Mis lágrimas del corazón y otras paranoias

sábado, 22 de mayo de 2010

Lluvia

Hola.

Supongo que sabes quien soy: los años cambian mucho a la gente y yo, ya no soy esa niña pequeña que un día te miraba con infinito amor.

Hace ya unos añitos que no te veo y, sinceramente, no han sido unos años demasiado buenos como sabrás. ¡Te he echado mucho de menos durante tanto tiempo!

He cambiado un poco físicamente: mi pelo es de un tono un poco más rojizo, ahora uso gafas y tengo un tatuaje en el hombro derecho.

No se si podrás recordar mi cara o mi forma de ser… no te culpo. Yo ya no recuerdo apenas nada de ti… solo le doy vida a algunas fotos unos segundos. Al principio me culpaba por empezar a olvidar pequeñas cosas como tu voz, tu risa, tu olor… y atesoraba todo aquello que pudiera recordármelo un poco. Pero todo al final se pierde y, lo que antes olía a ti, ahora solo huele a armario cerrado. Ahora, miro hacia atrás y te veo allí, tan lejana, con esa niña que un día fui, siempre abrazándote… Y me doy cuenta de que, cuando pensaba que no podía seguir sin ti, estaba muy equivocada: Miro todo el trecho que nos separa de aquella noche donde, muy enferma, aun puedo verte escribiendo algo para mi o de esa otra poco antes de morir donde, encerrada en un cuerpo que no te respondía, me mirabas y yo quería no estar allí, no haberte visto así. Supongo que poco a poco, me fui engañando para continuar sin ti hasta que, un día, simplemente aprendí a convivir con tu ausencia y ya no te necesité.

No sabes lo duro que ha sido humanizar a alguien que es tu heroína, y luchar contra ti misma para no olvidar sin que siga doliendo tantísimo tu recuerdo.

Ahora solo formas parte de mi pasado y te tengo presente más de lo que me gustaría. En realidad no quiero olvidarte nunca porque eso y vivir, es lo más bonito que puedo hacer por ti. Es lo mas bonito que puedo hacer por las dos.

No espero que me respondas a esta carta, dejé de esperarte hace mucho tiempo. Dejé de esperarte en el momento en que creí necesario dejar de hacerme daño pensando en futuras despedidas que nunca llegaron. Dejé de hacerlo al creer que, al fin y enterrados, todo se termina, nosotros nos terminamos. Y si ahora se diera esa última aparición, no sabría que decirte… Eso también es triste. Ya no se hasta que punto te echo de menos o me he acostumbrado a pensar que es así y en realidad no lo es… ¿Cómo puedes echar de menos algo que has olvidado? …Eso también es duro.

Sinceramente, aun no se porqué he empezado a escribir esto… Quizá solo sea que hoy estoy especialmente sensible… quizá que te echo de menos… quizá que tú recuerdo me ha asaltado o quizá, y solo quizá, sea esta lluvia que golpea mis sueños y no me deja dormir.


No hay comentarios:

Publicar un comentario