Mis lágrimas del corazón y otras paranoias

domingo, 1 de julio de 2012

Mi cuarto año a tu lado... (T.)


Te conocí hace ya seis años, a mis dieciséis. Y compartimos trabajo y día a día, todos los veranos durante los tres primeros años.
Luego me marché dos años fuera, lejos de aquello que nos unía, para volver este, mi cuarto año. ya junto a tí.
Y, después de haber muerto ya dos años lejos de ese lugar, siento que el tiempo no ha pasado. Que aquel pequeño infierno perdido en medio de extraños y entremezclados olores, polvo, sudor, carreras y prisas de once horas diarias, no ha cambiado en absoluto y, estando tú, todo se hace más llevadero.


Con tus gritos, tus toscas maneras en todo… siendo tan diferente a todo lo que me ha gustado siempre o ha ido en el estilo de mis conquistas… me pregunto ¿Qué veo en ti?

Sonries y no se estar seria. 
 
Trabajamos codo con codo, nos cruzamos cientos de veces en tan solo una mañana y jamás llegamos a mantener más de un segundo nuestras miradas. 

Pero cuando notas que estoy seria o triste me hablas con condescendencia, con tu mejor voz… Que, conociéndote, sé que es un privilegio tan grande como el sol.

Sé que no va a pasar nada. Tampoco te veo de esa manera. Esto es como un amor sin pasión: Sentir algo sin llegar a arriesgar nada, ni si quiera un pedacito de corazón. 

Y, año tras año, sigues allí. Haciendo de un infierno, un sitio más alegre, más ameno… más bonito.


No hay comentarios:

Publicar un comentario