Me dejarás… Tú también irás apagando tu halo en mi vida como tantas otras ya marchitas luces hicieron, como antes, como tantas veces ya.
Llegará un momento en que ya no será necesaria mi amistad, llegará el día en que me reemplaces por otra persona, por otros momentos, por otras luces...
No te culpo: Un día aparecí sin más y también puedo desaparecer igual de rápido... tienes ese derecho, todos los tenemos. Las personas vamos y venimos, entramos y salimos de las otras vidas, en algunas ocasiones, hasta de la nuestra propia… solo que muchas veces, duele demasiado decir adiós y seguir el camino solos, sin esa persona que alguna vez significó tanto. Duele renunciar. Y mirar atrás y ver lo importante que fuiste entonces y las horas intensas que pasasteis juntas… horas que ahora apenas son momentos sin mayor importancia y que, con el tiempo, pasarán a romperse en pequeños fragmentos de diminutas y tribales conversaciones dispersas en el tiempo. Seremos cenizas de lo que fuimos. Y puede que el viento de la vida nos arrastre muy lejos, tan lejos que solo queden ya los recuerdos. Recuerdos que todavía forjamos mientras aún arda esta ya cada vez más frágil llama, esta amistad caduca que aún no es cenizas pero que lo será.
Me olvidarás.
Te perderé.
Pero sabré siempre que apareciste en el peor momento para explotar y hacerte grande dentro de mí. Ese será tu recuerdo. Las cenizas de tu paso por mi vida.

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