Mis lágrimas del corazón y otras paranoias

lunes, 10 de enero de 2011

La luz también marchita

Aun no se porqué me siento así contigo… Me haces tiritar de frio y me subes el calor. Me llenas de dudas, de miedos, de inseguridades… Ya no se qué es lo que parece y que es real. A veces dudo hasta de lo que quiero y soy. Juegas conmigo y yo me dejo.


Ya me he ofrecido a ti con todo lo que tengo y todo lo que soy. Ya sabes que no soy rica ni perfecta. Que me cuesta mucho entregarme al cien por cien a alguien, que tengo mal carácter y hay día que no me aguanto ni yo. Pero te quiero y quiero estar contigo todos los días de mi vida adorando tus perfectas imperfecciones y dándote las gracias por compartirlas conmigo y por aguantar las mías. Y me paro a soñar en una vida contigo, en un futuro inexistente donde solo me puedo ver reflejada en tus ojos… En donde no quiero verme en los de nadie más.

Me rompes los esquemas y aun así quiero que sigas haciéndolo. Te mentiría si te dijera que no puedo vivir sin ti porque si puedo, porque lo he estado haciendo durante estos últimos 21 años… Pero si que contigo, mi vida es mucho mas sencilla y llena de luz, aun cuando te quiero mandar de una patada a la luna, aun ahí eres lo mas bonito para mis ojos y mi corazón. Sacas de mí cosas que ya había olvidado y haces brillar la parte de mí que mas me gusta con un brillo que no me deja dejar de sonreír. Solo estando contigo, viéndote como ahora mismo te miro, soy tan feliz que si me pegan los pies al suelo, ¡arranco el trozo de tierra al emprender el vuelo!

Si, quiero un 2011 contigo, pero preferiría una vida. Una vida donde fotos nuestras nos observen desde cualquier rincón de nuestro hogar. Una vida rodeada de tus brazos y tú cubierta de mis besos. Quiero esa complicidad que tenemos en una mirada, todos los días al despertar y seguir mirándote así tras cada pelea, tras cada discusión… por muchos años mas, por todos los que me quedan de vida.

Pero no puede ser… y me muero cada día un poco más al abrir los ojos y no encontrarte, al tenerte en medio de mis sueños y abandonarte en mis despertares. Al ser consciente de que tus besos nunca serán para mí, de que hay otra persona, de que nada de lo que diga o haga cambiará eso.

Y eso me marchita poco a poco.

No hay comentarios:

Publicar un comentario