Mis lágrimas del corazón y otras paranoias

domingo, 31 de mayo de 2015

Nuestra distancia

No estés triste mi vida.
No llenes esos ojos tan bonitos con un corazón triste. La distancia solo es temporal y, visto está, no es suficiente para separarnos, porque no lo hace, ¡al contrario!, somos ahora más fuertes, más grandes… nos amamos más. E imaginamos juntas un futuro lleno de un nosotras por cada rincón. ¿Una casa juntas?, ¿casarnos?, ¿hijos?... todo lo que quieras mi vida… pero todo contigo. Eso sí… ¿Cómo era tu frase?, ¡ah si!: “poco a poco”


En los últimos años me he sentido muchas veces sola estando a unos pocos centímetros de quien compartía mi vida. Con esto quiero decirte que la distancia está solo en el corazón y, mi amor, mi vida, yo no te noto lejana, te noto aquí, dentro de mí, escapándote a veces por cada poro de mi cuerpo, por la sonrisa que pones en mi boca… y, otras veces, te pierdes tan dentro de mí que hasta te echo de menos yo también, y me desespera tener que esperar (nunca me gustó) porque parece que nunca llegue el momento de empezar una vida contigo. Esperar… nunca he entendido eso de “dulce espera” hasta que, ahora, pienso en cuando te tenga delante de mí, a solas, después de tanto tiempo, y agarre con mis manos tu cara y tú, con las tuyas, rodees mi cintura, y nos miremos así, como millones de veces nos hemos mirado ya… ese momento antes de ser solo tuya y tú solo mía será eso a lo que llaman “dulce espera”.

No quiero que estés triste vida mía. Y mucho menos por esta distancia a la que nos he sometido. Y, cuando yo también me pierda dentro de ti. Cuando me eches de menos, cierra los ojos e imagíname en tu cuerpo, como tantas veces, como una vez más y como nunca.
Cierra los ojos y recuerda aquel día en la playa. Incapaces de mirarnos la una a la otra. Cruzar una mirada fugaz y esas sonrisas instantáneas, como el café. Paseamos tan juntas que hubo un momento que nuestras manos se rozaron, y tus amigas, que aún o me conocían (ni si quiera tú me conocías), previeron que de ahí saldría algo más.

Viste mis alas rotas, mi corazón mal cosido y algunas de las piedras de mi equipaje. Viste mi mejor parte sin que yo te la mostrara, y pusiste sonrisas mucho más dentro de mí de lo que nadie las ha puesto nunca. Arañaste y mordiste hasta ganarte mi amor… O quizá solo jugases tus cartas mejor que yo las mías aquel día que nos propusimos iniciar un juego conjuntamente, ¿qué As tenías guardado para enamorarme así? Para convertir un corazón partido y dividido en algo tan bonito, tan brillante y rendido a tu sonrisa. 
Yo vi cierta soledad en la paz de tu sonrisa, tu genio enfrentándose al mío, tu sinceridad atando mis golpes de celos, tu humanidad rompiendo mis dudas... La forma tonta en que me miras siempre, el rojo de tu vergonzosa piel y tu manera de caerle bien a todo mi mundo aun sin conocerte. Se nota de lejos que los pájaros de mi cabeza quieren hacer nido en tu corazón. Que mis brazos quieren solo pertenecer a la órbita que creamos juntas. Que has conseguido domar a mi león. 
Porque cuando estamos juntas solo somos tú y yo. El mundo es brillante y lo malo explota como pompa de jabón cuando me abrazas, lo sabemos, aquel abrazo infinito en la puerta de la biblioteca de Murcia confirma que es cierto que, cuando nos abrazamos, todo se detiene. Que solo tú haces que mis cabreos sean tan dulces y pintas sonrisas para quitar importancia a mis días grises. Que contar tus pecas y lunares sería el mejor castigo por todos mis pecados y que, quiero pecar contigo todos los días de mi vida.


No estés triste porque esté lejos, porque al llegar a casa no me puedas abrazar. No estés triste mi amor, porque muy pronto me tendrás cada noche a tu lado, para seguir soñando con un futuro, para construirlo día a día, para discutir por todo, para reírnos de todo también, para follar con y sin rabia, para hacernos el amor cuando necesitemos volver a sentirnos o, simplemente, para dormir abrazadas.

Quiero que seas mi niña mimada y que tú me mimes a mí como lo haces cada día.


¿Ves?, Piensa cuanto tenemos que agradecerle a la distancia… que nos ha dado tiempo a conocernos lentamente, a echarnos de menos, a volvernos locas la una por la otra aun sin quererlo, a follarnos sin tocarnos y hacernos desearnos más, a pensar en  un futuro que hemos empezado ya a construir juntas.
Y no te puedes imaginar lo grande que me siento por tenerte, por no tener dudas de eso que sientes, por no tener dudas tampoco de lo que siento yo. 
Sé que me quieres, ¿sabes lo mucho que te quiero yo? ¿Las ganas que tengo de ser solo tuya?



Siempre he odiado las cadenas y muero de ganas de atarme a ti, a tu cuerpo, a tu vida.



No hay comentarios:

Publicar un comentario