Te miro y la mañana, radiante de sol, deja de ser tan hermosa en comparación. Vas de negro y siento tu mirada bajo esas gafas de sol.
La mañana va transcurriendo y yo solo quiero estar junto a ti. Aun así, hay veces que no se donde estás y te busco. Y te encuentro charlando con un vaso de ron, y tonteando con otras gentes. Nuestras miradas se cruzan a veces y nos miramos con deseo. Se que no es una alucinación mía, que tu me deseas tanto como yo a ti… La mañana se marchita de celos y da paso a la tarde.
Me pides que te acompañe al aseo y así lo hago. Me pides que entre contigo y, mientras te bajas la ropa, me giro y no te miro, aunque me muero de ganas de hacerlo. Salimos de allí y me dices que quieres volver a entrar, esta vez sola, odio hacer cola pero te espero.
Sales de allí y volvemos con el resto de la gente. Veo a Myriam y hablamos un rato, bailamos y de repente, te vuelvo a echar de menos, te busco y te veo a lo lejos con una bolsa de gusanitos y tonteando con Pablo. Dejo a Myriam hablando sola y me acerco a donde estás tú, cojo gusanitos y me los echo a la boca, Myriam viene y me los quita de un beso. Te me quedas mirando muy seria y yo no respondo ni a tus miradas ni a ese beso de Myriam, solo vuelvo a coger gusanitos… creo que tenía hambre. Me vuelvo a meter los gusanitos a la boca y Myriam me los vuelve a quitar de otro beso. Te vuelvo a mirar y ahora haces tú lo mismo con Pablo. No lo soporto pero pienso “si es lo que quieres...” y me doy la vuelta y me voy.
La tarde transcurre y veo a Pablo solo a lo lejos. Me acerco a el y le pregunto porqué te ha besado, el me dice que no ha sido el, que eres tu la que lleva toda la tarde tras el… ¿Cuál de los tres va más borracho?
Bailamos hasta que quitan la música y deciden ir a casa de Pablo. Me abrazas y me muerdes el hombro y cuello por primera vez. Creo que no soy muy consciente de lo que haces, estoy borracha y vivo como en una nube de bienestar.
Salimos del recinto y apenas puedes andar, te tambaleas y vas por el medio de la carretera. A pesar de mi embriaguez pongo mi brazo alrededor de ti, y el tuyo sobre mi hombro y te cargo. Andamos tambaleándonos pero de forma mas segura.
Apenas puedo con mi cuerpo y me cuesta cargar con las dos, eso nos hace quedarnos las últimas.
Paramos en la facultad para ir al aseo. Sales y me pides un cigarro, no se muy bien como pero, de repente te miro y llevas uno encendido. “Amiga, ten cuidado con tu amiga no se vaya a quemar con el cigarro”. Entonces te lo quito de los dedos y soy yo la que, poco a poco, te voy dando de fumar. Sosteniendo el cigarro entre mis dedos, lo acerco a tu cara y mientras chupas el humo, puedo sentir tus labios en mis dedos…me gusta esa sensación y compartimos ese cigarro. Aunque, no me gusta que fumes y me lo fumo casi todo yo.
Vuelves a hundir tu boca en mi cuello, me muerdes y chupas y, como si no pasase nada, sigo caminando con tu mano por mi cuello tirando de ti: “¡paaaaaraaaa!”.
Andamos y hablamos y me preguntas por Myriam:
- “te ha invitado a su cumpleaños, ¿verdad?... a dormir en su casa”
- “si” – respondo
- “Y, ¿Qué le has dicho?”
- “pues que no”
- “¿porqué le has dicho que no?”
- “pues porque no”
- “pero, ¿porqué?”
- “por que no”
… repetimos varias veces la misma pregunta y yo te respondo siempre la misma respuesta hasta que, cansada te digo:
- “porque no Yolanda, por que no la quiero”
- “Y, ¿por qué no la quieres?”
Te miro con cara seria y continuo callada, me vuelves a preguntar y, sin mirarte, te respondo: “por que yo te quiero a ti”
Continuamos andando entre risas y suena tú móvil, tu madre. Te lo quito y te digo que no lo cojas pero no me haces caso. Hablas con ella algo que no recuerdo y cuelgas. Entonces, decides que quieres llamar a Ana y en un acto de lucidez te quito el móvil y me lo guardo en un bolsillo “se terminaron las llamadas que vas muy ciega”. Intentas quitarme el móvil metiendo tu mano x mi pantalón pero te suelto y salgo corriendo unos pasos por delante. Más corres tú, mas corro yo sin dejar que me pilles. Pero te paras y me paro, y dejo que me pilles, y vuelo a cargar contigo.
Llegamos a casa de Pablo y, mientras buscamos la habitación, te dejo andando sola. Encontramos la habitación y entramos todos. No recuerdo muy bien qué hacía, creo que estaba de pie, apoyada en la pared junto a la entrada y tú, detrás de mí tirando hacia el aseo. Me siento en la cama con los otros y tú vienes y te acuestas encima de Pablo… No lo soporto y decido ir al aseo a hacer pipí. Entro y cierro con pestillo porque tengo miedo de que entres y, efectivamente, intentas entrar. Intento salir del aseo y allí estás tú, al otro lado de la puerta, completamente de negro, mirándome…. Y me vuelves a empujar dentro, yo pierdo el equilibrio y caigo sentada en el váter. Entras mientras me pongo en pie y me preguntas por tu móvil mientras comienzas a morderme el cuello intentando besarme a la vez. A la vez, tu mano pasa de buscar tu móvil en mis pantalones a intentar meterse dentro de ellos. En un movimiento rápido me los desabrochas. Te cojo las manos y te las pongo alrededor de mi mientras te pido que pares “Yolanda para, esto no es lo que quieres”. Subes con tus manos y buscas mi cara, la encuentras y me vuelves a besar… Estoy nerviosa, quiero besarte y hacerte el amor contra esa misma pared, pero ambas estamos borrachas y se que no eres tu. Alguien intenta abrir la puerta y yo sin saber muy bien porqué te sugiero que la cierres con pestillo. La intentas cerrar pero no puedes y me dices que la cierre yo. Así lo hago.
Me pones contra la pared y sigues mordiéndome el cuello e intentando meterme la mano por el pantalón. No te dejo pero me estoy poniendo muy nerviosa, estoy perdiendo el control sobre mi misma y empiezo a respirar profundamente para calmarme. Me escuchas suspirar y, entre risas me preguntas “¿Qué te pasa, eh?”. Me despisto y me robas un beso tu boca sabe a tabaco y siento que estoy atrapada entre tu boca y mi mente. “Para Yolanda, tu no quieres esto, tu quieres a Mª José, piensa en ella… ahora vas borracha y…” y sin dejar de besarme por todos lados ni dejarme terminar de hablar me respondes: “no me digas lo que quiero”. Me vuelves a besar en la boca y pierdo el control de mi misma. Te cojo por la cintura, te levanto un poco y de un golpe te coloco contra la pared y nos comemos a besos. Te oigo respirar excitada y voy bajando por tu cuello hasta tus pechos. Intento quitarte lo que para mi es una camiseta, pero no sale, y mientras juego con mi lengua por tus pezones e intento quitártelo, lo oigo hacer el intento de romperse. Paro y subo el vestido, intento sacártelo otra vez. Nos ponemos de pie y me pones contra la puerta del aseo. Me bajas un poco los pantalones e intentas meter tu mano por dentro “para que estoy con la regla” te digo mientras pongo tus manos alrededor de mi cintura y te beso. Sueltas mis manos que te tiene presa y e intentas quitarme la camiseta, pero soy mas grande que tu y no llegas del todo. Te da igual y comienzas a chuparme por todo el cuerpo mientras tus manos se introducen por mi pantalón y, tus dedos, por mi cuerpo. “joder, estás con la regla” me rio “claro, ya te lo había dicho” y me besas. Te cojo de los pelos y te pongo contra la pared. Nos comemos a besos. Mi lengua resbala por tu cuello y, sin dejar de repetir “déjame a mí”, “déjame a mí” voy descendiendo por tu cuerpo. Te siento de un golpe en el vate y me meto entre tus piernas. Sin dejar de descender con mi lengua por tu cuerpo, bajo hasta tu pubis y luego sigo con mi lengua haciéndote sentir bien. Estás muy mojada, muy excitada. Entonces, con movimientos rápidos te introduzco los dedos y los muevo muy rápido para hacerte disfrutar. “¡oh Dios mío!” no dejas de repetir…. Pongo tus piernas alrededor de mi cara. Y comienzo a hacer ambas cosas a la vez: mi lengua hace carreras por tu clítoris mientras mis manos entran y salen de tu cuerpo. Se escuchan golpes, Bea se va y Ana también.
Y tú sigues disfrutando tanto que aprietas mi cabeza contra tu cuerpo. Me ahogas y tengo que parar para poder respirar. “¡no pares!”, “¡no pares!”, repites dos veces. Y continúo repitiendo ambos movimientos.
Intento buscar tu cara con la otra mano pero solo llego a tus pechos. Necesito aire y me pongo de rodillas, sigo con mi mano mientras subo con mi lengua hasta tus pechos.
…“Son las 8” se escucha y me dices que pare que te tienes que ir. No quiero parar, no puedo, pero al final, no recuerdo como, lo hago. Tratamos de vestirnos pero sin luz, todo es muy complicado. Te convenzo para darle a la luz y así lo hago. Mientras nos vestimos te beso. Espero a que estés vestida para salir… “Pablo ha vomitado en la puerta” dice Isa. Y salimos sin decir adiós camino al ascensor. Ahí se produce el último beso y veo en tu cara esa expresión asustada que ya tan familiar me es. De camino al bus repites una y otra vez que esto ha sido un error, que no sabes cómo ha podido pasar, que Mª José te va a matar y que no sabes si decírselo o no. Yo aguanto mis ganas de llorar y sigo andando, te dejo atrás, lejos, muy lejos. En mi cabeza solo escucho palabras de reproche de mi conciencia furiosa: ¡TONTA!”, “¡estúpida!” “¿Qué has hecho?”, “¿Estarás contenta no?”, etc. Furia, furia contra mi misma. Golpeo con esa misma furia un árbol y sigo andando. Mi cabeza está confundida: por un lado me arrepiento de haber sido tan débil y por el otro, solo quiero volver a repetirlo. Me subo en el bus y me pongo a llorar. No puedo dejar de pedirte perdón como si me oyeras, como si pudieras escuchar lo que grito en mi mente. Al final me duermo. Al llegar a casa me conecto al tuenti y allí estas tu. Ya se lo has dicho a Mª José y te comportas extrañamente. No se que decirte, aun no me lo termino de creer y mi mente aturdida, hace que te pregunte tontamente si te ha gustado y si lo volverías a repetir. Para mi asombro me dices que si a la primera pregunta y, con una sonrisa dices que prefieres no contestar a la segunda. Yo solo puedo pensar en que quizá ese sea el principio de algo… solo puedo pensar en que me quieres. “te quiero”… Y me duermo con una sonrisa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario