Mis lágrimas del corazón y otras paranoias

jueves, 13 de octubre de 2011

Como tú

A veces me gustaría ser como tú: poder decirte tantas malquerencias, escupir sobre lo que en un pasado fue y seguir mi vida sin pararme a pensar en el daño que te he podido si quiera causar con una sonrisa en los labios… pero no soy así.

Me gustaría no sentirme mal por tener que ignorarte a la fuerza, ignorar a la que un día fue mi mejor amiga, la persona que más quise del mundo… pero lo cierto es que te estoy echando demasiado de menos.
Hay días que me muero por compartir contigo confidencias y otros en que simplemente me pongo triste sin ti a mi lado: siempre pensé que por lo menos nos quedaría la amistad… queda demostrado que también yo me equivoco.
Te veo sonreír a lo lejos, desde mi callada fachada de la ley del hielo, y esta se derrite: “me alegro tanto por ti” – pienso mientras un veneno amargo, entre felicidad y celos, me invade – “ya llegará mi momento” –y agacho la cabeza dando oídos a la conversación, evitando tener que hablarte directamente. Me pone triste tener que hacer eso pero así me lo pediste y, bueno, te prometí ese regalo para ti.

No se odiarte, ni puedo ni tampoco quiero. A sí que me conformo con evitar cruzar palabras o miradas contigo, que a ti te son indiferentes y a mí me matan.

Ya no tengo fe en que esto algún día se arregle, contrariamente, cada día que pasa creo que me acostumbro un poco más a no tenerte en mi vida. No digo que no me gustaría recuperarte, que sí, pero decidí mirar adelante y, aunque esperaba compartir contigo muchos momentos futuros, ya empiezo a asumir que tú ya no formarás parte de mi futuro, ni yo del tuyo.

Solo me resta decir que te extrañaré demasiadas veces durante demasiado tiempo, aunque tú ni lo sepas, ni lo veas, como ahora… como siempre.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario