En cuanto a ti y a mí, si ya me parecía triste terminar algo que fue tan bonito tan mal, más triste me parece que se usen a unas niñas como "arma" para hacer daño a la otra persona: a mí.
Podría entrar en tu guerra, devolverte el disparo con una bomba que te fulminase sin más… con solo mover un dedo podría destrozarte y ni si quiera lo sabes. No eres consciente. Pero no, no soy como tú. El daño que te he hecho ha sido intencionado y mis balas solo apuntaron hacia ti con un fin… con un fin y por una razón que, quizá algún día, puedas ver y entiendas.
Jamás pensé
que caerías tan bajo como para atacarme con las niñas, que sí, han sido, son y
serán siempre tuyas, pero sabes lo que significaban para mí. Lo sabías y yo te
creía diferente y con más moral que el resto.
Has utilizado
la carta de tus hijas para hacerme daño… la única carta que estaba prohibida
utilizar en todo este juego y la has usado. Aún no me lo creo. Jamás te creí
capaz de algo así.
¿Y sabes qué?
Que podría ponerme a tu nivel: sacar a la luz cosas que se supone no debería
tener (documentos, fotos, vídeos..), hablar con gente que podrían destrozarte
la vida con solo saber lo nuestro… y tantas cartas más que tengo en la manga que
te harían caer en la más oscura miseria. Pero no, no soy como tú. Por mucho que
me duela lo que has hecho y te odie ahora mismo, no voy a hacerte daño solo por
el placer de verte sufrir o porque esté dolida. Y, ¡fíjate! Podría… pero no, te
he querido demasiado y creo que ese amor se merece un respeto, aunque tú te
empeñes en destrozar cada recuerdo bonito que tengo de ti.
No me voy a
poner a tu nivel. Si esto es una guerra, la has ganado tú. Me rindo.
Espero que, de
verdad, seas feliz.

No hay comentarios:
Publicar un comentario