Mis lágrimas del corazón y otras paranoias

sábado, 23 de octubre de 2010

Miradas…

Hace tiempo que sabes que se leer en tu mirada lo que sientes. Que puedo adivinar cuando mientes y aun así, hago como que no me importa y te sigo mirando con estos ojos que te necesitan.

Ese brillo cuando alguna música hermosa te ponía los pelos de punta… o cuando me mirabas desde el sofá… O esa mirada pícara que pones cuando sonríes en medio de una conversación.

Me preguntas si me gusta la ropa que llevas y creo que, aunque te pusieras un odioso vestido rosa, te quedaría bien… La luz confabula a tu alrededor para que cada día seas más hermosa.

Y cuando te veo, la luz lo llenaba todo de colores porque hasta ella te necesita para resplandecer alegre de vida.

… Pero ya no estas conmigo y me muero sin la luz de tu vida en mis ojos… y no se como explicar exactamente que ahora todo esté gris.

Que necesito verte sonreír o solo mirar desde algún lugar como haces cosas o, divertidamente, te peleas contigo misma.

Que necesito que tus ojos vuelvan a ser testigos de los míos y ser lo primero que vea por la mañana.

Que quiero volver a mirar aquel lago junto a ti, tirada en la hierba, con ojos cerrados por el sol y, aun así, sentir como me mirabas.

Que cerraría ahora mismo mis párpados hasta que volvieras tú, mi luz… me ciega tanta antiestética oscuridad.

Sin ti a mi lado, no hay colores lo suficientemente hermosos, ni cielos, ni estrellas.

…Y hoy siento que mi luz se apaga un poco más… Hoy siento que quiero retroceder en el tiempo y no soltarme nunca de ese abrazo donde yo era la polilla y tus ojos, mi luz.

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