Cada día te siento más lejos de mí y no es precisamente la distancia real lo que me duele. Al principio estaba loca por volverte a ver y ahora, solo quiero verte. Otros caprichos están llegando a mi vida y, aunque te quiero a ti y solo a ti, cada día me es más difícil serle fiel a esto que siento, serle fiel a un “quizá”, a un “puede”, pero a nada real.
Eres la que hace que mi corazón sane con tanta facilidad y rapidez. ¡Con una mirada haces que me quede sin voz y que el fantasma de mi pasado parezca tan inmensamente pequeño! Aun llevo dentro de mí esa noche de despedida, ¡ese error imperdonable!
Yo solo quiero pasear de tu mano, y llegar a casa y que tu me esperes y hablar de cualquier cosa. Solo quiero estar contigo.
Y volver a quedarme sin palabras otras millones de veces.
Pero de momento yo te querré desde aquí y pensaré en ti cada día y, cada noche antes de irme a dormir, volveré a mirar esa luna a la que todos los enamorados piden clemencia, y suspiraré pensando que, quizá, tú también la estés mirando.
Pero yo no quiero ser tu Romeo y a ti te da miedo escoger esta vez ser dos Julietas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario