Desde que regresé aquí, a mi vida sin ti, todo me resulta más vacío y sin sentido que nunca. Y encima ahora que no tengo nada que hacer (literalmente) me paso los días tirada en un rincón del mundo, sin hacer ruido y pensando en ti. Ahora solo quiero volver contigo pero, ¿para qué? Quiero decir, ¿Qué siento realmente?, ¿Qué sientes tú por mi?... Millones de veces he repetido en mi cabeza aquella última despedida sin encontrar ninguna prueba que me diga que no fue real lo que sentí… lo que creo que ambas sentimos. Pero entonces… ¿Por qué has desaparecido de mi vida?, ¿Por qué ya no me mandas mensajes diciéndome que me echas de menos?, ¿Por qué has llenado de silencio mi vida? ¡Y ahora tengo más miedo que nunca! Quiero volver donde estás tu pero ya no se si lo hago por mi misma o por ti. ¿Y si solo vuelvo por ti?
Y tampoco se que es peor: no cumplir uno de mis sueños por no repetir errores del pasado o, repetir otro doloroso y humillante error y cumplirlo. Y, en el caso de que regrese, no se si tendría otra vez el suficiente valor para luchar contra mi misma: ¡No se hasta cuanto más puedo doblarme sin romperme!
Pero una vez me prometí a mi misma no dejar nunca más que el miedo se apoderase de mi vida y, ahora, no se si tengo recompuesto suficientemente el corazón para enfrentarme a ti: a tu aprobación o rechazo. Es que me siento muy cansada.
Me siento como cuando jugaba de pequeña con mi abuelo al ajedrez: parecía que yo iba ganando, luchaba y luchaba por ganar aquellas partidas y ponía todo mi empeño e ilusión en ello y, cuando conseguía llegar al rey desprotegido, me daba cuenta de que no tenía nada que hacer. Todo lo que tanto me había costado conseguir, todo el empeño y la ilusión, ¡Todo!, no era suficiente, ni nada comparado con lo que me quedaba aun por perder…“Jaque mate”. ¡Y lo que me queda ahora es muchísimo más difícil que otras veces!
Se que cada movimiento cuenta en esta vida pero ¡es que es desmoralizador!
Ahora me siento así: desmoralizada, perdida y sola.
Desmoralizada por todo esto mismo. Perdida porque no se que hacer y sola porque, aunque cuente con el apoyo de mi gente, es una lucha que solo siento yo, solo la libro yo, solo la sufro yo, solo te quiero yo.
…
De momento voy a ver que sucede en estas semanas de espera mientras, cada vez más dolorosamente lento, se acerca el momento de partir y enfrentarte. Quizá el universo confabule y pueda realizar mi sueño en otro lugar donde no estés tú. Quizá me esperes, como tantas veces he imaginado, en aquel mismo sitio donde nos despedimos por primera vez. …Y lo peor es que siento que, desde que te conocí, no puedo sonreír sin ti. También te quedaste mi alegría en nuestra despedida.
… no se…
Solo se que vuelvo a caer en la espiral sin final y, aunque esta vez conozco de antemano los movimientos y la jugada, creo que mi corazón va a terminar otra vez tumbado por “jaque mate” en este tablero de luces blancas y negras, donde nadie ni nada es lo que parece.

No hay comentarios:
Publicar un comentario