Al borde del infarto cuando te acercas tanto, cuando me
miras en silencio y sonríes. Y me llamas princesa y se me quiere salir el corazón
solo de pensarte.
Me siento perversa. En cualquier momento podría perder el
control sobre mí misma y hacerte todo lo que tú mirada grita y yo me muero por hacer… Pero calmo mi deseo con un raciocinio que hace que cada
vez me tiente más verte tan prohibida.
¿Acaso hay mayor tentación para ambas que lo prohibido?, ¿Podrían
ser más dulces las públicas indirectas?
Cada vez significan menos los muchísimos años de diferencia, tu marchito matrimonio y, aumentan sin parar mis ganas de caer en este delicioso pecado.
Eres mi manzana y no quiero dejar de ti ni la piel, deseo comerte entera. Clavar mis dientes en tu piel con pequeños bocados de placer. Y que seas solo mía. Hacerte todo lo que en mis sueños dibujo.
Cada vez significan menos los muchísimos años de diferencia, tu marchito matrimonio y, aumentan sin parar mis ganas de caer en este delicioso pecado.
Eres mi manzana y no quiero dejar de ti ni la piel, deseo comerte entera. Clavar mis dientes en tu piel con pequeños bocados de placer. Y que seas solo mía. Hacerte todo lo que en mis sueños dibujo.
Que solo quiero seguir soñando contigo. Con cada beso, con
tu risa, con tus labios y tu olor.
Y el roce de tu piel otra vez, con cada caricia y esos ojos tristes tras los que se esconde tu soledad.
Y el roce de tu piel otra vez, con cada caricia y esos ojos tristes tras los que se esconde tu soledad.
Nunca había deseado antes tanto a nadie. Y te digo: “Dame una
razón y te vuelco el cielo” y me dices que ataque, que dé ese paso… y yo me ato
a mi cárcel social pero sigues siendo algo peligrosamente delicioso y tentador.
Tú, has sido solamente tú. Tú, la que has hecho que las
palabras "pecado" y "prohibido" sean sinónimo de pasión y
de un deseo que arde y duele. Ahora rezo al diablo para quemarme en el infierno
de entre tus piernas, contigo.
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