…Hace un poco de frío y quizá pase dentro…
....pero quiero estar aquí, recordando lo que un día fue nuestro y ya no lo es. Recordando aquellos días donde éramos tan felices y aun no conocía a gente que pronto se interpondría entre nosotros. Realmente era feliz contigo a pesar de todas las discusiones y secretos que, obligadamente, debíamos de esconder a los demás. En ti encontré mi estabilidad… estabilidad… una palabra demasiado grande para una niña de doce años. Hoy pienso en ti y recuerdo tantas cosas.
…Las estrellas son puntitos diminutos en el cielo rojo y azul, se están asomando para verme llorar…
...Te necesito a mi lado porque me siento sola y rodeada de gente y tu, fuiste lo mas real que he tenido nunca. Me hacías soñar y ponías mis pies en la tierra a la vez. Aguantabas mi mal humor, mis reproches, mi cosas de niña… y tu siempre me respondías con besos y abrazos… siempre sabías consolarme, aun cuando ni yo sabía que estaba mal. Echo de menos aquellas escapadas secretas para que nadie supiera lo nuestro… ¡mil malabares por un beso!
Contigo maduré muy deprisa y aprendí a vivir en un cuento de hadas donde ogros y madrastras intentaban quitarnos lo que era nuestro. Luego vino la oscuridad y te hice daño... muchas miradas malintencionadas, muchos actos el uno contra el otro, demasiados celos por tu parte y demasiada frialdad fingida por la mía… Perdóname. Lo malo es que me conoces lo suficiente para saber que lo hice por los dos y por eso insististe aun mas obligándome a hacer lo que hice. Lo siento. Ahora seguro que me comprendes. Tuve miedo de caer otra vez en un error demasiado doloroso para ambos. Pero no era fácil para mí tener que aparentar no quererte y ser fría contigo. Excuso lo inexcusable alegando que perdí la cabeza por alguien que no se lo merecía. Pero sabes que si te quería. Tampoco acepté tu amistad por lo mismo. ¡No podría estar cerca de ti amando a otra y engañándote! Le entregué mi adolescencia a alguien que no se la merecía y que solo me hacía sufrir… te hice daño. Me hice daño.
… el sol parece una ralla luminosa en el horizonte. Un escalofrío me recorre y mis pelos se ponen de punta… creo que me pondré una chaqueta…
Nunca pretendí cambiarte, ni mentirte, por eso tuve que romper aquel cuento. No soportaba mentirte, nunca me ha gustado la mentira, pero ocultar es una forma de mentir y yo te oculté eso que surgía dentro de mí por miedo. Miedo a tu reacción, a que me dejaras, a enamorarme de alguien que no eras tú, de alguien nuevo en todos los sentidos para mí, de ella. Puedes seguir odiándome porque soy culpable, aunque se que ya no lo haces. Ojalá me odiaras. Nos hicimos daño y perdonar es duro. Pero nos amamos como nadie y juntos, todo era perfecto.
Te echo de menos pero no quiero volver contigo. No puedo hacerlo. Ha pasado demasiado tiempo. Tu ahora has rehecho tu vida,… vas a ser papá… y, aunque sé que aun me quieres y que, con solo pedírtelo estarías conmigo, no quiero estropearte este poco de felicidad para que estés con esta niña caprichosa. Ese acto de valentía por mi parte es mi regalo por todo lo que tú me diste: te mereces ser feliz y estoy segura de que serás un papá estupendo. Siempre quisiste serlo. soy consciente de mi error pero, ¿Qué hacer cuando pierdes la cabeza por amor?... Se el daño que nos hice y te pido perdón pero, y lo sabes, no supe hacerlo mejor. Ahora quizá sepas quien es y te doy las gracias por respetarla a pesar de todo. Imagino que comprenderás muchas cosas que nunca me atreví a contarte. … ahora el sol es solo una ilusión entre las nubes… las estrellas asoman sus ojos, y la calle se está llenando de coches que regresan a casa. …
Quería despedirme de ti antes de emprender mi viaje… Un viaje del que no se si volveré, quizá si, quizá no… todo depende del destino, de donde me lleve el viento de mi vida. Espero que algún día puedas comprender y perdonarme. Ojalá pudiera borrar mi error.
Ojalá seas tan feliz como fuimos los dos.
Ojalá algún día lo sea yo como lo fui contigo.
Guárdame en tu pensamiento, no importa si para odiarme o para quererme, con estar en tu corazón es suficiente. Tu siempre estarás en el mío pase lo que pase y, como a mi maleta, irás donde yo, surcando mares, cielos y vidas. Pero recuérdame, recuerda nuestro tiempo juntos, nuestro amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario