No sé
que he visto en ti.
No eres el prototipo de chica que siempre ha acompañado mis
latidos. Ni si quiera te pareces en nada a ninguna de ellas.
Pero me
paso el día sonriendo y pensando en ti. Soñando ese beso que tanto pánico me
da. Imaginándonos en ese poquito de intimidad, labio a labio, mano con mano… y
los pelos de mi cuerpo, que no entienden que sea aquello un sueño, se ponen de puntillas para intentar tocarte.
No sé
que veo en ti, pero me gusta tenerte cerca, aunque me ponga tan nerviosa e
incluso abandone mis maneras.
Y me
hablas y, muchas veces, simplemente, me pierdo en tu boca soñando ese beso... No
sé muy bien qué es lo que me mantiene sentada para no saltar sobre ti.
Y,
siento que me derrito cuando alguna parte de tu cuerpo roza alguna parte del
mío. Mis piernas se vuelven como un helado puesto al sol.
Y me
asusta… me asusta sentirme así. Me da un miedo terrible sentir estas ganas inmensurables
de comerte entera…
Me da
pánico saber que no me puedo enamorar de ti y llegar a hacerlo.
¿De dónde
sale todo esto que siento? Y, lo más importante… ¿Desde cuándo está ahí?
Haces
que pierda las riendas de mí misma y, aunque me agobie un poco, me siento en la
felicidad suprema en medio de este descontrol que tú sola creaste.
Pienso, pienso, y pienso que no son tus circunstancias… podría vivir con ellas,
ya las enfrenté antes, (aunque por separado y en raciones). Que son mis
circunstancias, mis miedos. Que, aunque esté preparada para empezar algo, me da
miedo no saber cerrarlo luego o no saber pararlo dentro de mi corazón.
Que me
gustas mucho y me da pánico quererte por miedo a que no lo sientas tú.
Pero
que me dejaré llevar por el corazón que, aunque siempre me lleve por caminos
que me hacen llorar, al volver la vista atrás me doy cuenta de que siempre
merece la pena andarlos.
¿Y ahora?,
¿qué pasará?.. ¿Andarás conmigo o serás otra ilusión?...
Dulce tentación...
No hay comentarios:
Publicar un comentario