Puede que sea yo quien estaba equivocada
y viera fuego donde sólo apretaba la niebla.
Puede que los días que pasamos juntas
solo fueran especiales para mí, puede que esa sensación de bienestar fuera solo
una ilusión de algo que yo necesitaba ver y que, realmente, no estaba... Que no
fue en absoluto especial y que todas las chicas como yo, pasan de esa forma por
tu vida: que solo somos un fin de semana de sexo y nada más.
Puede que planear tantas veces esos
viajes para vernos no significase realmente que me echases de menos si no que,
simplemente, creías tener un polvo garantizado... Y eso nunca viene mal.
No sé, siempre peco de tonta con estas
cosas del corazón y pienso que todo es lo que parece, que, a veces, las
palabras mienten o esconden su verdadera naturaleza... No me puedo creer que
sea tan idiota, ¿eh?
Espero que al menos te medio
aprovecharan esas noches juntas (que sé que por completo no nos
aprovecharon)... Supongo que es lo que te llevas de haberme conocido: tres días
juntas (que a mí me parecieron maravillosos) o un fin de semana de sexo.
Yo por mi parte me llevo infinito más...
Esa es la parte buena de apostar por las personas con el corazón abierto: que
lo que me llevo siempre duele al principio, cuando toca soltar, eso sí, pero es
muchísimo más grande de lo que puedas imaginar. Tanto, que el dolor hasta
merece la pena... a veces.
Yo me llevo de ti días enteros de risas,
de estar ahí la una para la otra, de ser un mutuo apoyo, de mimarnos en la
distancia, de follarnos sin tenernos delante, de tenernos muchas ganas. Ratitos
de Skype, de entera complicidad, de sentirme comprendida, de sentirme especial.
Ratitos de intercambio de lenguajes (valenciano-inglés).
Y esos tres días (con sus tres noches)
juntas: los masajes en la espalda, la ducha, que me secaras el pelo, dormirme
abrazada a ti y tú, con tu cara en mi cuello, sintiendo tu respiración en él,
comerte al besos...
Pero, sobre todo, volver a sentir que
puedo desnudarme tanto física como mentalmente con otra persona que, siendo yo
misma, he aprendido tantas cosas también de ti.
Además de compartir tu vida esos tres días contigo y tu
maravillosa familia (que ya sabes que adoro)
...todo eso irá conmigo siempre. Y las
cosas que me quedo con ganas de hacer, también.
Ahora te he pedido una distancia que
creía necesaria, ya sabes, para devolverme a mí realidad (que está claro que
nunca fue la nuestra). Para poder darte exactamente el tipo de relación que tú
quieres: una alejada folloamistad, sin
sentimientos de por medio ni nada más.
Aunque quizá la distancia que hemos
puesto de por medio sea tan exageradamente grande que veo que hasta amenaza con
destruir lo demás (esa folloamistad que buscabas).
"Eres mi droga diaria y necesito ir
quitándome de ti, distancia. Háblame cuando me eches de menos" ...
Suponiendo que me ibas al echar de menos al menos un poco y, aunque ya sabía yo
que nunca como yo a ti, tampoco me podía imaginar que me ibas al sustituir así
de rápido.
En fin... Yo sola me lo he buscado
supongo.
Ahora solo me queda acostumbrarme a tu
ausencia y empezar a soltarte. ¿Luchar por ti? Me prometí no volver a hacerlo
por quién no mostrase interés en mí y tú,
claramente, no lo haces, al menos no buscando lo mismo que yo. Contigo
no puedo. Ni puertas ni ventanas abiertas a la mínima oportunidad, estás
herméticamente cerrada a sentir nada, y yo solo busco hacernos sentir juntas,
compartir contigo esto bonito que podría sentir... Si lo dejase crecer. Crecer
juntas día anterior día. Y presiento que podríamos ser tan felices, tanto, ni
te lo imaginas.
En fin... Nadie dijo que fuera fácil
esto de querer, cuanto menos lo de dejarse querer, ¿no?
No hay comentarios:
Publicar un comentario