Hemos sido muchas cosas. Aun somo muchas cosas.
Te quiero tanto aun, que todavía espero que aparezcas mirándome
con esa cara de tonta con que me mirabas.
Pero nuestros caminos se han separado porque no supimos
hacer de tu vida y la mía un conjunto. No supimos ser el equipo que yo siempre
he soñado tener. Y duele. Pero duele con una sonrisa triste, una de esas
sonrisas torcidas. Y sonrío porque se que lo que aun siento es de verdad. Que
no has sido alguien con quien olvidar a alguien, que podrías haber sido tú la
que acompañase mis pasos toda la vida.
Pero ya no estás…
Ahora, como al final de nuestra relación, me paso los días
echando de menos muchas cosas de ti, y muchos momentos juntas. Hasta me
descubro pensando que esto que estoy viendo te encantaría, o ese detalle sería
ideal para ti, o lo mucho que me gustaría decirte que aquella nube se parece a
cosas tontas que ya no recuerdo.
Otras veces, simplemente, me siento tonta por querer crear
un mundo juntas sabiendo que esto no funcionaba… ¿Te puedes creer que estaba
buscando el momento perfecto para proponerte eso tan tonto de casarnos? Que
idiota eso de pensar que un anillo iba a cambiarnos, pero, a veces, cuando
estamos desesperados hacemos cosas así de idiotas.
… Ahora tengo una cama de matrimonio que se me hace grande y
una habitación de sobra. Las cosas cambian así de rápido y, quieras o no, la
vida te lleva por donde ella quiere.
Sinceramente, se que te querré siempre y que me costará
mucho, mucho, pero que mucho, decirte adiós. Tengo claro que eres la persona
con la que podría compartir mi vida, pero no así. No como éramos. Y por mucho
que me esforzase al principio por llegar a buen puerto nuestros días, nunca iba
a ser posible porque me esforzaba por ser alguien que no era y tu no te enamoraste
de esa persona. Igual que yo tampoco me enamoré de la persona que eras ahora.
Yo me enamoré de alguien cariñoso, detallista (de momentos, de raptarme, de reírnos
juntas y de besos en la frente)… en algún momento, todo se fue a la mierda y
dejamos de ser esas personas. Y dejé que tu oscuridad apagase mi luz.
Siento mucho haber tomado yo la iniciativa, pero era algo
que debía hacerse ya. Nos estábamos destruyendo mutuamente y entendí que yo ya no
te hacía feliz, que debía dejarte ir para que lo fueras con alguien más. Ha
sido más duro de lo que tu crees, pero necesitábamos hacer eso que prometimos
no hacer: necesitábamos soltar nuestras manos y separar nuestros caminos para
ser capaces de avanzar.
Y todos los días, cuando llego a casa esperando que estés esperando
en el rellano, me siento en mi sofá y te imagino feliz, sonriendo y
permitiéndote ser, por fin, esa mujer libre que yo vi y de la que me enamoré.
Esa mujer que espero, algún día, te permitas ser.
Mientras tanto… espero que sepas que siempre me tendrás para
lo que sea, que siempre me alegraré de saber de ti y de verte. Que te deseo lo
mejor y espero que ojalá solo lleguen a mis oídos logros por tu parte. Y que,
pasen los años que pasen, siempre te querré y siempre serás ese “pudo haber
sido, pero no fue”