Mis lágrimas del corazón y otras paranoias

sábado, 12 de mayo de 2012

Caminos


Caminamos por la vida solos. Y encontrando a nuestro paso experiencias y personas que, con lo bueno y malo que nos dan, aportan su pequeño arbolito al paisaje de nuestra vida. Caminamos solos con nuestra mochila personal a cuestas. Una carga que hace nuestro camino circunstancialmente pesado o liviano. Nosotros y nuestra mochila de circunstancias. 

Hay quien corre este camino sin darse cuenta que lo importante es disfrutar de los momentos que nos ofrece el paisaje: sus claros, sus tormentas, sus arcoíris, sus días de sol, sus días grises, de cada gota de lluvia… Otros andan más tranquilos parándose a disfrutar de cada pequeño detalle, de cada pequeña forma, de cada color… Disfrutar de lo bueno y de lo malo. 

Unas veces nuestros pasos son seguros, otras veces más etéreos. Unas, pasos solo y, otras veces, van sincronizados con cada latido de un corazón. A veces incluso, cuando nuestra mochila se hace muy pesada o el camino muy empinado, necesitamos que nos cojan de la mano y tiren de nosotros para ayudarnos a caminar. Pero lo que es cierto es que nunca dejamos de andar este camino… hasta que el viaje termina.

Y durante todo ese trayecto somos prisioneros de las elecciones sobre el sendero que tomamos ahora, sobre por donde seguir haciendo NUESTRA carretera particular. Miramos ese futuro camino que nos queda por andar e intentamos preverlo, hacer elecciones pensando en que las consecuencias serán lejanas en el tiempo, pero ese futuro siempre llega.
Llega un momento en la vida en el que tus elecciones pasadas se vuelven realidades presentes. 

Hoy es uno de esos días.

Hoy me toca elegir entre dos senderos y, por desgracia, no puedo elegir andarlos los dos a la vez. 

Toca hacer elecciones siendo un poco inconsciente del precio que me tocará pagar en ese futuro que ahora veo tan lejano aún. 

Pero me quedo con mis paisajes… Con mi realidad, contigo, con esta mochila llena de momentos.

Porque al final el camino solo es tierra y lo que importa es lo bonito que sea el paisaje, las veces que tu corazón se emocionó.


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