Mis lágrimas del corazón y otras paranoias

lunes, 25 de octubre de 2010

Lejos de ti (I miss you A.)

Tú y solo tú.

Yo y solo yo.

La distancia dolorosa y el inolvidable olvido.

Dos personas que se encuentran entre toda la multitud en un lugar al que nunca volverán.

Deseos que se apagan poco a poco y dolorosamente. Ilusiones que mueren desilusionadas ante la impotencia de algo imposible.

Llorar de rabia porque tienes que hacer lo correcto y no lo que te dice tu corazón.

Querer salir corriendo y dejar una vida, que tanto trabajo te ha costado montar, solo por un beso fugaz.

Esperar un día con tanta ansía, que nada sea tan importante como eso, y querer que corra el tiempo (que pasa más lento que nunca) y, cuando llega ese ansiadísimo día, querer matarlo y sentirte morir con cada golpe de segundero. Sentir que con cada “tic-tac” se va un soplo de tu vida, como si se sobreviniera la parca.

Morirte de tristeza y sentir como se parte tu corazón ante ese “adiós” tan odiado. Y, repetir como masocas millones de veces esta montaña rusa de sentimientos. Este sin vivir amoroso.

Pero la distancia y el olvido van de la mano correspondiéndose, ellos si, con su amor mutuo y, poco a poco, llegará el día en el que ese sin vivir pasional se convierta en una simple amistad.

Amistad con un amor latente pero apagado, que ya no es el mismo y puede que nunca vuelva a serlo… Es casi ley de vida, ¿no?

¿Quién no se ha enamorado así alguna vez? ...

… ¡Puto amor!



sábado, 23 de octubre de 2010

Miradas…

Hace tiempo que sabes que se leer en tu mirada lo que sientes. Que puedo adivinar cuando mientes y aun así, hago como que no me importa y te sigo mirando con estos ojos que te necesitan.

Ese brillo cuando alguna música hermosa te ponía los pelos de punta… o cuando me mirabas desde el sofá… O esa mirada pícara que pones cuando sonríes en medio de una conversación.

Me preguntas si me gusta la ropa que llevas y creo que, aunque te pusieras un odioso vestido rosa, te quedaría bien… La luz confabula a tu alrededor para que cada día seas más hermosa.

Y cuando te veo, la luz lo llenaba todo de colores porque hasta ella te necesita para resplandecer alegre de vida.

… Pero ya no estas conmigo y me muero sin la luz de tu vida en mis ojos… y no se como explicar exactamente que ahora todo esté gris.

Que necesito verte sonreír o solo mirar desde algún lugar como haces cosas o, divertidamente, te peleas contigo misma.

Que necesito que tus ojos vuelvan a ser testigos de los míos y ser lo primero que vea por la mañana.

Que quiero volver a mirar aquel lago junto a ti, tirada en la hierba, con ojos cerrados por el sol y, aun así, sentir como me mirabas.

Que cerraría ahora mismo mis párpados hasta que volvieras tú, mi luz… me ciega tanta antiestética oscuridad.

Sin ti a mi lado, no hay colores lo suficientemente hermosos, ni cielos, ni estrellas.

…Y hoy siento que mi luz se apaga un poco más… Hoy siento que quiero retroceder en el tiempo y no soltarme nunca de ese abrazo donde yo era la polilla y tus ojos, mi luz.

miércoles, 13 de octubre de 2010

No puedo mentirme

¡Todo es una mentira! Una fachada, una máscara de carnaval…Si, sigo pensando en ti… sigo durmiéndome mirando el ordenador por si decidieras aparecer. Sigo intentando evitar y cayendo a la vez, en algo más grande que yo. Digo que no me importas y hago el ridículo más espantoso para convencerme a mi misma de que es verdad, de que no es real lo que siento. Me da miedo. Me da tanto miedo que quiero que termine sin haber empezado. Tengo miedo de que me digas “cierra los ojos y sígueme” y, volver a dejar de ser yo para formar parte de ti y perderme a mi misma.


Pero trato por todos los medio de matar esta ilusión que crece dentro de este estúpido pecho, y solo consigo pensarte y hacer que crezca más. Me repito que estoy mejor sin ti, que no te quiero realmente… intento convencerme de que eres otro de esos muchos caprichos en mi vida… Pero nunca fui buena cuando se trata de engañarme. Y ahora no se que hacer, ¡estoy tan perdida! No quiero esperar algo que jamás llegará y terminar entregándote el corazón para que me destroces lo poco que vuelvo a tener en pie… Ya te dije que no podría soportarlo. Pero apareces a cada momento en mi mente y, aunque trato de negarte, lo cierto es que quiero estar contigo. ¡DIOS QUE PERDIDA ESTOY!

Me dicen que me aclare, que me lance a por ti… Pero, ¿qué más puedo hacer? Ya te he dado mi verdad y te he abierto mi pecho para que te quedes en él. Si, es cierto que por miedo puedo hacer o decir cosas de las que luego me arrepiento… Pero, realmente no siento nada por esas otras personas, solamente quiero que seas tú la que llene mi pecho todos los días. La que vea al despertar y antes de dormir. La dueña de mis sueños, mis sonrisas y mis lágrimas… ¿Qué debería hacer? ¿Qué tengo que hacer?... ¿Por qué amar es tan difícil y duele tanto?

domingo, 3 de octubre de 2010

Los 5 sentidos de Bergen

Quería no olvidar jamás que es lo que más me gustó de este lugar y, he decidido escribirlo aunque se que no voy a recordarlo todo puesto que la imagen o el sentimiento que creen estas palabras en mi cabeza, no será suficiente para transportarme a ese momento o lugar… pero me hará recordar que una vez lo sentí y fue mio. Así, estos son mis cinco sentidos:

Tacto: Si la primera vez fue el sentir la nieve compactarse bajo mis pies. Esta vez ha sido el de estos mismos pies descalzos, sobre la hierba mojada. No es algo nuevo para mí, pero si ha sido especial sentir la hierba por entre mis dedos…. sentirme como me sentí en ese preciso momento con la hierba mojada en los pies y los ojos cerrados cara al sol.

Vista: Si la primera vez fueron, posiblemente, las vistas de un atardecer de la ciudad nevada desde casa de Kari. Esta vez me quedo con las puestas de sol y los amaneceres tan prontos vistos desde mi ventana: la falta de oscuridad en este lugar. La gama de colores que pintaba el cielo en esos atardeceres.

Gusto: Podría decir sin dudar algo como “el sabor de los helado gigantes con sabor a McDonald y las tartas de mi cumpleaños: la de brownie y la de frambuesa”… pero creo que lo que más destacaría de este sentido sería haber probado por fin las ya mencionadas frambuesas que, aunque parezca una tontería, era una cosa que tenía muchas ganas de hacer desde que era pequeña y, siempre me he imaginado como podrían saber, sin perder la esperanza de probarlas algún día.

Olfato: En este también podría decir millones de cosas que voy a extrañar su olor. Pero sobre todo hay dos cosas: el olor del piso y el del champú de menta que me dejaste con tu olor. No es que el piso oliera especialmente bien o mal… es solo ese olor tan característico que tienen todas las casas… olor a sus huéspedes, olor a todas las cosas que han sucedido en ella… olor a recuerdos. Y, también, ese olor a humedad de las calles noruegas cuando llueve.

Oido: Y si he de quedarme con un sonido, la última vez fue una mezcla más que contrastada entre el sonido tan melancólico de la lluvia cayendo y esa canción, “happy together” de “The tourtles”. Esta vez optaré por las canciones ya tan conocidas para mi, pero que nunca me canso de escuchar y nunca dejan de sorprenderme, de “Gato a la naranja” el grupo que ha puesto música ha este segundo periodo en “mi pequeño paraíso” que es Bergen.

Música que la primera vez me hizo volar lejos de Vȧgen y aterrizar en esa Argentina de tangos tristes y corazones rotos… La segunda vez me hizo enamorarme con ellos (y también de ellos). Y la tercera vez, en la iglesia, me emocionaron tanto que hasta terminé derramando alguna lagrimita. Si, sin duda, lo más destacado y bonito para mis oídos esta vez han sido ellos.

No puedo nada más que agradecerles lo bueno que fue para mi alma escucharlos.



Momentos más destacados:

Aquel amanecer desde el tejado de mi piso con mucho frio y unas mantas.

La visita de Arantxa.

El reencuentro conmigo misma y con Alicja (después de 5 años sin vernos).

La intensa e inolvidable mañana que Anel me invitó a desayunar y compartir con ella el día.

La despedida más triste de mi vida.

...Y toda la gente que ha pasado por mi camino en este viaje. Gente como: Alba, los 5 “gatos”, Are, Anja, Blanca, Fuen, Vanesa, Arta, Elina, Cris (de Madrid y de Talavera), a la madre de Laura, Marcus (el italiano), Elena, Beas (la prima y la amiga de Laura), Tina, Ania, Jasmin, a mi queridísima Patry y, muy especialmente a Anel y, a las ya conocidas y queridísimas: Hilda, Kari, Anita y Laura.

¡GRACIAS A TODOS POR HABER PARTICIPADO EN ESTE PEDACITO TAN ESPECECIAL DE MI CAMINO!

¡Nunca os olvidaré!