Mis lágrimas del corazón y otras paranoias

jueves, 12 de noviembre de 2009

El arte de dormir... ¡por esto amo dormir!

Dormir (Amado Nervo)

¡Yo lo que tengo, amigo, es un profundo

deseo de dormir!... ¿Sabes?: el sueño

es un estado de divinidad.

El que duerme es un dios... Yo lo que tengo,

amigo, es gran deseo de dormir.


El sueño es en la vida el solo mundo

nuestro, pues la vigilia nos sumerge

en la ilusión común, en el océano

de la llamada «Realidad». Despiertos

vemos todos lo mismo:

vemos la tierra, el agua, el aire, el fuego,

las criaturas efímeras... Dormidos

cada uno está en su mundo,

en su exclusivo mundo:

hermético, cerrado a ajenos ojos,

a ajenas almas; cada mente hila

su propio ensueño (o su verdad: ¡quién sabe!)


Ni el ser más adorado

puede entrar con nosotros por la puerta

de nuestro sueño. Ni la esposa misma

que comparte tu lecho

y te oye dialogar con los fantasmas

que surcan por tu espíritu

mientras duermes, podría,

aun cuando lo ansiara,

traspasar los umbrales de ese mundo,

de tu mundo mirífico de sombras.


¡Oh, bienaventurados los que duermen!

Para ellos se extingue cada noche,

con todo su dolor el universo

que diariamente crea nuestro espíritu.

Al apagar su luz se apaga el cosmos.


El castigo mayor es la vigilia:

el insomnio es destierro

del mejor paraíso...


Nadie, ni el más feliz, restar querría

horas al sueño para ser dichoso.

Ni la mujer amada

vale lo que un dormir manso y sereno

en los brazos de aquel que nos sugiere

santas inspiraciones. ..

«El día es de los hombres; mas la noche,

de los dioses», decían los antiguos.


No turbes, pues, mi paz con tus discursos,

amigo: mucho sabes;

pero mi sueño sabe más... ¡Aléjate!

No quiero gloria ni heredad ninguna:

yo lo que tengo, amigo, es un profundo

deseo de dormir...




De Mara:

Para el creyente, una forma de estar más cerca de Dios.
Para el impaciente, una coma en las agitadas líneas de la vida.
Para el incorrespondido, la única forma de ser amado.
Besos deseados en un mundo donde todo es posible.

Héroes y heroínas enterrados en nuestra alma, que asoman en el subconsciente e imparten justicia allá donde crean ser necesarios.
Héroes sin criptonitas que los venzan, ni obstáculos imposibles de superar.

Pensar… Pensar… soñar con los ojos abiertos. Pensar hasta quedarse dormido, hasta que mi alma sea solo otra de las muchas amantes de Morfeo.

Desvaríos soñados y soñando.




No hay comentarios:

Publicar un comentario