Mis lágrimas del corazón y otras paranoias

martes, 17 de marzo de 2015

Por eso te necesito lejos

Puede que sea yo quien estaba equivocada y viera fuego donde sólo apretaba la niebla.
Puede que los días que pasamos juntas solo fueran especiales para mí, puede que esa sensación de bienestar fuera solo una ilusión de algo que yo necesitaba ver y que, realmente, no estaba... Que no fue en absoluto especial y que todas las chicas como yo, pasan de esa forma por tu vida: que solo somos un fin de semana de sexo y nada más.
Puede que planear tantas veces esos viajes para vernos no significase realmente que me echases de menos si no que, simplemente, creías tener un polvo garantizado... Y eso nunca viene mal.

No sé, siempre peco de tonta con estas cosas del corazón y pienso que todo es lo que parece, que, a veces, las palabras mienten o esconden su verdadera naturaleza... No me puedo creer que sea tan idiota, ¿eh?
Espero que al menos te medio aprovecharan esas noches juntas (que sé que por completo no nos aprovecharon)... Supongo que es lo que te llevas de haberme conocido: tres días juntas (que a mí me parecieron maravillosos) o un fin de semana de sexo.

Yo por mi parte me llevo infinito más... Esa es la parte buena de apostar por las personas con el corazón abierto: que lo que me llevo siempre duele al principio, cuando toca soltar, eso sí, pero es muchísimo más grande de lo que puedas imaginar. Tanto, que el dolor hasta merece la pena... a veces.


Yo me llevo de ti días enteros de risas, de estar ahí la una para la otra, de ser un mutuo apoyo, de mimarnos en la distancia, de follarnos sin tenernos delante, de tenernos muchas ganas. Ratitos de Skype, de entera complicidad, de sentirme comprendida, de sentirme especial. Ratitos de intercambio de lenguajes (valenciano-inglés).

Y esos tres días (con sus tres noches) juntas: los masajes en la espalda, la ducha, que me secaras el pelo, dormirme abrazada a ti y tú, con tu cara en mi cuello, sintiendo tu respiración en él, comerte al besos...
Pero, sobre todo, volver a sentir que puedo desnudarme tanto física como mentalmente con otra persona que, siendo yo misma, he aprendido tantas cosas también de ti.
Además de compartir  tu vida esos tres días contigo y tu maravillosa familia (que ya sabes que adoro)

...todo eso irá conmigo siempre. Y las cosas que me quedo con ganas de hacer, también.

Ahora te he pedido una distancia que creía necesaria, ya sabes, para devolverme a mí realidad (que está claro que nunca fue la nuestra). Para poder darte exactamente el tipo de relación que tú quieres: una alejada folloamistad,  sin sentimientos de por medio ni nada más.
Aunque quizá la distancia que hemos puesto de por medio sea tan exageradamente grande que veo que hasta amenaza con destruir lo demás (esa folloamistad que buscabas).

"Eres mi droga diaria y necesito ir quitándome de ti, distancia. Háblame cuando me eches de menos" ... Suponiendo que me ibas al echar de menos al menos un poco y, aunque ya sabía yo que nunca como yo a ti, tampoco me podía imaginar que me ibas al sustituir así de rápido.
En fin... Yo sola me lo he buscado supongo.

Ahora solo me queda acostumbrarme a tu ausencia y empezar a soltarte. ¿Luchar por ti? Me prometí no volver a hacerlo por quién no mostrase interés en mí y tú,  claramente, no lo haces, al menos no buscando lo mismo que yo. Contigo no puedo. Ni puertas ni ventanas abiertas a la mínima oportunidad, estás herméticamente cerrada a sentir nada, y yo solo busco hacernos sentir juntas, compartir contigo esto bonito que podría sentir... Si lo dejase crecer. Crecer juntas día anterior día. Y presiento que podríamos ser tan felices, tanto, ni te lo imaginas.

En fin... Nadie dijo que fuera fácil esto de querer, cuanto menos lo de dejarse querer, ¿no?



No hay comentarios:

Publicar un comentario