, también te sonríen. Por eso me gusta tanto la soledad.
No están muchos de mis fantasmas, ni la mayor de mis pesadillas. Siento que mi vida está como en un paréntesis. Paréntesis bueno, perfecto… Y me da miedo volver a la rutina del día a día, a mis amigos, mi familia, un trabajo… una vida que es la mía pero que a mi no me lo parece. Una vida llena de cosas que me hace sentir vacía.
Pero aquí, lejos de ella, con lo justo para vivir, lo justo para poseer, perdida en medio de tres idiomas, una ciudad enormemente llena de gente ajena a mi, me siento llena de algo inexplicablemente hermoso… ¡Es como si hubiera encontrado mi lugar en el mundo!
Como pasear por la calle siendo consciente de que para nadie eres más que un segundo en una mirada. Pasear sin que a nadie le importe ni a donde vas, ni con quién, ni te juzgue por como vas vestido o por lo que haces… simplemente pasar desapercibida entre las prisas para millones de vidas. Por eso me gustan tanto las ciudades.
Pensar que la vida de los que quieres en la distancia pasa. Que sus vidas avanzan como la tuya y que no eres tan necesaria para nadie. Pensar en la soledad del ser humano y en su necesidad de compartir su camino. Soñar con que, para cuando vuelvas, los pequeños serán grandes y los mayores, sabios. Guardar sus recuerdos en pequeños fragmentos de sonrisa sin tristezas ni melancolías. Ligar tu vida a pequeñas sonrisas que, desde la lejanía, también te sonríen. Por eso me gusta tanto la soledad.
martes, 19 de enero de 2010
Solo pienso en ti
Solo pienso en ti. Pienso que esto es como un castigo por todo lo que he hecho malo en mi corta vida. Nada consigue hacerme sufrir tanto como el mero hecho de solo pensar en ti. ¡Y esto es como la pescadilla que se muerde la cola! Porque no puedo dejar de pensar en ti porque todo me recuerda a ti. Estás presente en cada acto de mi vida y en cada acto de la naturaleza porque, hasta las gotas de lluvia me recuerdan a ti. Esta obsesión por ti no me trae nada bueno y, a pesar de intentarlo, no puedo deshacerte de mi recurdo. Eres como un sueño que invade mi mente sin estar durmiendo. Nadie controla los sueños. Nadie controla al corazón. Me paro a pensar en todo lo malo que me hiciste con el único propósito de odiarte, pero ni eso me sale. Recuerdo tus desprecios tanto como tus momentos buenos junto a mí. Pero no puedo odiarte. Una canción de “Café Quijano” cuenta que: “Dicen los sabios que el tiempo sabe poner cada cosa en el sitio que cave…” En eso pongo mis esperanzas cuando me veo desfallecer: en que el dicen que tiempo todo lo cura. Pero ya son dos años sin ti, recordando lo malo y lo bueno y, a pesar de todo, deseando olvidarte a la vez que ¡te echo de menos tanto! Dueles en el corazón tanto y tan a menudo, que me da miedo acostumbrarme a este dolor. No se… en realidad nadie sabe nada. Todos dicen que te olvide pero nadie me dice cómo exactamente debo hacer para olvidarte. No puedo evitar pensar que no saben nada pero que pueden tener razón. Sus dudas. Tus dudas. Mis dudas. La duda. Es como una pequeña semilla que, cuando crece, da paso al miedo. Mi mente está sembrada de dudas y, aunque algunas han florecido ya y han dado algunos miedos de fruto, otras solo han quedado en la tierra de mi corazón y, aunque no florecen, siguen ahí para mi. Para mi dolor. Pero te fuiste de mi lado y yo del tuyo y esas semillas nunca florecerán porque nunca despejarás mis dudas. Estarán dormidas en la tierra de mi corazón hasta que algún día, espero que tal vez por el paso del tiempo, mueran o se pierdan en lo profundo de mi corazón.
viernes, 15 de enero de 2010
Ni lejos ni cerca.
No soporto que estés tan lejos. Creo que hace mucho que estás lejos de mi, de mi corazón, de lo que siento aun por ti, sin embargo, ahora que la distancia es real no estoy muy segura de sentir por ti lo mismo que hace tres años. Es una mezcla rara de sentimientos porque ya no siento lo mismo por ti, pero creo que si volviera a verte, todo volvería a ser igual que al principio. Por un lado… ¡me haces tanta falta! me falta tu risa, tu mirada, tu piel… Y por otro quiero que nunca vuelvas porque, aunque eres lo mas bonito de mi vida, también eres lo mas doloroso y aun dueles y, creo que lo seguirás haciendo para siempre. No se. Ahora estoy lejos de todos: lejos de mi familia, lejos de mis amigos, lejos de ti… y, aunque debería de echar de menos a mi gente y debería de tener ganas de volver, creo que aquí estoy a salvo de ti, pero… ¿Cómo puedo estar a salvo de ti si tú vives dentro de mi? Si das cada paso que yo doy. Si vas donde yo voy… Pensé que la distancia borraría tu presencia ¡y aquí estoy! en Noruega, a millones de kilómetros de todo y de todos deseando que tu estés aquí conmigo y deseando olvidarme de ti. ¡No es justo! Hay personas que están en nuestra vida, son importantes para nosotros y aún así las olvidamos, y a ti, que quiero olvidarte con todas mis ganas… o por lo menos dejar de amarte con locura, ¡no puedo! Siento que nada tiene sentido y que nunca dejarás mi alma descansar en paz, pero solo estoy segura de una cosa: de que esté donde esté, mi alma te pertenece y pertenecerá siempre porque tu eres tan grande en ella, que sin ti no tendría posibilidad de existir. Porque aún eres el motivo mas hermoso que tengo para levantarme todos los días…. porque aun, y a pesar de todo, te amo mas que a mi vida.
lunes, 4 de enero de 2010
Reflexiones de mis amores tristes
Somos tristes seres que, en nuestra soledad, buscamos el amor, esa media parte de nosotros que anda por algún lugar… ¡quizá solo exista en nuestra imaginación! Pero lo buscamos en otras bocas, en otros cuerpos, en una efímera felicidad de una noche que, al despertar, será otro recuerdo pasajero para unas sábanas húmedas… yo hasta ahora había buscado la eterna felicidad que para mi es estar junto a alguien que de verdad me ame, alguien con el que no tenga que fingir ser algo que no soy… Pero siempre me han roto el corazón. Nunca me he sentido verdaderamente amada, solo deseada. ¡Pues no! no me basta solo con el deseo… necesito poder mirarme en unos ojos y saber que no estoy sola. Necesito una mano que me ayude a levantarme cuando ya no pueda más. Necesito una vida contigo, dedicándote cada latido de mi corazón, y estar plena de saber que, igual que yo, el tuyo late por mi.
Yo, a cambio, solo prometo mi corazón y mi fidelidad… no tengo nada más… No necesito nada mas.
Pienso en todos mis intentos fracasados de tener a esa persona junto a mi… ¡Cuantos fallos!, ¡cuantas lágrimas derramadas en vano!... demasiado dolor. Demasiados sueños hechos trizas contra un suelo de realidad.
Unos nombres que desearía borrar de mi vida para siempre pero que son como tatuajes en un lugar donde no se ven pero ¡duelen tanto!… en mi corazón. Demasiados recuerdos dolorosos para tan poco corazón en pié. Por que este está completamente desecho, y me da miedo tenerte enfrente y no poder llegar a saber que eres tú por miedo a equivocarme otra vez…
Siempre el miedo se interpone en mi vida.
No busco príncipes azules ni princesas en torres que necesiten ser rescatadas… ahora la que necesitan que la rescate soy yo. Necesito que me encuentres y estar contigo…
Pero a veces creo que tu estás con otra persona, o en otro lugar muy lejos de aquí, o que ni si quiera existes… Y que estoy condenada a buscarte eternamente repitiendo con otros Lexters, otras Julias, Beas… ¡y otras tantas ilusiones rotas mas!
Incluso me da miedo encontrarte y darme cuenta de que en realidad, no eras tú o yo no era para ti.
…pero, ¿Qué quieres? solo soy una niña asustada llorando sola debajo de la cama que espera que la saquen de allí… que tu me saques de aquí.
Yo, a cambio, solo prometo mi corazón y mi fidelidad… no tengo nada más… No necesito nada mas.
Pienso en todos mis intentos fracasados de tener a esa persona junto a mi… ¡Cuantos fallos!, ¡cuantas lágrimas derramadas en vano!... demasiado dolor. Demasiados sueños hechos trizas contra un suelo de realidad.
Unos nombres que desearía borrar de mi vida para siempre pero que son como tatuajes en un lugar donde no se ven pero ¡duelen tanto!… en mi corazón. Demasiados recuerdos dolorosos para tan poco corazón en pié. Por que este está completamente desecho, y me da miedo tenerte enfrente y no poder llegar a saber que eres tú por miedo a equivocarme otra vez…
Siempre el miedo se interpone en mi vida.
No busco príncipes azules ni princesas en torres que necesiten ser rescatadas… ahora la que necesitan que la rescate soy yo. Necesito que me encuentres y estar contigo…
Pero a veces creo que tu estás con otra persona, o en otro lugar muy lejos de aquí, o que ni si quiera existes… Y que estoy condenada a buscarte eternamente repitiendo con otros Lexters, otras Julias, Beas… ¡y otras tantas ilusiones rotas mas!
Incluso me da miedo encontrarte y darme cuenta de que en realidad, no eras tú o yo no era para ti.
…pero, ¿Qué quieres? solo soy una niña asustada llorando sola debajo de la cama que espera que la saquen de allí… que tu me saques de aquí.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









