Es por
la tarde, estamos en la playa con todas las demás y rodeadas de gente pero, por
alguna extraña razón, parece como si estuviéramos solas, como si nada
importase. Estamos tumbadas bocarriba tomando el sol, la una junto a la otra.
Vuelvo
mi cara hacia ti y te sonrío mientras me miras y me regresas la sonrisa. Cierro
los ojos mirando hacia el sol mientras entrelazo mi mano con la tuya. Seguimos
tomando el sol por un rato.
Hace
mucho calor y te das la vuelta, dándole la espalda al sol. Te vuelvo a mirar y
a sonreír. Agarro tu mano y la pongo sobre mi barriga. Dibujas con tus dedos
formas abstractas por mi ombligo y vas ampliando aquellas formas hasta
introducir uno de tus dedos por debajo de mi bikini. Rozas con la punta de tus
dedos muy suavemente uno de mis pezones y yo, que sigo con los ojos cerrados,
medio dibujo una sonrisa en mi cara.
Te
acercas a mi ombligo con tu cara y lo besas. Y vas borrando con tu boca el
rastro que antes dejó tu mano, hasta llegar a mis pechos. Muerdes uno de mis
pechos y me rio: “me haces cosquillas”. Te ríes al ver cómo me rio, pasas uno
de tus dedos por mis labios y los besas con un pico, un beso pequeñito de los
que tanto me gustan y te quedas mirándome. Siento tú corazón latir sobre mí. No
digo nada, te doy otro beso y, con una sonrisa, me levanto para irme al agua.
Me miras mientras me voy metiendo en el mar y luego, cuando el agua me cubre
casi por completo, me sigues.
Llegas hasta
donde estoy y te abrazo entrelazando mis piernas a tu cuerpo: “Pensaba que no
vendrías” - sonrío y apoyo mi cara en tu cuello - “No hay otro lugar donde
quiera estar que aquí, entre tus piernas”. Recorres con tus manos mi espalda
volviendo a esbozar formas imprevisibles, te muerdo y beso el cuello… Tú sigues
con tus formas en mi espalda, como si tus manos temieran salir de esos extraños
círculos, las agarro y las pongo en mi culo. Tú las metes por dentro de la
braga de mi bikini y acaricias mi culo y mis muslos, intentas besarme pero solo
encuentras mi cuello y lo muerdes, me haces cosquillas y, del salto que doy, caigo
al agua y me río.
Un capuzón.
Te ríes tú también y mientras me limpio el agua
de los ojos, vuelves a tirar de mí hacia ti y te colocas otra vez como estabas:
entre mis piernas, con tus manos dentro de mi bikini. Mientras muerdo tu cuello
y voy bajando por tus pechos, vas adelantando tus manos por mi cuerpo y te dejo
tocar todo de mí.
Respiras
muy fuerte y oírte me hace sonreír. Intentas introducir tus dedos en mí pero,
aunque yo quiero, mi cuerpo vuelve a saltar y se quita. Me miras unos segundos
con cara de “La he cagado” y te miro yo también seria. Pero me acerco a ti, te
abrazo haciendo mi cuerpo flotar en el agua y te doy otro beso pequeñito: “lo
siento” – rodeo tu cuerpo con mis brazos por un rato.
Después,
voy dando pequeños bocados por toda tu piel otra vez y esta vez soy yo la que
meto mis manos bajo tu biquini haciéndote subir y bajar al ritmo de las olas…

