Mis lágrimas del corazón y otras paranoias

domingo, 29 de mayo de 2011

Dos caminos y un punto y final

Hoy miro hacia atrás y te recuerdo… Recuerdo todos y cada uno de esos pequeños detalles que en su día eran mi todo, mi sonrisa, mi felicidad… y como tuve que dejar que pasaran a ser “mi nada” al guardarlos en esta pequeña caja de pandora en mi mente (caja que supongo que hoy reabro sonriendo a pesar del dolor)… Tú me obligaste, yo nunca quise y me odié por ello.

Soñamos tantas cosas juntos, llenamos tantos huecos vacíos y rompimos tantas reglas establecidas… Intercambiamos costumbres, corazones y miradas de complicidad, fuimos un gran apoyo mutuo y los mejores amigos al tratar de mantenernos a flote a pesar de todo y todos. Éramos contrarios en todo: tú tan serio y reservado, yo tan alocada y sonriente… tú tan frío y distante a veces, yo demasiado cálida y cercana siempre… tú que tanto cuidabas tu apariencia, yo que me ponía la primera sonrisa que pillaba… y prácticamente, a pesar de todo, iguales en almas.

Pero el tiempo pasó y ese “todo” murió: Siempre intentabas alejarme de ti con la excusa de no querer hacerme daño, pero luego siempre, cuando me alejaba, me hacías ver cuan importante era para ti que siguiera ahí, que aguantara… Hasta que un día ambos nos cansamos de eso y ya la distancia se hizo cada vez mayor y más fuerte que mis ganas de luchar por aquello, por ti y por mi. Tú lo mataste y yo aprendí demasiado rápido, quizá, a ser ese prototipo sonriente de actriz encadenada a su propio papel.

Y hoy reapareces. Justo hoy, hoy que para nada te esperaba, hoy que es solo un día cualquiera, un día más, sin nada especial… Solo hoy. Y hoy nos reconocemos en medio de la multitud y nuestras miradas se cruzan sin saber qué decir, demasiado tiempo ha pasado, demasiado lejos el uno del otro, demasiadas heridas que comienzan otra vez a sangrar. Somos dos desconocidos que se conocieron y que ahora nadan asustados en medio de dos vidas separadas que una vez se juntaron. Demasiado conocidos como para bajar la mirada y seguir nuestro camino pero eso precisamente es lo que ambos hacemos: quizá sea el miedo a no saber qué decir, quizá sea el no saber cómo decirlo, quizá sea vergüenza, quizá sea así más fácil…

Pero en nuestras miradas ambos hemos reconocido esa expresión de sorpresa, de no poder creer que justo hoy y justo ahí, el tiempo volviera atrás tantos años en una sola mirada encontrada.

Y yo, ahora soy consciente de que siempre has estado detrás de mí, a mi espalda, estando en mi presente sin yo saberlo: previniéndome tu recuerdo en cada nueva relación, incluso hoy me doy cuenta de que aún tengo muchas de tus manías de entonces. … te eché de menos tanto y tantas veces… No sabes lo duro que fue ver pasar los años sin ti. Hasta que un día, de repente y sin más, te olvidé.

Pero no fuí yo la que se marchó, fuiste tú el que me perdiste: Y yo te seguí incluso rota y abrí ante ti un mundo de posibilidades porque entonces supe que este día llegaría y, ¿Cómo iba yo a perdonarme sin saber a ciencia cierta que hice todo lo posible porque aquello saliera bien?, ¿Con qué cara me iba a mirar a mi misma cuando esto sucediera cuándo años después nos reencontráramos y me reprochase no haberlo intentado todo?... Puedo estar tranquila en ese sentido, te seguí hasta incluso perderme yo, luché hasta contra mi misma y hubiera dejado todo lo que era y tenía por haber estado contigo, no importa donde, no importa como… Te quise de verdad, como jamás aún hoy he querido a nadie. No fuiste mi primer amor, pero se que si el más importante.

Pero todo esto se terminó. Al final me rendí dejé que me alejaras y tu orgullo te impidió rescatarme la única vez que de ti dependió hacerlo. No viniste, yo te esperaba y no viniste.

…Y me pregunté tantas veces si todo aquello fue real, si de verdad me quisiste, si de verdad esa mirada de felicidad en tus ojos era de verdad tuya o yo la soñé... Pero ya recordar esto de nada sirve porque hemos sido dos conocidos que se desconocen, que se han cruzado en medio de la nada, dos adultos cobardes que ahora siguen su camino en opuestas direcciones con el corazón encogido y amándose aún más que a nada. Dos exclamaciones silenciosas, porque al final callarse siempre fue la forma fácil de engañarse, de dejar sin más de luchar.

… Yo nunca dejé de amarte, solo lo callé.


jueves, 26 de mayo de 2011

Mi barco naufraga

Recuerdo cuando tu día preferido era el jueves y todos esos mensajes en la playa diciéndome que querías una vida conmigo, que me echabas de menos y que querías comerme a besos. No entiendo dónde están ahora todos aquellos besos furtivos, ni aquellas miradas cómplices cuando algo iba mal.


Echo de menos ese tiempo en que nos lo contábamos todo y nos podíamos pasar el día hablando de la más minúscula mota de polvo perdida por el universo. Días felices donde buscábamos cualquier rincón para comernos a besos torpemente, donde entrelazábamos las manos y me decías que te gustaban mis abrazos... Te abrí mi corazón y aprendí a confiar solo en ti.

Se que lo has olvidado. Se que ya no recuerdas nuestro primer roce de manos… ni nuestro primer beso de verdad… ni ninguno de esos “te quiero”, que ahora niegas… ni ninguna de esas conversaciones donde decías que yo era más importante para ti de lo que te gustaría reconocer, que había conseguido hacer que no quisieras estar con nadie más, que me elegías a mi, que te quedabas conmigo… y cuanto te enfadabas por no creer que eso fuera cierto… Si nunca me has sentido todo lo que prometías, ¿Por qué te enfadabas mi amor? … Tampoco lo entiendo.

Ahora ya no somos así. Tú estás empeñada en apartarme de tu vida y a mí, cada día me cuesta más resistir con una sonrisa siempre para ti al timón de esta ya tan frágil amistad. Capeo temporales de desplantes, de malos momentos, de dolorosas indirectas… de puñales de palabras que rasgan las velas y destrozan este barco… y aun así, cuando ya no queda apenas nada, sigo luchando por reconstruir lo que teníamos. Y agotada, cansada y rota, me levanto y comienzo otra vez a reparar esto, descuidándome incluso hasta yo, luchando incluso contra mi familia y amigos, por ti, por esa ínfima mota de unión que tenemos.

Se que llegarás a sacarme de tu vida, y lo se porque nunca he sido tan fuerte: nunca he luchado tanto por nadie y quizá ese pasado en común sea lo que aun hoy me ata con suficiente fuerza a estas ganas de seguir siendo parte de tu vida… No lo se… no se cuantas tormentas más aguantaré, no se cuanto tiempo más aun nos queda juntas. Solo se que a mi si me duele todo esto. Que me importa y me importas… Que no quiero perderte… Pero quizá esta amistad también sea un sueño que me sigo empeñando en soñar. Si, ya se que me lo has repetido muchas veces, pero también me repetiste que me querías y mira… ¿Qué es diferente ahora?

No se, en realidad se muy pocas cosas y las que creía saber han resultado no ser ciertas. Pero estoy segura de que hay cosas que no las soñé. Que tus miradas, tus palabras y tus besos estaban allí de verdad, que eso no lo soñé… quizá inventara un amor, no te lo discuto, pero eso si que pasó y me atrevería a asegurar que tampoco me he inventado tanto, pero es mejor pensar que si. Es más fácil seguir adelante si pienso que todo fue producto de mi enamorada imaginación, que nunca me quisiste, que todo era mentira, que solo yo te quise.

... No me lo pones nada fácil... supongo que a veces yo tampoco a ti, la diferencia entre las dos es que a mi me importa lo suficiente como para arrodillarme y a ti, si te importa de verdad, tu orgullo jamás te lo permitirá.
 

martes, 17 de mayo de 2011

Adios princesa, te echaré de menos :S

"Soy quien mas te ha querido, y sin embargo, también quien mas ha deseado no hacerlo... pero también soy, y no tengas dudas, quien mas te va a echar de menos.
No soy culpable de perderte, quizá si de amarte... pero me rindo, no puedo mas. He cargado con mas de lo que soy capaz de sostener por ti, porque te amo. Y sin duda el amor me cegó.

Ahora me voy, se que aun no soy fuerte como para aguntar una vida sin ti, pero lo seré: poco a poco iré recostruyendo los pedazos de esa que un día fui.

Me voy. Me voy sin querer irme, pero tu me has hechado. Y ahora cargo solamente con mi cuerpo, y con un corazón roto hasta lo impensable, mi orgullo herido y con un resto de lo que fue mi dignidad y los buenos recuerdos (ni si quiera tengo ganas de llevarme los malos): es triste que ya solo me quede esto, pero necesito que me acompañen como viejas heridas de guerra.

Solo quería despedirme y decirte que, puedes estar orgullosa: ¡al final conseguiste lo que tanto deseaste! :)

Y no, no te guardo rencor, te quiero y he querido demasiado como para eso. ¡Es mas! Me alegra que alguna de las dos salga ganando en esto...
Pero eso si, que no te quepa duda de que jamás, nadie en el mundo te va a querer tan desinteresada y tan profundamente como yo.

Solo te pido una cosa: se feliz. Se feliz por ti, por mi... por los dos.

....... Te quiero"

lunes, 9 de mayo de 2011

El tiempo no borra tu recuerdo

Aun recuerdo la noche que llegaste a mi vida así, tan de repente, sin avisar…Y el día que te dije que me empezabas a gustar… y cuando ese principio se convirtió en un hecho indisoluble en mi memoria. Y todas esas noches de frio solo para verte. “No puede ser Mara” me dices.


Y hoy te apartas el pelo y me miras con esa sonrisa que pones como si supieras lo que cruza por mi cabeza, y me lanzas un beso y yo me pongo roja y sonriendo, te guiño un ojo… “si tu supieras todo lo que te quiero” pienso. Sonríes, te giras y te vas. Aun con esa sonrisa mis pensamientos me reprenden “no puede ser” me dicen, y yo, aun de pie en medio de mi vida, me quedo rezándole al tiempo para que haga que te olvide rápido.

Y luego, poco a poco, fuimos convirtiendo todo eso en amistad… Amistad y complicidad: Palabras que pasaron a ser solo miradas, gestos que hacían adivinar pensamientos, sonrisas que nos hacían levantar el ánimo… Tiempo. Cercana distancia, cambio de kilómetros por palabras y noches en vela. Tiempo que pasa. Gente que aparece en ambas vidas. Sueños que terminan y otros que nacen. Tiempo doloroso, tiempo feliz. Tiempo que hizo que olvidara lo que sentía por ti.

[…]

Oigo tu voz y me sobresalto: nunca me gustaron los despertares con prisa. Me dejas sola mientras vuelvo en mí, mientras asimilo que estoy en esa habitación, mientras recorro durante un segundo todo lo que la noche anterior me hizo llegar allí. Una sonrisa cruza mi vida y comienzo a vestirme despacito. Te oigo trastear en la cocina y apresuro mis movimientos. Aparezco de repente y te sobresalto. Me siento y te veo correr de un sitio para otro “se me hará tarde” afirmas en tono solemne mientras yo te miro, solo te miro. Te miro mientras mi mente sigue soñando en esa cama, tú cama. Y ahora que se a que sabe despertarse contigo todo ha dejado de ser igual.

Te miro otra vez y siento que todo está mal, que yo no debería de estar allí, y entonces estampo mi mirada contra un frio suelo de recuerdos.

No se que siento. Solo se que quiero verte reír, que deseo estar a tu lado, que quiero tener mil mañana más como esta y seguir siendo importante para ti… Me asalta el recuerdo de que ya no soy la que antes era, de que ahora otro corazón late junto al mío y me como mis ganas de abrazarte con el desayuno.

Y hoy te vuelvo a mirar, me vuelves a sonreír y me abrazas, y me dices que me quieres y se me parte el mundo por no saber… simplemente por no saber.

Se que esto es solo una ilusión, que tu en realidad no sientes eso por mi y abro los ojos de la realidad y te veo abrazada a mí, siento tu pecho contra mi pecho y los matices de tu champú en tu pelo mojado… “te quiero mucho” me susurras y yo solo alcanzo a esbozar una sonrisa. Por un momento creí que podría ser cierto. Te aprieto aun más fuerte contra mi corazón “y yo también cariño, yo también te quiero”. Me sueltas, me das un beso en la mejilla y te vas otra vez, y me vuelvo a quedar con esa cara de gilipollas mirando al suelo.



Pero no puede ser, ya no puede ser. Y mi corazón ha estado ocupado en otros tantos de esos intentos de olvidarte, pero tu sigues estando ahí, en esa incombustible canción que suena siempre en mi MP3, al otro lado del teléfono o del chat, en cada pasito que doy… siempre estás ahí, aguantando mareas, calmas y tempestades. Tú y tu recuerdo, y este amor constante pero mutable, como el propio tiempo.

Y te prometo que jamás dejaré de oír esa canción… Aun cuando no estés, aun cuando la distancia sea demasiado insalvable y el tiempo te haga olvidarte de esta complicidad.

Te quiero, y eso jamás cambiará.

sábado, 7 de mayo de 2011

Y lo demás... :) ♥♥ (te echo de menos)

Aún acaricio con mí mirada tu cara, y me quedo en blanco al llegar a ese lunar orgulloso en lo alto de tu tandeseada boca. Y quiero comerte ese lunar de un solo beso… Volver a recorrer con mis manos tu cuerpo, rozar tu piel y amansar el vuelo de tu pelo negro luchando contra el viento. …¡Dios mío que mal me pone ese lunar!


Y volver a embelesarme mirándote mientras duermes, mientras miro tu cara relajada… Estabas tan indefensa que solo podías inspirarme ese sentimiento de querer protegerte y luchar contra todo lo que pueda perturbarte en esa paz…Eres tan adorablemente hermosa.

Me muero por volver a abrazarte y derretirme en uno de esos golpes de tu perfume contra mi corazón. Y mientras me derrito, ser tú lo último que sienta contra mi pecho, contra mi vida.

El mundo parecía ser de otro color cuando estaba contigo porque, todo lo fácil se hacía difícil y lo difícil, fácil. Y los colores que percibía pasaron a ser más: contigo todo resplandecía porque hasta las sombras y recovecos eran hermosos… hasta en ellas veía tu luz reflejada en mi corazón.

Pero un día desapareciste en medio de una sombra y no se si algún día pueda volverte a ver. Perdí la fe de recuperarte el mismo día que me senté a llorarte, pero era necesario para decirte adiós. Cuántas lágrimas te llevaste amor mío, cuantas lágrimas para ti.

Y aún hoy me parte el dolor de estar tan perdida. De estar tan cerca y a la vez tan lejos de ti… Y se que JAMÁS perderé del todo la esperanza de volver a encontrarte, te necesito en mi vida aunque ya realmente no estés.

Y te hecho de menos cuando no estás, cuando no vienes, cuanto ya no eres esa que me enamoró. El problema es que ya nunca vas a venir, nunca vas a estar otra vez aquí, ni nunca volverás a ser esa misma.

Y yo siento que soy capaz de lo que sea con tal de volver a aquellos días en que yo era el imbécil del bigote y tu, mi princesa.

Ahora buscaré en otras vidas un solo atisbo de ti, pero se que no te voy a encontrar.

Solo espero que allí donde quiera que estés seas feliz… Yo seguiré esperándote siempre.