Mis lágrimas del corazón y otras paranoias

jueves, 1 de marzo de 2012

Vuelta atrás

Pasaste por mi mundo e hiciste, al irte, tambalearse mi vida entera.
Y hoy vuelves a mi universo, así, como si nada hubiese pasado, como si nada de lo que hiciste hubiera importado… solo vuelves.

Vuelves y me pides que borre todo el daño y las lágrimas ya secas que un día mi alma lloró.

Vuelves desde la lejanía con tus sonrisas y tus palabras de amor pidiéndome que vuelva a jugar a tu juego, que sea otra vez como en aquel verano “que no dejó de nevar”.
Vuelves sí, porque yo te he dejado esta vez que vuelvas. Porque necesitaba demostrarme que podría y puedo contigo, que en realidad es conmigo misma.

Vuelves y contigo vuelve todo aquel dolor que yo ya creía tan superado: “Ya no hay más lágrimas - supuse – no más llorar”. Supuse mal porque, aunque perdonado, aún duele todo lo que hiciste.
Porque te lloré demasiadas noches y quise ser yo la que dejara este mundo que, sin ti en él, ya no era justo ni tenía sentido. “¿Cómo podía ser alguien tan cruel para seguir viviendo cuando una madre, que además era mi amor, había perdido su sonrisa para siempre?” Y me cabreé por aquella injusticia con el universo, con los posibles dioses del cielo, con cada humano de la tierra que era feliz, conmigo misma…

Pero nunca la perdiste… Me mentiste. Erais mi vida y me traicionaste de la peor forma. De la forma más dolorosa.
Aún así tuviste tu duelo: yo te enterré, te lloré y te superé. Y cuando supe la verdad me hiciste dudar de Yolanda, de la única persona que nunca habría dudado, jamás…
Tú, que tanto me decías que me amabas, que parecías dar tu mundo por mí si te lo pedía, que decías que, junto con tu hijo, yo lo era todo… ¿Cómo podías haberme hecho aquello?

Y al principio no lo creí pero sabía que ella jamás me mentiría. Y lloré.
No te puedes imaginar cómo me sentí. Jamás me había sentido así de mal antes. Me dolía la cabeza y, dentro de ella mil preguntas y sensaciones. Me invadía a la vez una sensación de miedo hacia todo, de soledad, del sentir de la peor de las traiciones y de desear la muerte instantánea. Sensación de rechazo hacia ti, hacia la verdad que oía de unos labios fieles y hacia mí misma … y todo, acompañado de un llanto más amargo que nunca, del más amargo de toda mi vida. Quería morirme en ese momento, no deseaba otra cosa y las siguientes semanas las pasé sin comer, sin salir de la cama, sin ir a clase… sin ser yo ni vivir. No existía ya. Y tú solo fuiste el tercer pié de mi quimera, de esa vida que ya no sentía mía.

Jamás me había sentido así antes. Nunca. Y tú me hiciste eso, me hiciste desear con tanta fuerza no querer existir y sentirme tan indescriptiblemente mal, que aún hoy el dolor de aquel día me alcanza y rompo a llorar.

Y, sin embargo,  lo único que no te perdono es que, el día que todo cambió, decidieses por mí.

Por eso quiero tenerte cerca ahora para superar del todo tú fantasma. Para mirar al pasado sin que ese dolor me alcance ya. Para dejarte en el pasado, en esa yo que entonces murió, en esas lágrimas que ya nunca más caerán.

Me destrozaste si, pero ella me encontró y me ayudó a recomponer la que ahora vuelvo a ser por eso mismo: “te acepto en mi tuenti pero no te quiero en mi vida”

No hay comentarios:

Publicar un comentario