Mis lágrimas del corazón y otras paranoias

domingo, 23 de enero de 2011

Celos

Te miro y se me pone la piel de gallina… ¿Cómo puedo ser adicta a algo tan hermoso? Cuando te tengo lejos me convierto en algo que nunca he sido y los celos me consumen.


Tengo celos de tus sábanas porque te abrazan cada noche.

Tengo celos de los labios que deseas y de los que te besan.

Tengo celos de la luna que miras con tanto amor.

Tengo celos de tus miradas que gritan sin decir nada.

Tengo celos del viento porque levanta tu falda y llega donde yo no puedo.

Tengo celos de la luz que te besa cada mañana al despertarte.

Tengo celos de cada cigarro que se consume en tu boca

… ¡Tengo celos hasta de mi misma!

Llego por la mañana, y todos los días, estoy en constante tensión hasta que tú apareces por la puerta y todo cobra mayor sentido. Es como si me faltara mi droga… necesito fumar con mi mirada tu cuerpo. Me vuelvo a enredar en tu pelo y torturo mi mente fingiendo falsos momentos de pasión. Pasión en un beso… en una caricia… pasión que no existe pero que mi mente enamorada pone ahí.

Jugamos a algo que no me gusta pero que necesito como respirar. Jugamos a que me deseas, a que me necesitas, a que me quieres… Pero en este juego siempre pierdo yo y, lo peor de todo, es que no me canso de perder porque, aun perdiendo, al menos estoy contigo… Y siempre me queda ese pequeño puntito de esperanza. Esperanza que haces crecer para luego cortar.

Te tengo en mente a cada segundo y no hay nada más que desee del mundo que tenerte entre mis brazos. Y, aunque tú me digas que no tengo posibilidades me muero si no sigo intentándolo, si dejo de luchar y de estar cerca de ti.

Si, dueles como duelen todas las cosas que te rompen el corazón, pero con tu sola sonrisa o el simple tropiezo de tu mirada, haces que vuelen mil mariposas en mi estómago otra vez. Y no se muy bien nada, pero quiero volver a sentirme así, tan llena de cosas hermosas, y que luego vengas tú con tu veneno y las mates, y vuelvan a nacer y las vuelvas a matar… y así siempre… Me he acostumbrado a este juego y ya soy igual de adicta a el que a ti.

Te quiero, te quiero, te quiero… y no quiero cansarme nunca de decírtelo.

Y es que quería una vida fácil, pero parece que he seleccionado el modo experto.

1 comentario: