Recuerdo cuando tu día preferido era el jueves y todos esos mensajes en la playa diciéndome que querías una vida conmigo, que me echabas de menos y que querías comerme a besos. No entiendo dónde están ahora todos aquellos besos furtivos, ni aquellas miradas cómplices cuando algo iba mal.
Echo de menos ese tiempo en que nos lo contábamos todo y nos podíamos pasar el día hablando de la más minúscula mota de polvo perdida por el universo. Días felices donde buscábamos cualquier rincón para comernos a besos torpemente, donde entrelazábamos las manos y me decías que te gustaban mis abrazos... Te abrí mi corazón y aprendí a confiar solo en ti.
Se que lo has olvidado. Se que ya no recuerdas nuestro primer roce de manos… ni nuestro primer beso de verdad… ni ninguno de esos “te quiero”, que ahora niegas… ni ninguna de esas conversaciones donde decías que yo era más importante para ti de lo que te gustaría reconocer, que había conseguido hacer que no quisieras estar con nadie más, que me elegías a mi, que te quedabas conmigo… y cuanto te enfadabas por no creer que eso fuera cierto… Si nunca me has sentido todo lo que prometías, ¿Por qué te enfadabas mi amor? … Tampoco lo entiendo.
Ahora ya no somos así. Tú estás empeñada en apartarme de tu vida y a mí, cada día me cuesta más resistir con una sonrisa siempre para ti al timón de esta ya tan frágil amistad. Capeo temporales de desplantes, de malos momentos, de dolorosas indirectas… de puñales de palabras que rasgan las velas y destrozan este barco… y aun así, cuando ya no queda apenas nada, sigo luchando por reconstruir lo que teníamos. Y agotada, cansada y rota, me levanto y comienzo otra vez a reparar esto, descuidándome incluso hasta yo, luchando incluso contra mi familia y amigos, por ti, por esa ínfima mota de unión que tenemos.
Se que llegarás a sacarme de tu vida, y lo se porque nunca he sido tan fuerte: nunca he luchado tanto por nadie y quizá ese pasado en común sea lo que aun hoy me ata con suficiente fuerza a estas ganas de seguir siendo parte de tu vida… No lo se… no se cuantas tormentas más aguantaré, no se cuanto tiempo más aun nos queda juntas. Solo se que a mi si me duele todo esto. Que me importa y me importas… Que no quiero perderte… Pero quizá esta amistad también sea un sueño que me sigo empeñando en soñar. Si, ya se que me lo has repetido muchas veces, pero también me repetiste que me querías y mira… ¿Qué es diferente ahora?
No se, en realidad se muy pocas cosas y las que creía saber han resultado no ser ciertas. Pero estoy segura de que hay cosas que no las soñé. Que tus miradas, tus palabras y tus besos estaban allí de verdad, que eso no lo soñé… quizá inventara un amor, no te lo discuto, pero eso si que pasó y me atrevería a asegurar que tampoco me he inventado tanto, pero es mejor pensar que si. Es más fácil seguir adelante si pienso que todo fue producto de mi enamorada imaginación, que nunca me quisiste, que todo era mentira, que solo yo te quise.
... No me lo pones nada fácil... supongo que a veces yo tampoco a ti, la diferencia entre las dos es que a mi me importa lo suficiente como para arrodillarme y a ti, si te importa de verdad, tu orgullo jamás te lo permitirá.

No hay comentarios:
Publicar un comentario