Mis lágrimas del corazón y otras paranoias

miércoles, 11 de enero de 2012

Cuestión de razones




Debo renunciar a ti. A muchos de nuestros momentos juntas. A un futuro que nunca llegará a ser mañana, que ahora trato de matar en mi corazón.

Debo renunciar a mis tantos sueños y a de despertar desnuda abrazada a ti, a ser tu mayor apoyo, tu todo. A la oportunidad de intentar ser el amor de tu vida.

Renunciaré a las sonrisas y a esta sensación de plena felicidad cuando te veo o hablamos, que una vez pusiste en mí y ahora, día a día, siempre haces crecer. Tengo que secar esa semilla de ilusión para siempre.

Debo alejarme de tu vida para evitar un mal mayor, un amor mayor. Un amor que no pueda ser y nos termine destrozando otra vez el corazón.

“¡No me digas eso, no me digas que necesitas espacio ni ninguna pollada de esas porque yo no voy a dejar de hablarte ni de preocuparme por ti! Para mí eres muy importante no lo olvides”

... y no sabes cómo duelen tus palabras ni lo difícil que es para mí tener que tomar la decisión de dejarte ir sin apenas poner resistencia. Dejarte ir sin luchar por ti, por estar contigo.

Y te digo que no quiero espacio, que no quiero dejar de hablar contigo ni de imaginar cómo sería darte un beso. Que ni si quiera quiero dejar de imaginar cómo sería discutir contigo y encontrar nuestros “genios”: “¿Qué harías tú en mi lugar al ver que te estás enamorando de alguien que no puede ser?” …y aún con el corazón destrozado por tener que empezar a soltarte, consigues que sonría con una de tus bromas.

Te quiero por todo lo que ya te he explicado y los motivos que te he dado, y quiero estar contigo sin más razones.

Tú no puedes dejarme entrar en tu vida por miedo a esa misma vida, a hacerme daño y… otras tantas razones que me das.

Y yo las entiendo amor, claro que las entiendo y precisamente por eso dejo de luchar por ti y me paro aquí.

 Nunca ha sido fácil para mí abandonar pero últimamente me veo obligada a hacerlo con las cosas que más me importan del mundo: a dejarlas ir sin más. Y tú, vas a ser otra de esas cosas.

Te quiero, claro que te quiero… es por eso mismo por lo que necesitamos este espacio, este tiempo, este adiós. No quieres entender que podría ser perfecto... o quizá sea yo la que no quiero entenderlo y soy así de egoísta por solo quererte para mí... no lo sé... pero así se queda la cosa, aunque me duela tantísimo. Aunque me rompa otra vez en dos tener que hacerlo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario