Aquella tarde fue la última que té abracé, que te besé, que sentí mi corazón entero latiendo feliz por tenerte.
Aquella tarde todo parecia perfecto, y esa noche fue la última en vernos.
Y no sabes lo dificiles que han sido estas navidades sin ti: mi familia, la otra mitad de mi corazón. Y no sabes lo dificil que es terminar el año sin que lo primero que haga sea besarte, abrazarte... sonreír porque, a pesar de todo, nuestro amor ha sido tan grande que lo hemos conseguido otro año mas... Aunque esta vez no haya sido así. Aunque esta vez no lo hayamos logrado.
Ahora todo es diferente y, aun vivido todo lo vivido y perdido a tanta gente importante ya, esta navidad ha sido la única donde realmente he sentido que me faltaba alguien.
Y sé que, a pesar de quién esta noche comparta mi cama, aun sigo esperando que aparezcas, me sonrías y beses sin que nada mas importe. Solamente tú y yo y ese infinito momento.
Por qué no es con quién ocupe mis ratos libres, es quién, en los momentos ocupados llena mi corazón y mi mente, es a quien echo de menos cuando estoy rodeada de gente, es con quién realmente me gustaría estar cuando tengo un buen día.
Y esa eres tú... y supongo que lo serás por mucho tiempo aún.
Espero que la vida te de todo lo que necesitas para ser feliz y, desde la distancia, espero que no olvides que aun te quiero más que a nadie en el mundo. Que sigues siendo mi amor, mi familia, la cabezota gruñona que me robó el corazón y por quién dejé todo aquella noche tan extraña hace tantos momentos ya.
Feliz 2019 mi amor... Y feliz vida, que la mía sin ti se ha quedado coja.
Mis lágrimas del corazón y otras paranoias
domingo, 30 de diciembre de 2018
domingo, 7 de octubre de 2018
Casi...
Tenerte tan cerca que podía olerte de nuevo, que podría estirar mis brazos y abrazarte. Con el corazón galopándome en la boca y, con la punta de mis dedos casi tocando tu espalda, que me invada el miedo a tu reacción y pararme en seco dejando que te pierdas entre la gente.
Así de cerca te he tenido esta noche... Y no he sabido que hacer, ni cómo reaccionar... Hasta que al final el miedo me ha paralizado y te he dejado ir.
El miedo a que verme te duela tanto como a mí, miedo a tu rechazo, a tu rencor, al dolor de tener que decirte adiós, el miedo de no saber cómo saludarte después de 3 años juntas...
Dos besos en las mejillas? Quizá te haga daño sentirme de nuevo tan cerca.
Un adiós sin más con la mano? Quizá pienses que es frío y te duela.
Saludarte como a otra más de mis amigas? Quizá creas que no me importas.
No saludarte? Quizá pienses que soy orgullosa.
En cualquiera caso, creo que, a pesar de tenerme tan cerca, no me has visto... Y te has perdido entre la gente.
Y no sabes las ganas de volver a tropezarme contigo, ni lo encogido que se me ha quedado el corazón por no volverte a ver.
Es muy duro querer tantísimo a alguien con quien no puedes ser feliz. Es desolador tener que decirme todos los días que el amor desaparecerá con la distancia y tratar de explicarle a mi corazón cabezota que mejor un dolor de lejos que destrozarnos estando cerca. Pero no lo quiere entender, el solo te echa de menos y se ha roto un poquito más por haberte querido abrazar y no haber podido.
... Al final, lo único que importa es que, aunque yo me quede devastada en esta cama que también te echa de menos, tú te veías contenta arropada por tus amigas...
Nunca dejes de sonreír reír mi amor, nada hay más bonito que tú sonrisa (cuando es de verdad).
Así de cerca te he tenido esta noche... Y no he sabido que hacer, ni cómo reaccionar... Hasta que al final el miedo me ha paralizado y te he dejado ir.
El miedo a que verme te duela tanto como a mí, miedo a tu rechazo, a tu rencor, al dolor de tener que decirte adiós, el miedo de no saber cómo saludarte después de 3 años juntas...
Dos besos en las mejillas? Quizá te haga daño sentirme de nuevo tan cerca.
Un adiós sin más con la mano? Quizá pienses que es frío y te duela.
Saludarte como a otra más de mis amigas? Quizá creas que no me importas.
No saludarte? Quizá pienses que soy orgullosa.
En cualquiera caso, creo que, a pesar de tenerme tan cerca, no me has visto... Y te has perdido entre la gente.
Y no sabes las ganas de volver a tropezarme contigo, ni lo encogido que se me ha quedado el corazón por no volverte a ver.
Es muy duro querer tantísimo a alguien con quien no puedes ser feliz. Es desolador tener que decirme todos los días que el amor desaparecerá con la distancia y tratar de explicarle a mi corazón cabezota que mejor un dolor de lejos que destrozarnos estando cerca. Pero no lo quiere entender, el solo te echa de menos y se ha roto un poquito más por haberte querido abrazar y no haber podido.
... Al final, lo único que importa es que, aunque yo me quede devastada en esta cama que también te echa de menos, tú te veías contenta arropada por tus amigas...
Nunca dejes de sonreír reír mi amor, nada hay más bonito que tú sonrisa (cuando es de verdad).
domingo, 22 de abril de 2018
La magia de volverte a ver
Y, como por arte de magia, vuelvo a creer en los milagros…
Porque ha sido un milagro volver a tenerte en mi vida, aunque sea así, tan cerca
y tan lejos a la vez.
Ojalá nunca sepas la verdad de aquellos días y te quedes solamente con las mentiras que te hicieron odiarme así, tanto como para romper la promesa que nos hicimos y sacarme de tu vida. Nunca tuve la oportunidad
de defenderme de todo lo que se me acusó. Eso me dolió mas que nada. Pero, ¿De que serviría? Es un hecho
que me has odiado durante tanto tiempo que ya la costumbre es más fuerte que
cualquier otra cosa. Y, por mucho que me encantaría cambiar el modo en que
decidiste creer en otros y no creer en la persona que conociste durante dos
años, el hecho es que yo también decidí recorrer el mismo camino… aunque, con
el tiempo, supe ver que esa que otros me describían no eras tú, no era quien yo había conocido durante dos años, y retrocedí… Pero ya era demasiado tarde: el daño estaba hecho y no se podía remediar.
Ojalá nunca llegues a saber que lo único que a fecha de hoy no soy capaz de
perdonarme es el haberte hecho tanto daño. Que aun hoy, pasados ya más de cinco
años, se me parte el alma por haberte dejado aquella noche así, sentada en el
suelo de la galería llorando con ese gesto de estar rota. Aunque puede que tú
un día llegues a perdonármelo, jamás lo olvidaré y jamás me lo perdonaré.
Ojalá nunca sepas lo mucho que me destrozaste también tú, ni
lo mal que lo pasé hasta hace unos meses con el tema de las niñas (me mataste,
en serio)… pero nunca te he guardado rencor más allá de aquellas primeras
semanas en que nos destrozamos mutuamente. Que todo aquel dolor que sentía por ti,
se fue. Que nunca fui capaz de retenerlo dentro de mi, porque te he querido
tantísimo que jamás pude sentir por ti otra cosa que no fuera eso: un inmenso
cariño, que es lo que ahora siento.
Ojalá no sepas jamás que, en el momento que te volví a ver,
mi corazón explotó en fuegos artificiales saliéndoseme del pecho. Ni tampoco
sepas cuanto había soñado con volver a verte de nuevo… aunque fuera de lejos y
solo un segundo. Ni las veces que te busqué en aquellos sitios donde nunca
estabas. Solo quería saber que estabas bien. Cruzarme contigo una fracción de
segundo en un semáforo y, ni si quiera necesitaba verte sonreír, solo verte
camino a alguna parte… pero nunca pasó en todos esos años. Hasta que una noche te vi pasar de la mano de quien hoy es tu amor y, aunque mi primera reacción fue una mezcla de rabia y dolor, te vi bien, feliz... y eso bastó para mi.
Ojalá nunca sepas con que ternura aún te miran mis ojos ni
lo importante que eres para mí a día de hoy… y que lo serás siempre. Ni que nunca
sepas todo lo que has significado en mi vida… lo que aún representas. El amor
infinito con el que siempre te miraré… pero no, no esa clase de amor que tuvimos
y no supimos cuidar (quizá también porque no era el momento correcto), esto que siento es otra clase de amor. Un amor desde el
respeto, desde lo que fue y terminó. Un amor de ese que se enorgullece con tus
pequeñas victorias y, desde la distancia más dolorosa, me parte en dos con tus caídas. Y
pienso en lo mucho que me gustaría estar ahí para apoyarte en todo, para
cuidarte como se cuida algo bonito, para ayudarte a levantarte o hacer tu caída
menos dura… Y, aunque me frustra no poder estar y ser esas grandes amigas que
un día fuimos, me alegro de que no estés sola, de que tu corazón esté ocupado
por una persona que si sabe hacerte feliz, que es tu sonrisa y tu gran amor. Te
hace feliz y está a tu lado, para mí, solo con lo primero, ya la convierte en
una gran mujer. Tenéis suerte de teneros, igual que yo de tener a mi mujer.
No quiero pensar que no supimos hacerlo bien, quiero pensar
que quizá no estábamos preparadas la una para la otra. Que aun teníamos mucho
que vivir y crecer, y fuimos eso: un paso hacia la
felicidad, un paso hacia delante en la vida, una enseñanza dura pero de la que
(al menos yo), saqué muchas cosas muy bonitas.
Yo también tengo suerte, y no solo por Vanessa, también
porque, aunque sea tan en la distancia (y no hablo de distancia física), desde
mi apartada cercanía, vuelvo a tenerte en mi vida y, aunque para mi no sea
perfecto, me conformo con poderte disfrutar los pequeños ratos donde se te
olvidan los recelos, dejas de tirarme puntillas y eres tu misma… aunque se que tu no sientes lo mismo y que
verme tiene que ser para ti un poco desagradable. Siento ser egoísta otra vez,
pero, ahora que te he recuperado un poco, espero no volver a perderte de nuevo.
Me hace falta saber que estás bien… que eres feliz. Porque saberlo también me
hace feliz a mí.
Y, ¿sabes lo más triste de todo? Que verte bien a mí me
alegra el día, la semana… Pero para ti, ahora solo soy la invisible novia de tu
amiga. Una molestia a veces, alguien a quien evitar o seguir juzgando, mientras
yo te sigo mirando como un niño pequeño mira la Luna. Y no puedo culparte: Cada
uno tenemos nuestros límites y hay cosas que no todo el mundo puede perdonar.
Se lo mucho que la cagué y, te repito, jamás me perdonaré el haberte roto
tanto.
En mi caso, a pesar de todo, eres y siempre serás tantas
cosas para mí como recuerdos guardo. Tan especial como los grandes amores
siempre son y sé que, aunque la vida te vuelva a llevar lejos de mí, lo
que siento no cambiará. Que siempre serás
uno de esos grandes amores que nos marcan de por vida. Y decirte (aunque sé que
nunca leerás esto y ya de igual), que estoy muy orgullosa de la mujer que eres
(tan diferente a aquella que una noche vieja cenó conmigo por primera vez), que
siempre irás conmigo, en mi corazón, no importa cuántas lanzas envenenadas
sigas lanzándome, las resistiré. Que, si decides confiar en mí, nunca volveré a
soltar tu mano. Y que si decides marcharte, no importará jamás el tiempo que
pase… meses… años… da igual, SIEMPRE ESTARÉ, tal como te prometí, tal como
siento en mi corazón.
Me llenas siempre de cosas tan bonitas que, llenarte de tantas cosas tristes a ti, duele demasiado.
Clasificado dentro de:
Amores,
Cynthia,
gente,
reflexiones y paranoyas
lunes, 5 de febrero de 2018
Otra carta más al aire
Aun me sorprende la capacidad que tiene el ser humano de
estar tan roto y seguir adelante hecho trocitos. Y, aunque la vida carezca de
sentido (aun sintiendo que su existencia no va hacia ningún fin), seguir andando
hacia delante, casi por la inercia del impulso.
Y así me siento yo sin ti: avanzando por impulso, sin felicidad,
sin luz, sin nada. Porque tu eras para mi todo eso. La mitad complicada y, a la
vez, mas bonita de mi día a día. Pero ya no estás… y, posiblemente ya nunca
vuelvas. Es una verdadera putada querer tanto a alguien y no poder ser feliz a
su lado… o no encontrar la manera de serlo, mejor dicho.
Y ahora, con el corazón roto, miro atrás y veo todos los errores
que cometí… a mi corazón le pesan más los míos que los tuyos, porque muchos se
podrías haber evitado (aunque en el momento no se ve igual y todo es tan
tremendista). Y me duele tanto no haber sabido hacer las cosas mejor, no haber
disfrutado cada momento juntas en vez de discutir tantísimo por nuestros
afilados egos. Si nuestro destino era dejarlo, podríamos haber aprovechado más
los momentos buenos y haber reducido los malos. Aunque confío en que algún día,
podamos volver a reunirnos y espero volver a enamorarnos y que esa vez si
funcione. Nada me gustaría más en esta vida. Me mata la idea de que puedas rehacer
tu vida con otra persona, pero a la vez, me alegra saber que volverás a estar
feliz. Nunca he sido celosa, pero ahora me comen los celos. Supongo que, al
final, el karma actúa de igual manera que el daño que nosotros hicimos. Con la
única diferencia de que nunca he dejado de quererte. En unos días iré a verla y
no porque quiera verla a ella más que a ti (al contrario), pero necesito salir
de aquí, necesito sonreír de verdad y compartir de nuevo momentos de complicidad
y conversaciones largas con alguien hasta las tantas, sin tener que filtrar nada
por miedo a discutir. Y ojalá me dijeras un “Quédate”, porque sin pensarlo, me
perdería esos 3 días contigo donde fuera.
Por eso, también duele que me digas que sientes que has
mendigado amor, cuando siempre has tenido mi corazón entero, desde el minuto
que te conocí en aquella cena hasta hoy, que lo sigues teniendo, aunque creas
que no. Nunca has necesitado mendigar mi amor, porque aun hoy eres la persona
que más quiero del mundo. Solo que hubo momentos en que no supimos demostrárnoslo,
o que la monotonía nos pudo y volvimos a dejar al ego ganar.
¿De verdad crees que ahora mismo puedo llegar a tener en mi
vida a otra mujer a la que quiera más que a ti? Si que he dejado entrar a
alguien (lo reconozco, soy culpable) y si es cierto que por esa persona siento algo
más que amistad, pero no podré quererla jamás como te he querido desde el
principio a ti. ¿Te acuerdas de ese principio nuestro?, ¿Te acuerdas de las
noches donde te despertabas gritando y solo te calmaba dormir a mi lado?, ¿Te
acuerdas de lo mal que lo pasaste con tus ataques de pánico?, ¿las noches que
sentías que te ibas a tirar por un balcón e ibas a acabar con todo? … estabas
rota mi amor… y, aun así, me enamoré de ti. Veía en ti mucho más que lo que
mostrabas y lo sigo viendo. Creo que por nadie más hubiera aguantado tantas
cosas antes, por ti sí.
Y, aunque no sea excusa, sí, he dejado que otra persona
entre en mi vida (o más bien entró sin darme cuenta y luego no supe pararlo)
porque con ella tengo todo lo que teníamos tu y yo al principio y luego
perdimos: puedo ser yo sin sentirme juzgada, me hace sentir guapa, deseada, me
hace sonreír cuando estoy triste, podemos hablar sin discutir…
No sabes cuánto me hubiera gustado que todo eso y más
hubiera vuelto a ser solo nuestro (tuyo y mío), pero no lo conseguimos, por
mucho que me duela y mucho que lo intentemos, no sabemos hacernos encajar. Por
el contrario, siento que cada vez estábamos más lejos la una de la otra, ya ni
si quiera había deseo ni te encendías a ver mi cuerpo desnudo, ni me mirabas con
la cara de tonta del principio, ni a mí se me pasaban por la cabeza ya esos
pensamientos románticos míos de tener lo que más quiero del mundo bajo un mismo
techo, o de “si muero ahora mismo no me importaría porque sería a tu lado”… todo
eso se había perdido… Aunque no tengo ninguna duda de que me quieres aún como yo
a ti… hasta incluso más.
Este último mes, el mundo ha podido conmigo. He estado
agobiada, asfixiada a veces y me he sentido sola. He querido compartir contigo
esa soledad, ese agobio, pero quizá por no saber tampoco cómo reaccionar o que
hacer ante ese sentimiento, cuando me acercaba a ti, te enfadabas, discutíamos,
y esas discusiones me alejaban aun más de ti. Yo solo quería dejar de sentirme
así, volver a estar bien contigo y, sobre todo, dejar de una puta vez de
discutir.
Me he sentía en medio de una pelea entre mi razón y mi
corazón. Una que se basa en lo que hemos pasado ya, afirma que esto nunca va a
mejorar, que siempre discutiremos y que no íbamos a ser nunca felices juntas
porque no éramos para nada compatibles: no teníamos futuro. El otro, romántico como
siempre, se niega aún a dejarte marchar, porque te quiere y porque dice que no
quiere vivir con una sustituta, que quiere a la original, a ti. Que, ahora que
estábamos cambiando, la cosa podría volver a funcionar, que sería cuestión de
intentarlo… Y, en medio de esta
coyuntura, apareció ella y mi confusión fue el triple, porque creí sentir por
ella más de lo que realmente sentía. Ahora, aunque tarde y desde la distancia
de ambas, se que no es así.
¿Qué quiero? Quiero un imposible.
Quiero pasar el resto de mi vida contigo si, pero no como
hasta ahora.
Quiero paz en nuestro mundo.
Quiero despertarme cada mañana a tu lado e irme a dormir oyéndote
roncar.
Quiero sentarnos a hablar las cosas sin egos, porque los egos
solo nos llevan a discutir y matarnos.
Quiero que vuelvas a desearme como antes y que de vez en
cuando tengas esos detalles que reafirmen nuestro amor: sentirme amada.
Quiero… (o más bien necesito) que por mucho que quiera
compartirlo todo siempre contigo, habrá veces que necesite mi espacio, mi
soledad y que no por eso he dejado de quererte (quizá solo necesite, como
ahora, echarte de menos).
Quiero evolucionar a tu lado y que tú lo hagas al mío, siendo
la una para la otra lo más preciado del mundo y el mayor de los apoyos.
Quiero que no haya secretos entre nosotras, ni cosas ocultas,
ni desconfianzas. Ser las mejores amigas del mundo antes que una pareja que se
quiere. Y hacernos reír más veces que llorar…
Y por pedir, pediría que volvieras a mi lado. Que me pidieras
que no me fuera el Domingo y perdernos juntas esos 3 días, sin teléfono y sin
nada más que tu y yo. Volver a ser solo tu y yo, irnos a vivir a la punta del
mundo que tu quisieras, casarnos, tener hijos y morir juntas renegándonos mutuamente.
Una vida maravillosa juntas con todo lo anterior y sin tanto dolor y tanta
mierda que ahora nos ahoga… pero, como he dicho antes, pido demasiado.
Espero que sepas al menos que eres la persona que más quiero
de mi mundo. Lo sigues siendo a pesar de todo. Y que espero que, algún día,
puedas perdonarme….
(……)
Aunque ya te haya perdido, te escribo otra de esas cartas
que nunca te enviaré… aunque creas que todo esto son solo palabras vacías.
Ojalá algún día sepas lo mucho que aun te quiero.
Clasificado dentro de:
Amores,
gente,
reflexiones y paranoyas,
Vanessa
Suscribirse a:
Entradas (Atom)