- Despertar y encontrarte a mi lado,y sentir que no puedo ser más feliz.
- Que me abraces aún medio dormida y oír tu corazón.
- Oír por enésima vez, como si nunca me la hubieras contado, aquella anécdota que me repites cada vez que pasamos por ciertos puntos de la ciudad.
- Pedirte que me abraces cuando tengo un mal día o hacerlo yo.
- Quitarte granos mientras refunfuñas.
- Que huela mi ropa a ti cuando ya no estás.
- Decir alguna idiotez que te haga reírte a carcajadas.
- Que te despiertes sobresaltada en medio de la noche y abrazarte para que te tranquilices. Oírte roncar al segundo.
...Como echo ya de menos todo eso... Te echo de menos a ti, si.
¿Cómo puedo echar tanto de menos tu sonrisa y abrazarte?, ¿en qué momento dejamos de ser suficiente la una para la otra?, ¿cuándo se rompió el amor en trozos tan pequeños?, Quizá nunca deberíamos de haber seguido intentando arreglar nada, ¿o si?, ¿te habrá merecido la pena?, ¿dónde están todas esas promesas rotas?, Si se que nunca cambiarás, que alejarnos es lo mejor, ¿por qué me muero de ganas de escribirte y decirte que te quiero?...
Puede que el amor nos volviera ciegas y, en realidad, no viéramos la mutua verdad, la incompatibilidad de carácteres: que éramos lo que la otra necesitaba pero no quería.
Y a veces pienso como sería mi vida si aquella noche no hubiera insistido en esperarte, en no hacerle el feo a la amiga que llegaba tan tarde con un redbull para mi cubata, ¿Cómo sería todo hoy?
Pero no me arrepiento de haberte conocido, para nada, porque se que te he amado con todo lo que soy, que he dejado que me hicieras trizas en tus días malos con tal de estar a tu lado y ser tu apoyo, con tal de que me sintieras ahí... Y se que tú, a tu rara manera, también me has querido, no me cabe duda. Aún hoy diría que nos queremos con locura, pero somos demasiado diferentes como para saber encajar nuestros mundos.
A veces es necesario soltar... Porque llega un punto que todo se vuelve niebla espesa, porque es mejor alejarse para dejarnos mutuamente de asfixiar y para respirar. Y lo nuestro se había vuelto tan tóxico ya que absolutamente todo, cualquier nimiedad, era objeto de la más acalorada discusión, y no mi amor, así no se puede vivir. Así se mata el amor, se muere un poco de cada una y se aviva el rencor... Y yo nunca quiero volver a sentir lo que aquella noche me descubrí sintiendo: me odiaría por ser la clase de persona que traiciona todo lo bonito vivido antes por un "mañana" que no supimos tejer. No, no voy a odiarte, ni a estar enfadada contigo por no haberte esforzado por mi. Solamente guardaré una sonrisa rota en mi boca cuando me hablen de ti y diré que no supimos entendernos, o me pondré melancólica recordando aquellos días de playa llenos de tanto amor, o lloraré cuando te eche tanto de menos como te echo hoy.
Se que el tiempo todo lo cura, pero, mientras pasa cada día tan lentamente, siento que nunca llegará la hora que me dé cuenta que ya no ocupas todo mi corazón, ni toda mi mente.
Ojalá hubiéramos sabido hacerlo bien: ser yo todo lo que buscabas y tú haber trabajado tu carácter. Supongo que no éramos la una para la otra... O quizá solo necesitemos nuestro tiempo lejos la una de la otra para cambiar y, al encontrarnos de nuevo, esta vez sí saber hacerlo funcionar... O quizá esto último sea un dulce engaño que me da esperanzas en un futuro juntas que se que nunca llegará: hace mucho que mi Peter Pan murió y dejé de creer en los milagros.
No aceptaste el anillo que te di para que me recordarás cuando sabía que ya no podría aguantar mucho más a tu lado, a sí que espero que, al menos tu recuerdo hacia mí deje de doler y sea bonito.
Te deseo que tengas en tu vida tanta felicidad como sentíamos sentadas juntas hablando en aquella playa.
Tantas risas como inmortalizan esas fotos y vídeos juntas.
Y tanto amor a tu alrededor como este que he sentido por ti (y aún siendo).
Churri, gorda... mi amor: gracias por haberme dejado quitarte la armadura y haberme dejado entrar en tu corazón... Espero que no vuelvas a ponértela nunca más y termines de quitártela algún día con la persona indicada.
Ojalá nunca más vuelvan a romperte el corazón y, si ya conoces algunos de mis pesares infinitos, el haberte echo daño es otro añadido a ellos, porque no fue queriendo (aunque a veces si lo fuera por el enfado, pero solo por eso).
Te quiero... Y se que siempre lo haré.

No hay comentarios:
Publicar un comentario